Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2010/06/03 00:00

No es un voto perdido

Si quienes votaron por Mockus el 30 de mayo están comprometidos con el Partido Verde, es indispensable que demuestren que les interesa la supervivencia del partido a largo plazo.

Gabriela Perdomo

Las caras largas de los seguidores del Partido Verde en la noche del 30 de mayo no eran para menos. Con 25 puntos de ventaja a su favor en la primera ronda, es muy probable que el candidato oficialista, Juan Manuel Santos, salga victorioso en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el próximo 20 de junio.

En la política nada está dicho y no es imposible, aunque sí poco probable, que Antanas Mockus pueda vencer a Santos. En cualquier caso, la aparente inminencia de la derrota del candidato verde no es una razón para no salir a votar el 20 de junio.

Primero, si quienes votaron por Mockus y su fórmula vicepresidencial Sergio Fajardo el 30 de mayo están comprometidos con el Partido Verde, es indispensable que demuestren que les interesa la supervivencia del partido a largo plazo.

Uno de los pilares de la campaña verde fue el de promover una política no personalista, un liderazgo basado no en un culto a una persona sino en el compromiso con unas ideas. Mockus no es el Partido Verde. Es su candidato en esta contienda. Para ganar legitimidad, el partido no necesita ganar las elecciones presidenciales en tres semanas, pero sí necesita demostrar que tiene seguidores comprometidos y serios que no piensan abandonar las ideas que los impulsaron a votar por ese proyecto en la primera vuelta.
En un abrir y cerrar de ojos habrá otra elección legislativa. Con un empujón el 20 de junio los verdes tendrán el impulso que necesitan para prepararse para la próxima contienda, y aumentar su presencia en el Congreso, así como en otros puestos de elección popular en todas las regiones del país.

Segundo, una buena votación para los verdes en la segunda vuelta no sólo debería interesar a quienes votaron por ellos en la primera. A todos los colombianos les debe importar que haya un grupo político que sienta la responsabilidad de mantener al gobierno de turno a raya. Aunque pequeña, el Partido Verde tiene presencia en el Congreso, y esas voces serán indispensables para representar a los colombianos críticos del gobierno.

Tercero, los partidos de oposición serán cada vez más importantes. Santos apoyó la primera reelección de Álvaro Uribe y no se opuso a una segunda, aunque por obvias razones está claro que no le convenía. Es casi un hecho que, de salir victorioso este mes, Santos buscará su propia reelección en el 2014. No es impensable que busque un tercer período después. Si este es el panorama político al que se enfrenta el país, la necesidad de fortalecer a los partidos de oposición se hace todavía mayor.

Los resultados de la primera ronda dejaron claro que el Partido Liberal y el Partido Conservador están prácticamente heridos de muerte. Se da por descontado que los conservadores serán oficialistas por lo menos dentro de los próximos cuatro años. Los liberales se seguirán fragmentando como lo han venido haciendo los últimos ocho años, pero seguirán siendo (al menos un ala del partido) una voz importante en la oposición.
Queda claro que los partidos que tendrán la tarea de escrutinio y control del gobierno—y claro está, la oportunidad de presentar sus propios proyectos de ley—en el Congreso son el Polo Democrático, Cambio Radical y el Partido Verde. De los PIN y otros demonios se espera un apoyo incondicional al gobierno.

Todos los votos el 20 de junio serán importantes para la democracia colombiana. Un voto por un Partido Verde fuerte es un voto por un escenario político futuro balanceado; una advertencia para que Santos, si sale victorioso, sienta la responsabilidad de reconocer que será el gobernante de una mayoría que votó por él, pero también de una minoría fuerte que no estuvo de acuerdo con sus propuestas y merece ser respetada.
Quienes esperan una victoria de Santos también tienen que salir masivamente a votar. Su victoria no está garantizada.
 


 
*Gabriela Perdomo es periodista e investigadora del centro de estudios de opinión pública Angus Reid Global Monitor (www.angus-reid.com).




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