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Opinión

  • | 2002/10/20 00:00

    Nos tienen 'mamados' los economistas

    No sabemos qué pasará con el dólar. Ni idea de cuál va a ser la tasa de interés. En Babia qué les espera a las finanzas públicas

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Hace unos años mi papá me recomendó que estudiara derecho. "En la vida te servirá para que te dediques a cualquiera otra cosa", me dijo. Hoy yo le daría a mi hijo un consejo distinto. "Estudia economía. En la vida..." (bis). Haciendo este previo y respetuoso reconocimiento, me atrevo a escribir la siguiente columna, por una sola razón: nos tienen mamados los economistas, ahora una carrera de moda sin la cual o con la cual, el país está pésimo.

Con el ánimo de apaciguar estos conceptos me fui al foro que organizó la semana pasada el director de Portafolio, Mauricio Rodríguez, sobre el tema, en un valioso intento por ventilar las diferencias: ¿para dónde va la economía? Con un elenco magistral de los actuales protagonistas económicos: Min-Hacienda-Junguito (cero polémica: pura descripción de la situación). Ban-República?Urrutia (corto y sustancioso). El ex Min-Hacienda?Hommes (polémico y ácido, como siempre). Min-Trabajo y Salud?Londoño (con reveladores planteamientos sobre el componente del déficit fiscal, se subió y se bajó del podio dando saltitos). Planeación-Montenegro (ladrilludo). El ex director de Crédito Público?Cabrera (como disidente, interesantísimo opositor del gobierno). El Fedesarrollo-Echavarría (claro y lleno de humor). Y Anif?Villegas (adorable, pero tieso).

Lo atendí con todo el interés que un foro de esas dimensiones lo merece. Pero las dudas que quería absolver el foro de Portafolio me han quedado intactas:

No sabemos qué pasará con el dólar. Ni idea de cuál será la tendencia de las tasas de interés. En Babia qué les espera a las finanzas públicas. ¿Alguien puede asegurar que no subirá la inflación? Hay toda suerte de apuestas sobre cuánto subirá la economía en 2003. ¿Se atrevería alguien a anticipar las perspectivas de la balanza de pagos? Y por último, ¿quién se atreve a vaticinar cuál será la salud del sector financiero en 2003?

(Paréntesis: Coincidencialmente los medios que se dedican al tema económico, ahora que para bien o para mal ser economista se ha vuelto de moda, sacan la cara en medio del decaimiento general de los medios: Portafolio es moderno y pluralista, preocupado siempre por poner a pensar al país, como en el foro de la semana pasada. El diario La República tiene el indiscutible y exitoso mérito de haberse ocupado de la economía cuando los economistas estaban lejos de ponerse de moda. Y Rosario Córdoba, la directora de la revista Dinero, ha logrado la increíble hazaña de obligar a los economistas y a los no economistas a leerse su revista de pies a cabeza).

Decía que los economistas nos tienen mamados.

Cada día se parecen más a los abogados, que eran los dueños de la interpretación flotante. Y por eso en el mundo de ellos toda teoría, por buena que parezca, tiene su 'contrafómeque'.

Para poner sólo un ejemplo, con un año de diferencia, le dieron el premio Nobel de Economía a un antineoliberal y ahora a dos neoliberales. Y uno de los últimos, que como es sabido es más sicólogo que economista, tiene el mérito de que descubrió la "transferencia asimétrica de los mercados", que consiste en que alguien que vende un carro usado tiene la información suficiente para tumbarlo a uno.

Por eso es por lo que los economistas nos tienen mamados. Porque no se ponen de acuerdo en si el Estado colombiano tiene que emitir o no, para salvar la economía.

Nos tienen mamados porque mientras unos dicen que el principal problema del país es el déficit fiscal, otros aseguran que es el déficit social. Y mientras los primeros aseguran que la solución de la crisis comienza por aliviar el déficit fiscal, los otros juran que comenzar por ahí agudizará profundamente la pobreza del país, porque dizque el déficit no es la causa de la crisis sino su consecuencia. Los primeros amenazan con subir los impuestos. Los segundos acusan a los primeros de ser unos desalmados, por tener como prioridad tapar el hueco del Estado.

Nos tienen mamados porque se suponía que el actual gobierno recibía un país económicamente complicado, pero en cifras reales. Una semana después de posesionado el nuevo Presidente, el déficit fiscal se encaramó en cinco dígitos y nos vinieron a contar que la situación era cinco veces peor de lo que creíamos.

Unos dicen que Juan Manuel Santos le mintió al nuevo gobierno. El nuevo gobierno asegura que haber tenido un Ministro de Hacienda- candidato le costó un par de billones al país. Pero hay economistas que defienden a Santos, argumentando que por diferentes razones y de muy buena fe fallaron las proyecciones de crecimiento y recaudos, y que el gasto público, contra todos los pronósticos, no cayó.

Los economistas nos tienen mamados porque dizque el problema de los TES, según los propios economistas, fue causado por la inexperiencia o candidez de un joven funcionario de este gobierno, quien "confió en las leyes del mercado". Pero otros economistas lo defienden asegurando que en la traumática subasta de los TES se reflejó la realidad, y que por cuenta de que las circunstancias volvieron a Colombia más riesgosa a mitad del año, lo ocurrido iba a ocurrir de todas maneras.

Nos tienen mamados porque mientras el dólar está subiendo, unos lo consideran requetealarmante, mientras otros dicen que una devaluación de 300 pesos en los últimos cuatro meses es absolutamente insignificante. Unos dicen que lo ocurrido les ayuda fuertemente a los exportadores, de quienes por cuenta del Atpa va a depender fuertemente el país. Otros aseguran que se "tira" a aquella industria nacional que depende fundamentalmente de las importaciones de materia prima.

Nos tienen mamados porque tampoco se ponen de acuerdo sobre el FMI. Unos lo adoran, otros lo soportan, y otros recuerdan las equivocaciones del FMI en el Asia como ejemplo del pandemonio. Y ambos bandos pretenden que les creamos.

Nos tienen mamados porque hasta en el interior del gobierno, se la pasan contradiciéndose. Mientras el Ministro del Interior augura que vamos hacia el "corralito argentino", y el jefe de Planeación dice que Colombia es un Titanic a punto de estrellarse contra un iceberg, los funcionarios de Hacienda aseguran que hay sectores del gobierno -su mismo gobierno- cometiendo exageraciones. Y mientras juran que "el corralito" (feroz apodo del fenómeno de que uno llegue al banco y le digan que no le entregan su plata porque el sistema financiero está quebrado) es un imposible, intentan convencernos de que el iceberg es totalmente imaginario.

Nos tienen mamados porque unos dicen que hay que vender reservas, y otros dicen que hay que mantenerlas altas.

Nos tienen mamados porque se la pasan hablando de que las cosas están "front loaded", "Stand by", "inflation targeting" y "crowding out". Y no entendemos nada.

Y porque nos hacen ciertas preguntas, como la siguiente, que para los economistas es el equivalente del problema del huevo y la gallina: ¿El crecimiento económico genera inversión, o es la inversión la que genera el crecimiento?

Y nos tienen mamados porque adoran al profesor Currie y porque incluso juegan una copa de tenis -exclusivamente entre ellos- en su nombre.

Y porque son tan escasos y tan exquisitos, que hacen carreras de relevo entre sí mismos: un viceministro de Hacienda pasa a Ban-República, el Ban-República al FMI, el director de Planeación a Anif, el de Anif a Planeación, el Min-Minas a Hacienda, el de Hacienda al Banco Mundial, el asesor económico presidencial a Min-Agricultura, el de Agricultura al Ban-República, el Ban-República a Contralor, un Min-Hacienda al Ban-República, el Ban-República al FMI, el del FMI a Min-Hacienda, un Min-Desarrollo al Ban-República, un Min-Agricultura a Hacienda, un Min-Hacienda a la Cepal.

Y si sube el serpismo, seguramente el de la Cepal vuelve a Min-Hacienda.

Y en medio de todo este escenario, los economistas opinan.

Rudolf Hommes, desafiante, burdo, lanzado y picante. Sin duda, uno de los mejores columnistas del momento.

Javier Fernández Riva, a quien le dicen "el Mozart de la economía colombiana", sinuoso y prospectivo. Con la misma prospectividad de quienes leen las cartas pero no se comprometen con el resultado.

Eduardo Sarmiento, con el valor de la disidencia, y con la consistencia de quien no cita a otra fuente distinta de sí mismo.

Alberto Carrasquilla, actual viceministro técnico de Hacienda, ex columnista culto, excelente escritor, audaz neoliberal, capaz de salirse de las fórmulas clásicas, pero a cuya primiparada se culpa de la catástrofe de los TES. (¿Recuerdan? Fue él quien confió en las leyes del mercado). Abdón Espinosa: Abdón es Abdón.

Carlos Caballero: El gentleman de la economía. Con la sabiduría del balance, nos hace falta en El Tiempo. Montenegro Armando, excelente columnista, que ha tenido el valor de pegársele escapaditas a la economía para leer a García Márquez. Y su hermano Santiago, el 'Di Caprio' de la economía, actual aconductado director de Planeación. Y Mauricio Cabrera, una voz distinta, un punto de vista siempre inteligente y discordante, con el terrible handicap de que es la conciencia económica del serpismo y sus cruzados, quienes lo malinterpretan siempre a su acomodo. Aunque sus

peores enemigos sostienen que no es que Serpa y sus cruzados lo malinterpreten, sino que él piensa así.

Pero ni leyéndolos con el esmero que merece cada uno de ellos logramos disolver las dudas que los economistas nos plantean en la vida diaria.

A la pregunta: ¿Será que mañana comeremos y/o tendremos empleo? Nos responden sencilla y llanamente: "Los economistas creemos que es peligroso hacer proyecciones a futuro".

Por eso el chiste viejo que define a un economistas como "aquél que predice qué va a pasar, y luego explica divinamente por qué no pasó".

Por todo eso a los colombianos, qué pena, nos tienen mamados los economistas.
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