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Opinión

  • | 2015/03/17 15:00

    Los trinos de Paloma

    La congresista uribista del Centro Democrático y su manejo del Twitter.

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Uno de los hechos de este martes en el país es el revuelo causado por los trinos de la senadora del Centro Democrático Paloma Valencia. En el ciberespacio hay una caliente discusión entre opositores y defensores de la legisladora a propósito de fraccionar en dos partes el departamento de Cauca: uno para los indígenas y otro para los mestizos.

Ella, al igual que otros senadores de esta colectividad, ha convertido el Twitter en una de sus herramientas favoritas. Como pocos, son rápidos, eficaces, contundentes. En línea con su jefe político, Álvaro Uribe Vélez, andan listos con el Smartphone a la mano para defender su ideología. Él, por ejemplo, maneja los tiempos, las tensiones, crea el momento. El domingo, para citar un caso, alimentó la campaña de expectativa de su respuesta al procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez. ‘En horas’, decía, ‘vendrá la carta’; ‘en minutos’, ‘prepárense’, ‘listos’, ‘ya’.

Uribe construye un libreto de sí mismo con su información, alimenta su propia campaña de expectativa y la radio en sus boletines de cada hora se limitaba a servirle de megáfono. Después de publicar su misiva a Ordóñez, se tomó, por si fuera poco, la molestia de fraccionarla en más de medio centenar de trinos para enviársela a sus seguidores, uno por uno. Así pasó la tarde y noche del domingo.

Este fue un trabajo metódico y bien pensado. Aunque en otras ocasiones lo hemos visto también alterado: “Espere, que le voy a lanzar su tuiterazo”, palabras más, palabras menos, le dijo a una periodista internacional en plena entrevista cuando ella le contó algo que había dicho Santos.

En esta línea, los uribistas suelen causar conmoción en las redes. En plena campaña electoral y cuando se vislumbraba un triunfo del candidato Óscar Ivan Zuluaga, el senador electo José Obdulio Gaviria provocó un cisma al escribir lo que vendría un “juicio político criminal por su abuso de poder” contra el presidente Juan Manuel Santos, “a partir del 7 de agosto, deberá ser ejemplar”.

En la misma campaña, la representante María Fernanda Cabal fue tendencia nacional cuando envió por las redes el mapa de Colombia con los resultados de las elecciones del domingo 25 de mayo. Como Zuluaga ganó en todos los departamentos del centro del país y Santos en la periferia, ella hizo pública su interpretación de que en las secciones administrativas del corazón de Colombia ganó su candidato pero que en las fronteras la victoria fue para las FARC y las bacrimes.

La misma senadora fue también autora de uno de los trinos que más volaron en el 2014 cuando auguró, en plena Semana Santa, y ante la muerte del colombiano más talentoso del último siglo, Gabriel García Márquez, que pronto se encontraría con Fidel Castro. ¿Dónde? En el reino de las tinieblas.

Esta colectividad reina, sin dudas, en la red del pájaro azul. Uribe salió de la Casa de Nariño y en un principio trasladó su centro de poder a su BlackBerry; ahora lo hace a través de un iPhone. Él y sus fieles lograron desplazar los otros escenarios tradicionales de la política. Atrás, bien atrás, quedaron la plaza pública, el Congreso y hasta los periódicos. A las nuevas generaciones les cuesta imaginar que hubo un tiempo en el que los grandes debates se daban a través de los rotativos y que había que esperar hasta el día siguiente para saber qué argumento traería un partido para debatir la tesis del otro expuesta en la orilla contraria en la víspera.

A propósito de orillas distintas, con la misma potencia y eficacia que los uribistas se mueven en las redes está su contrario, Gustavo Petro. El alcalde mayor eligió este sistema de comunicaciones como su favorito. Sus entrevistas en los diarios son escasas, sus respuestas a la radio casi nulas, su reflexiones en programas de opinión se cuentan con los dedos de la mano. En cambio, el Twitter le emociona. Bien sea para transmitir en directo, como ocurrió hace unos meses con el gravísimo problema de transporte a raíz de los ataques de vándalos al sistema de TransMilenio, o para pelear con periodistas un fin de semana por los toros, o para celebrar un título deportivo de un equipo de fútbol de la ciudad.

Una de las razones que esgrime Petro es el maltrato que le dan los medios tradicionales. El alcalde cree que hay un evidente sesgo ideológico en contra de su gestión por lo que él opta por transmitirla a través de la red social en donde es autónomo y no tiene fronteras. Lo hace con tanta constancia y entrega como el propio Uribe.

Son los tiempos modernos. Facebook, Twitter, tendencias, memes, WhatsApp son la forma instantánea de transmitir el ideario de nuestros líderes. El problema es que esa rapidez impide en ocasiones la reflexión. Y también que la brevedad choca contra la argumentación. Plantear en 140 caracteres una propuesta es un hecho de proporciones casi imposibles.

Son los días de la ‘tuit-política’ que, como analizó un informe de SEMANA sobre el tema, tiene un dilema no resuelto porque así como ellos causan revuelo, hay una audiencia permanente también dispuesta a juzgarlos: ¿es Twitter el ágora democrática donde cualquier usuario puede interpelar a sus gobernantes sin intermediarios, o la cloaca donde tienen eco los odios y los prejuicios más acendrados de la sociedad?


* Director de Semana.com
Twitter: @armandoneira

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