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Opinión

  • | 2014/04/13 00:00

    Lo pensaría dos veces

    Juan Manuel Santos a veces parece que actúa sin pensar y cuando sí debe actuar, dice que piensa dos veces.

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No pensó un instante cuando las FARC le exigieron cambiar el discurso que cohesionó la sociedad en su contra y que era la base de la determinación de la fuerza pública para enfrentarlas. Se plegó inmediatamente.

No tomó un segundo para vestirse de portaestandarte de la transparencia, pero cuando el tema llegó a Saludcoop detuvo toda acción, metió el freno de mano y prefirió la pasividad ante los que se robaban los recursos de la salud. 

Igual pasó con la llamada “mermelada” que defiende sin pensarlo dos veces. Diestro para confundir, hace pasar por representación política legítima la compra de votos, con asignación de partidas presupuestales, “cupos indicativos”, que terminan en el bolsillo de congresistas y alcaldes ladrones. 

Pensar dos veces no fue necesario cuando de posar duro se trata. Proclamó la “inaplicabilidad” del fallo que despoja a Colombia de territorio marítimo, mientras, en secreto, se comprometió con Daniel Ortega a acatarlo en reunión durante la posesión del presidente mexicano Peña Nieto. ¡Es cosa de pasar la reelección!

Santos no pensó dos veces en convertirse en uno de los principales defensores del gobierno de Nicolás Maduro y con ello de la revolución bolivariana, que busca imponer en Colombia las FARC. La cosa es tan grave que su Canciller, casi por reflejo, calificó de “extremistas” a María Corina Machado y Leopoldo López, dos víctimas del régimen chavista. ¡Muy neutral el gobierno Santos!

Y los ejemplos siguen: no pensó un segundo al anunciar con bombos y platillos que se reconstruiría Gramalote. Se quedó pensando: terminó el gobierno y ni siquiera fue capaz de llevar los ladrillos.

Tampoco pensó dos veces para engatusar a millones de humildes ciudadanos que sueñan con una casa. “Construiremos 100.000 para diciembre de 2013”. Finalizó el año, ¡carreta! ¡Incumplieron! Pero no importa, hay que mantener la demagogia de cara a las elecciones, ¡pensó!

No pensó dos veces para hacer que el Congreso aprobara una reforma tributaria que afecta a la clase media, cuando el principal reto de nuestra generación es precisamente multiplicarla. En vez de poner la carga en los que más tienen y pueden aportar, le zampa la mano a los que más se esfuerzan para mejorar su calidad de vida.

Mucho menos piensa dos veces al gastar en medidas populistas los ingresos provenientes de la minería y el petróleo. En vez de trabajar en construir una sociedad de oportunidades y las condiciones para generar industria y productividad, prefiere gastar, gastar y gastar en redes clientelares y programas que no acaban con la pobreza pero sí disminuyen la capacidad de generar riqueza. El camino venezolano.

¡Y menos va a pensar cuando le pegan una que otra apretadita! Los paros movidos por Marcha Patriótica y las FARC le imponen todo a Santos. Y Santos promete hasta el nuevo paro, donde vuelve a prometer. ¡Vean el Catatumbo!

Para consolidar su alianza con lo más podrido de la clase política no pensó ni una vez a la hora de diseñar y negociar una monstruosa reforma a la justicia. Tampoco dudó cuando los ciudadanos descubrieron tal maniobra: salió a acusar al parlamento y a lavarse las manos. ¡Un artista!

Pero su par, dirían Sergio Jaramillo y JuanCa Pinzón, “el cabecilla de la otra parte del conflicto”, alias 'Timochenko', no se queda atrás. Tampoco duda para ciertas actuaciones.

'Timo' no pensó dos veces en ordenar que es mejor un policía degollado que uno secuestrado. Y en defender como actos de paz cada masacre contra soldados e infantes de marina. 

No titubea en que se debe escalar la violencia dependiendo cómo se mueva la opinión pública y la posición del gobierno en la mesa de La Habana.

T'imochenko' no piensa dos veces el reclutamiento de niños ni en la instalación de minas antipersonal, eso que Iván Márquez realza como respuesta de las “organizaciones populares”.

Las FARC tampoco dudan en defender los ataques indiscriminados producto de la utilización de armas y explosivos no convencionales, ni se detienen ante esa pendejada de la burguesía que llama Derecho Internacional Humanitario.

No piensan dos veces para negar enfáticamente su naturaleza de victimarios, narcotraficantes, responsables de crímenes de guerra y lesa humanidad. Todo está justificado.

No pensaron dos veces al ordenar atentados contra el exministro Fernando Londoño, el expresidente Álvaro Uribe y el procurador Alejandro Ordoñez. Tampoco en planear actos de terrorismo en Bogotá. 

El camarada 'Timo' no vacila cuando señala que el mejor camino para la paz es seguir matando. La diferencia con Santos es que éste sí cumple: De marzo de 2011 a febrero de 2014, periodo de diálogos entre el gobierno y las FARC, fueron asesinados 1198 miembros de la fuerza pública y hay un saldo de 7596 heridos. En total 8794, según cifras del Ministerio de Defensa, han sido dejados fuera de combate mientras “dialogan” en La Habana; la inmensa mayoría siguiendo las órdenes del Secretariado.

Mientras 'Timo' actúa, Santos gaguea. ¡Quién duda pierde! Ahora el presidente descubre sus cartas y deja clara la razón por la cual ha sacado del país a los criminales Catatumbo o Fabián Ramírez. El Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas debe pensar dos veces para cumplir la Constitución. Se volvió un mar de nervios sobre si debe proceder o no contra 'Timochenko'. No nos dimos cuenta en qué momento el presidente de Colombia se convirtió en protector de quien dirige la máquina asesina de las FARC. 

Sígame en Twitter: @RafaGuarin
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