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Opinión

  • | 2013/04/29 00:00

    Reconozcamos que el narcotráfico está en Bogotá

    Lamento que solo ahora, cuando el problema se empieza a salir de las manos, se tomen medidas.

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Mucho se habla de la presencia del narcotráfico y el crimen organizado en la ciudad de Bogotá, pero pocas veces se ha aceptado que estos dos fenómenos se encuentran vivos en el distrito capital, y que es necesario tomar medidas urgentes para hacerle frente.

En los estudios que se han hecho hasta el momento sobre este tema, como por ejemplo, el de la Corporación Nuevo Arco Iris presentado a consideración de la opinión pública en el año 2010, y que aun es motivo de análisis y debates, se deja claro que estos dos actores ilegales en Bogotá no generan tanto ruido ni hacen sentir su presencia, como sí sucede en ciudades como Cali y Medellín, porque entre otras, gran parte de la atención del país está puesta en Bogotá y resultaría bastante fácil para las autoridades perseguirlos, razón por la que estos han elegido un patrón de comportamiento que les permita pasar de agache y bajo la complicidad del silencio, realizar actividades que les permita lavar activos y extender sus redes de operación.

Prueba de que estas redes criminales y de narcotráfico se encuentran en Bogotá son las operaciones que se han venido realizando en la calle del Bronx, lugar donde estos dos actores  han venido extendiendo sus tentáculos, desde la capital hacia el resto de  ciudades del país, y según los hallazgos de la Fiscalía en el último allanamiento que se hizo, también tienen vínculos con el cartel de Sinaloa en México.

Por tanto, considero que no es coherente que el alcalde Gustavo Petro se muestre preocupado por los operativos que realizan las entidades de seguridad, defensa y de investigación judicial en la calle del Bronx. Al contrario, debería ser el más interesado en colaborar para que esto se lleve a cabo en conjunto con la Policía Metropolitana y la administración distrital, y se logren mayores resultados en forma coordinada, no solamente en este lugar, sino en todos los sitios en Bogotá donde exista sospecha de operación de redes criminales. Así se lograrían bajar los índices de inseguridad urbana que en todas sus modalidades padecen los habitantes de la capital de la República.

Si acciones como estas se hubieran realizado en las administraciones anteriores, y si estas hubieran reconocido el problema a tiempo, seguramente hoy Bogotá no sería blanco de operaciones de lavado de activos a través de sitios de diversión, prostíbulos, redes de microtráfico, etc., que han crecido como arroz por toda la capital, muchas veces en las narices de las mismas autoridades judiciales y de policía, de quienes no se entiende el porque de la pasividad en este tema.

Como ciudadano saludo este tipo de operaciones, pero lamento que solo ahora, cuando el problema se empieza a salir de las manos se tomen estas medidas, y no se haya reconocido desde tiempo atrás, que el crimen organizado y el narcotráfico han venido haciendo presencia en Bogotá de manera progresiva, y nos hayamos comido el cuento de Antanas Mockus, cuando en sus tiempos de Alcalde Mayor, pregonaba a diestra y siniestra que la capital del país estaba blindada de estos actores ilegales. Hoy vemos que no era tan cierto y estamos viviendo las consecuencias de no reconocer el problema.

Cambiando de tema, ¿Tendrán razón los congresistas que opinan que al ministro del Interior Fernando Carrillo, poco se le ve haciéndole frente al debate político?. Si alguien me preguntara, mi respuesta instantánea sería: Si señor, si tienen razón.

@sevillanojarami

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