Martes, 17 de enero de 2017

| 2004/11/21 00:00

Una política de adopción contradictoria

Marcela Ardila Plazas, madre adoptiva, critica la reciente política del Icbf de convencer a las mamás que quieren dar su hijo en adopción de que mejor lo entreguen a un miembro de la familia extensa.

Es un hecho que el Icbf hace campañas para promover la adopción de niños colombianos por parejas nacionales y extranjeras, una política verdaderamente loable considerando que ofrece una alternativa al aborto y satisface las necesidades y añoranzas de las parejas que no pueden tener hijos por medios naturales o con la ayuda de técnicas de fertilización.

Sin embargo, cuando llegan las futuras madres biológicas (en su mayoría, niñas adolescentes o mujeres con muy pocos recursos económicos y embarazos no deseados) las cuestionan y las envían a donde una psicóloga que les dice que no deben dar a sus hijos en adopción y que es mejor que se los entreguen a algún miembro de su familia extensa (tíos, abuelas, etcétera).

Esto último sugiere que dentro del Icbf se piensa que esos bebés van a estar mejor con algún miembro de la familia extensa de esa niña/mujer que ya había decidido dar a su hijo en adopción, pues parece conferírseles primacía a los 'lazos de sangre' por sobre los 'lazos afectivos' que ofrecen los padres adoptantes potenciales.

Con todo, no es muy aventurado afirmar que esas niñas/mujeres embarazadas que se han decidido por la adopción y contra el aborto para resolver su problema de embarazo no deseado lo han hecho por razones muy válidas: una autorreconocida falta de madurez emocional y de preparación para ser madres, la angustiosa falta de recursos económicos y la ausencia de destrezas que les permitan conseguir un trabajo que les suministre un ingreso suficiente, entre otras. Y dado que esas madres vienen precisamente de un mundo de privaciones económicas, sociales y emocionales, surge la pregunta de por qué el Icbf piensa que esos bebés no deseados van a estar mejor con un miembro de la familia de esas niñas/mujeres, si muy seguramente todos enfrentan las mismas carencias.

También sería importante saber si el Icbf está no sólo promoviendo esta política sino también respaldándola con ayuda económica para esos miembros de la familia que decidan hacerse cargo del recién nacido, y con un plan de seguimiento que garantice que esos bebés van a ser amados y bien tratados, y no expuestos a actos de violencia física y emocional de sus parientes.

Es bien sabido -y apreciado por todas las partes involucradas- que en Colombia los padres adoptantes son sometidos a toda clase de controles mediante la recopilación de información sobre sus familias, sus antecedentes, sus ingresos, en fin, datos esenciales que permitan a las agencias de adopción, incluido el ICBF, tomar una decisión bien fundada para entregarles un niño con la confianza de que lo están dejando en buenas manos. ¿Se hace lo mismo con las familias de estas niñas/mujeres embarazadas, antes de entregarles el bebé? O simplemente se opera bajo el supuesto de que como hay lazos de sangre, el niño de algún modo (no sabemos cuál) está blindado contra malos tratos y privaciones.

Semejante política ignora completamente la muy penosa realidad de este país, donde los niveles de violencia intrafamiliar y maltrato infantil son elevadísimos. Esto, sin mencionar que por ese medio se podría terminar promoviendo un 'mercado negro' de niños que se le venden al mejor postor y que en su mayoría son llevados al exterior sin que se puedan ejercer los controles y la vigilancia necesarios para velar por su bienestar.

Actualmente en las agencias de adopción reposan miles de solicitudes de parejas nacionales y extranjeras que desean con todo su corazón tener un hijo por vías legales, y que aceptan todas las condiciones que en estos lugares les imponen para garantizar el bienestar de los niños. Por eso deben existir políticas claras y coherentes encaminadas a evitar el aborto y a promover la adopción entre familias que tengan la capacidad emocional y económica de garantizarles a estos chiquitos un futuro promisorio.

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