El uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores en Colombia continúa enfrentando nuevas restricciones y sanciones durante 2026, especialmente en espacios públicos y lugares cerrados donde existe alta circulación de personas. Las medidas hacen parte de la reglamentación derivada de la Ley 2354 de 2024, norma que equiparó varias de las restricciones aplicadas al cigarrillo convencional con el consumo de dispositivos electrónicos de vapeo.

Las autoridades sanitarias y de convivencia han reiterado que los vapeadores no pueden utilizarse libremente en cualquier espacio, pese a que durante varios años existió un vacío regulatorio alrededor de estos dispositivos. Desde la entrada en vigencia de la nueva legislación, el consumo quedó restringido en instituciones educativas, hospitales, escenarios deportivos, oficinas públicas, transporte masivo, restaurantes y otros espacios cerrados de acceso público.
Quienes incumplan estas disposiciones pueden enfrentar sanciones económicas contempladas dentro del Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana. Las multas por vapear en lugares prohibidos pueden alcanzar los 759.200 pesos, dependiendo del tipo de infracción y del espacio donde ocurra la conducta.

La Ley 2354 también introdujo restricciones relacionadas con publicidad, promoción y comercialización de vapeadores y cigarrillos electrónicos. Entre las medidas más relevantes aparece la prohibición de publicidad dirigida a menores de edad y limitaciones para exhibir estos productos en ciertos establecimientos comerciales.
Otro de los puntos incluidos dentro de la reglamentación tiene que ver con las advertencias sanitarias. Desde 2025, varios productos de vapeo comenzaron a incorporar mensajes e imágenes preventivas similares a las utilizadas en cajetillas de cigarrillos tradicionales. El Ministerio de Salud señaló que estas medidas buscan alertar sobre los posibles riesgos asociados al consumo de nicotina y otras sustancias presentes en los dispositivos electrónicos.
La regulación colombiana avanzó después de varios debates impulsados por organizaciones médicas y entidades de salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido reiteradamente sobre los riesgos del vapeo, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Según la entidad, muchos cigarrillos electrónicos contienen nicotina altamente adictiva y otras sustancias potencialmente nocivas para el sistema respiratorio y cardiovascular.
En Colombia, el Ministerio de Salud también expresó preocupación por el crecimiento acelerado del consumo de vapeadores entre menores de edad. Datos citados por la cartera sanitaria muestran que el uso de estos dispositivos aumentó significativamente en población escolar durante los últimos años, especialmente por la comercialización de sabores dulces y estrategias de publicidad digital.
Las restricciones actuales incluyen además la prohibición de venta de vapeadores a menores de 18 años. Los establecimientos que incumplan esta medida podrían enfrentar sanciones administrativas y cierres temporales.

Aunque algunos sectores han defendido los cigarrillos electrónicos como herramientas de reducción de daño frente al tabaco tradicional, las autoridades sanitarias colombianas mantienen una posición preventiva. El Ministerio de Salud ha insistido en que no existe suficiente evidencia para considerar los vapeadores como productos completamente seguros o inocuos para la salud.
La discusión sobre el vapeo también ha llegado a universidades, colegios y sistemas de transporte masivo, donde durante los últimos meses varias ciudades comenzaron a reforzar controles y campañas pedagógicas para evitar el consumo dentro de espacios cerrados. Autoridades locales han recordado que las restricciones aplican tanto para dispositivos con nicotina como para algunos vapeadores desechables comercializados actualmente en el país.
