La periodista Salud Hernández-Mora, analizó a fondo el panorama social y económico que enfrenta el municipio de Istmina, Chocó, tras el devastador movimiento telúrico registrado en agosto.

En su informe especial, la comunicadora informó que la tragedia no solo destruyó viviendas y negocios locales, sino que puso al descubierto la inexistencia histórica de acueductos, alcantarillados y redes de agua potable en la gran mayoría de las poblaciones chocoanas.

Hernández-Mora reveló que la gobernadora del Chocó, Nubía Córdoba, no ha reunido a los alcaldes de los municipios del departamento con el presidente Abelardo De La Espriella.
La realidad de municipios como Istmina, considerado la segunda ciudad del departamento y el nodo comercial obligatorio para diez poblaciones aledañas, puede ser distinta.
Según el balance territorial, el fenómeno natural generó daños en 29 de los 31 municipios que integran la región, dejando a miles de familias en condiciones de extrema vulnerabilidad.
El drama humano y la compleja logística de reconstrucción
A través de testimonios como el de Luz Mary Lozano, una de las afectadas que perdió los ahorros de toda su vida invertidos en su hogar, la columnista retrata la magnitud de las pérdidas materiales en los corregimientos rurales.

En localidades fluviales como Primavera, la comunidad solicita la creación urgente de un banco de materiales para emprender la reconstrucción por autogestión, demostrando la disposición de los damnificados para aportar la mano de obra necesaria.
No obstante, el alcalde de Istmina, Jaison Mosquera, alertó que la dispersión geográfica de las veredas sobre el río San Juan encarece significativamente el transporte de alimentos e insumos de construcción, superando habitualmente el valor mismo de la ayuda humanitaria.

A este desafío se suma la escasez de trabajadores de la construcción, quienes optan por vincularse a la minería ilegal debido a la rentabilidad económica que ofrece la extracción de oro en la zona.
Operativos de demolición y secuelas en la salud mental
Frente a la infraestructura colapsada, Gary Elías Borja, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) en Istmina, confirmó que la entidad solicitó la intervención de ingenieros del Ejército Nacional para ejecutar demoliciones técnicas y controladas que permitan el retiro seguro de escombros en los cascos urbanos.

Paralelamente, las autoridades locales expresaron su preocupación por el impacto psicológico derivado de las constantes réplicas sísmicas.
Especialistas en salud pública advierten que el miedo persistente a nuevos temblores está generando cuadros severos de ansiedad y trauma en la población, la cual exige la presencia permanente del Estado para garantizar tanto la reconstrucción física como la estabilidad social del territorio.
