La ciencia y la tecnología han impulsado desarrollos que, hace unos años, parecían propios de la ciencia ficción. Uno de los más recientes proviene de investigadores en China, quienes han presentado un robot capaz de transformarse entre estado sólido y líquido para modificar su forma y desplazarse en entornos complejos.

El sistema, conocido en algunos reportes como “Terminator 2” por su similitud con la ficción cinematográfica, puede volverse líquido para atravesar espacios reducidos, como una jaula de barras, y luego recuperar su estructura original una vez fuera de ella. Este comportamiento ha generado interés internacional por sus posibles aplicaciones en robótica blanda y materiales inteligentes.
El avance se basa en el desarrollo de una nueva clase de material denominada materia de transición de fase magnetoactiva (MPTM), descrita en un estudio publicado en la revista Matter en el 2023.
Este material puede alternar entre estados sólido y líquido mediante la acción de campos magnéticos y cambios de temperatura, lo que le permite combinar rigidez mecánica con una alta capacidad de deformación y reconfiguración.

En su estado sólido, el MPTM presenta resistencia y estabilidad estructural, mientras que en estado líquido puede fluir, dividirse y fusionarse. Esta versatilidad ha permitido a los investigadores explorar aplicaciones como sistemas de ensamblaje de circuitos, herramientas adaptables para espacios reducidos y posibles usos médicos, como la administración dirigida de fármacos o la extracción de objetos en modelos biológicos.
Las demostraciones experimentales muestran una figura similar a una minifigura de Lego fabricada con este material. Al aplicarse un campo magnético alterno, el MPTM se calienta, pasa a estado líquido y logra atravesar una estructura de barras. Posteriormente, al enfriarse de manera natural, recupera su forma sólida original.

En estas pruebas, la temperatura del material oscila entre 25 °C y 35 °C, permitiendo transiciones completas en aproximadamente 80 segundos para la licuefacción y 70 segundos para la solidificación.
Los resultados, consistentes con simulaciones computacionales, confirman que el proceso es rápido, reversible y controlable, lo que refuerza el potencial de estas tecnologías para futuras aplicaciones en robótica, electrónica flexible y medicina.
