Ciencia

Científicos hallan sorprendente secreto de dos plantas venenosas que podría revolucionar la medicina

La ciencia logró descifrar cómo unas flores letales fabrican sustancias de interés farmacéutico.

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5 de agosto de 2026 a las 8:57 p. m.
Investigadores descubrieron el mecanismo oculto que permite a dos plantas crear moléculas medicinales.
Investigadores descubrieron el mecanismo oculto que permite a dos plantas crear moléculas medicinales. Foto: Getty Images

El mundo natural alberga secretos contradictorios; especies que, en dosis mínimas, pueden provocar parálisis o daños graves en el sistema nervioso, también poseen el potencial de curar enfermedades devastadoras.

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Un equipo internacional de investigadores ha logrado descifrar cómo dos flores famosas por su letalidad, el acónito (conocido como wolfsbane) y la espuela de caballero (larkspur), producen compuestos químicos que podrían ser la base de nuevos tratamientos contra el cáncer, la malaria y el dolor crónico.

La sabiduría química de las flores letales

Aunque estas plantas son conocidas por su toxicidad, la humanidad ha intentado aprovechar sus propiedades durante milenios. El desafío para la ciencia moderna ha sido comprender su compleja estructura molecular, la cual las plantas han perfeccionado de manera autónoma.

El conocimiento acumulado por la naturaleza durante millones de años sorprende a la ciencia.
Sus sustancias químicas podrían tener aplicaciones médicas pese a provenir de especies tóxicas. Foto: Paul Henderson

Sobre esta capacidad natural, Björn Hamberger, profesor de la Universidad Estatal de Michigan, destaca la superioridad de la flora: “Las plantas son los mejores químicos que existen, mejorando su arsenal de compuestos naturales durante millones de años para ayudarlas a sobrevivir”. Estos compuestos, llamados metabolitos especializados, incluyen sustancias cotidianas como la cafeína o la vainillina, pero en el caso de estas flores venenosas, se trata de alcaloides diterpenoides, moléculas extremadamente difíciles de replicar en un laboratorio.

El hallazgo de la “línea de ensamblaje” genética

Para desentrañar este misterio, científicos de la Universidad Estatal de Michigan y la Academia Checa de Ciencias unieron fuerzas en una investigación que rastreó miles de genes. El objetivo era encontrar la secuencia exacta de pasos biológicos que permiten a la planta construir su veneno.

El estudio reveló las enzimas necesarias para que estas flores produzcan una molécula compleja.
Científicos rastrearon miles de genes para descubrir cómo estas plantas fabrican sus compuestos tóxicos. Foto: Getty Images

Garret Miller, experto en biotecnología, describe este intrincado proceso biológico mediante una analogía sencilla: “Se puede imaginar una vía biosintética casi como una línea de ensamblaje. Si tienes diez pasos seguidos necesarios para construir un producto terminado y, de repente, uno se detiene, los siguientes pasos no pueden ocurrir”. Gracias a este enfoque, el equipo identificó seis enzimas —proteínas que actúan como herramientas para acelerar reacciones químicas— esenciales para fabricar un compuesto complejo denominado atisinio.

Plantas de tabaco como fábricas biológicas

Uno de los mayores obstáculos para la medicina es que las plantas producen estas sustancias en cantidades ínfimas y a un ritmo muy lento. Para solucionar esto, los investigadores recurrieron al biohacking”, una técnica que consiste en transferir las instrucciones genéticas de una especie a otra más fácil de manejar. En este caso, utilizaron plantas de tabaco como “biofábricas” vivientes para recrear el proceso químico de las flores venenosas.

Lana Mutabdžija, investigadora de la Academia Checa de Ciencias, subraya la importancia de este avance para el futuro de la salud: “En un escenario ideal, esto podría eventualmente ayudar a crear nuevos medicamentos inspirados en estos productos naturales”. Este método no solo permite producir moléculas raras en mayores cantidades para su estudio, sino que también ofrece una vía más ecológica y sostenible para la industria farmacéutica.

Hacia una medicina más verde y potente

El descubrimiento de los primeros pasos para sintetizar el atisinio es solo el comienzo. Al comprender cómo estas plantas añaden elementos inesperados, como el nitrógeno, a sus moléculas, los científicos ahora tienen una hoja de ruta para explorar toda una familia de químicos con potencial medicinal.

El profesor Hamberger concluye con una visión optimista sobre el uso responsable de los recursos naturales: “Nuestra visión es proporcionar herramientas ecológicas y sostenibles que nos permitan aprovechar el poder natural de estas plantas”. Este avance promete transformar lo que antes era una amenaza letal en una fuente de esperanza para pacientes en todo el mundo.