Dos asteroides pasarán cerca de la Tierra durante las próximas 24 horas. Según el Laboratorio de Astronomía Solar de la Academia de Ciencias de Rusia (RAS), los cuerpos celestes, identificados como 2026 JH2 y 2026 KB, fueron detectados hace pocos días por astrónomos del Centro de Investigación Mount Lemmon, ubicado en Tucson, Arizona, Estados Unidos. Ambos tendrían un tamaño aproximado de 20 metros.

De acuerdo con el Laboratorio, los asteroides 2026 JH2 y 2026 KB fueron detectados de manera fortuita por astrónomos apenas unos días antes de su aproximación a la Tierra, específicamente el 10 y el 13 de mayo, respectivamente. Además, los expertos calificaron este acercamiento simultáneo como un evento poco común debido a la proximidad temporal entre ambos objetos espaciales.
Según datos entregados por la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), el asteroide 2026 KB fue el primero en aproximarse a la Tierra y alcanzó su punto más cercano hacia las 10:15 de la mañana, hora de Colombia. Este objeto espacial pasó a una distancia aproximada de 230.000 kilómetros del planeta, una cifra comparable a la separación existente entre la Tierra y la Luna.

Por su parte, el asteroide 2026 JH2 tendrá un acercamiento aún mayor el mismo 18 de mayo, pero a las 5:00 de la tarde, cuando se ubique a una distancia cercana a los 91.593 kilómetros del planeta de la superficie terrestre.
Aunque ambos asteroides pasarán relativamente cerca de la Tierra, el profesor de ciencias planetarias del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Richard Binzel, aseguró que, pese a la cercanía de uno de los cuerpos celestes, este no representa ningún peligro para la Tierra.

Sin embargo, la comunidad científica ha mostrado interés en este fenómeno debido a lo inusual que resulta el paso de dos objetos de tamaño similar en un periodo tan corto.
“En realidad, esto es bastante normal; objetos del tamaño de un auto pasan entre la Tierra y la Luna cada semana. Objetos del tamaño de un autobús escolar pasan por nuestra zona varias veces al año. Recientemente estamos desarrollando sistemas de observación lo suficientemente sensibles como para detectarlos”, señaló el académico.
