Un mensaje que parece provenir de un banco, una solicitud inesperada de un código de seguridad o la pérdida repentina de señal del celular pueden ser señales de un intento de fraude. Estas situaciones hacen parte de distintas modalidades de engaño que afectan tanto a usuarios como a empresas.

La Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) reportó reclamaciones por más de $252 millones diarios en Colombia por fraudes asociados con llamadas y mensajes de texto. A este panorama se suman las alertas de Infobip, compañía de comunicaciones digitales, que identifica seis modalidades que conviene conocer.
Los engaños que pueden afectar directamente a los usuarios
Una de las prácticas más conocidas es el smishing: mensajes que se hacen pasar por comunicaciones de bancos o comercios e incluyen enlaces falsos para obtener contraseñas o información personal.
Otra modalidad es el SMS spoofing, que consiste en alterar el remitente para que un mensaje fraudulento parezca provenir de una marca legítima, incluso dentro de una conversación habitual.
También está el SIM swapping, mediante el cual un delincuente consigue transferir el número telefónico de una víctima a otra tarjeta SIM. Así puede interceptar códigos de seguridad enviados por SMS, mientras la persona afectada puede notar que su celular pierde la señal.

Janeth Rodríguez, vicepresidenta de Revenue para Infobip Latam, advierte que hay comportamientos que deben despertar sospechas. “La regla de oro para los usuarios de a pie es desconfiar de mensajes con enlaces acortados o urgencias financieras repentinas”, señaló.
Tres amenazas que también golpean a las empresas
Los otros riesgos descritos por Infobip afectan principalmente a las organizaciones. Uno es el SMS pumping, un fraude en el que sistemas automatizados solicitan grandes cantidades de códigos de verificación hacia números internacionales, lo que puede elevar considerablemente los costos de mensajería.
Rodríguez explica que una señal de alerta aparece cuando aumenta el número de mensajes enviados, pero pocos usuarios completan el registro. “Contar con soluciones de monitoreo automatizado en tiempo real permite bloquear estos patrones anómalos antes de que se conviertan en un problema de facturación o vulneren la seguridad de la empresa”, afirmó.

A esto se suman las llamadas rutas grises, que utilizan vías de distribución no autorizadas o irregulares, y el SMS trashing, asociado en el comunicado con fallas en la entrega de mensajes importantes. El envío masivo de SMS no deseados también puede saturar las redes y perjudicar la reputación de empresas legítimas.
¿Qué señales conviene vigilar?
Además de desconfiar de enlaces inesperados, Rodríguez recomienda que las empresas presten atención a los reportes de clientes que reciben mensajes sospechosos en conversaciones habituales. También deben revisar las notificaciones falsas que aparentan provenir de áreas internas, como finanzas o tecnología.
La experta plantea combinar herramientas de detección con educación para los usuarios. Entre las medidas mencionadas están verificar los cambios de tarjeta SIM y facilitar canales de denuncia claros para reportar posibles engaños.
