La inteligencia artificial permite crear fotografías muy realistas que pueden confundir a quienes las ven. Microsoft explicó qué señales conviene revisar para reconocer este contenido y reducir el riesgo de caer en engaños digitales.

Los detalles que pueden revelar una imagen falsa
Una fotografía puede parecer auténtica y sin embargo, haber sido creada por una herramienta de inteligencia artificial. Esta capacidad plantea riesgos cuando el contenido se utiliza para difundir información falsa, manipular a otras personas o respaldar engaños en Internet.
Microsoft advierte que estas imágenes pueden emplearse en situaciones que van desde la suplantación de personas hasta el chantaje y las estafas financieras. Por eso, la empresa destaca la importancia de comprobar la procedencia de una fotografía antes de confiar en ella o compartirla.

Uno de los primeros pasos consiste en examinar con atención los elementos de la imagen. Según Microsoft, las creaciones artificiales todavía pueden presentar errores en detalles pequeños, como manos con dedos de más, extremidades deformes o rostros borrosos, tanto en personas como en animales.
Marcas de agua y datos que conviene revisar
Otra recomendación es buscar marcas de agua. Algunas herramientas incorporan señales visibles en las esquinas o en el fondo de una imagen, mientras que otras pueden incluir información que no se aprecia a simple vista.
Microsoft también aconseja revisar los metadatos, es decir, los datos que acompañan a un archivo digital. Estos pueden incluir la fecha de creación, el formato y las herramientas utilizadas para producir o modificar la imagen. En fotografías tomadas con cámaras, también puede aparecer información sobre el dispositivo.

La compañía explica que algunos archivos creados con inteligencia artificial incluyen datos que permiten identificar la herramienta utilizada. Sin embargo, la ausencia de esa información no demuestra por sí sola que una imagen sea auténtica.
¿Qué hacer cuando todavía hay dudas?
Microsoft también recomienda acudir a herramientas de detección basadas en inteligencia artificial. Estas pueden analizar marcas de agua y metadatos para ayudar a establecer si un archivo tiene señales de haber sido generado artificialmente.
La empresa reconoce que no siempre es sencillo conocer la intención de quien publica una imagen. Por ello, insiste en la necesidad de verificar el contenido antes de darlo por cierto.
Aunque estas comprobaciones pueden aportar pistas, ninguna debe considerarse una garantía absoluta. Contrastar la imagen con su fuente original y buscar información adicional puede ayudar a evitar que un contenido engañoso se difunda.
