Un grupo internacional de investigadores puso en el radar un mundo que, por sus características, podría convertirse en una pieza clave para entender si la vida es posible más allá del sistema solar.
De acuerdo con la investigación, el exoplaneta Gliese 12 b, ubicado a aproximadamente 40 años luz, ha captado la atención de la comunidad científica por su tamaño, su temperatura y las condiciones que podrían hacerlo más “amigable” que otros cuerpos ya identificados.
Las observaciones fueron realizadas a través del satélite Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS), junto con otros instrumentos astronómicos, y posteriormente analizadas por distintos equipos que trabajan en la búsqueda de planetas similares a la Tierra.
Un mundo cercano que intriga a los científicos
El planeta, conocido como Gliese 12 b, gira alrededor de una estrella fría en la constelación de Piscis, su tamaño es parecido al de la Tierra, aunque también guarda similitudes con Venus, lo que lo convierte en un objeto especialmente interesante para los expertos.
Según explicó la NASA, este podría ser uno de los planetas templados más próximos detectados hasta ahora.

“La distancia que separa a Gliese 12 del nuevo planeta es solo el 7% de la distancia entre la Tierra y el Sol. El planeta recibe 1,6 veces más energía de su estrella que la que la Tierra recibe del Sol y alrededor del 85% de la que experimenta Venus”, comentó la NASA.
Aunque su superficie alcanza temperaturas cercanas a los 42 grados Celsius, sigue siendo menos extremo que la mayoría de los más de 5.000 exoplanetas confirmados en la actualidad.
Uno de los aspectos más relevantes es que completa una vuelta alrededor de su estrella en apenas 12,8 días, lo que indica que está mucho más cerca de su “sol” que la Tierra del nuestro. Aun así, la energía que recibe no lo convierte automáticamente en un mundo inhóspito.

¿Podría albergar vida? Las claves del descubrimiento
La posibilidad de que este planeta sea habitable depende, en gran medida, de si logra conservar una atmósfera. Este factor es determinante, ya que podría regular la temperatura y permitir condiciones más estables.
Los científicos consideran que Gliese 12 b es un candidato ideal para estudiar cómo evolucionan los planetas rocosos y si pueden mantener gases alrededor que favorezcan la vida. Para ello, futuras observaciones con el James Webb Space Telescope serán clave, ya que permitirán analizar con mayor precisión su composición.

Otro punto a favor es el comportamiento de su estrella, la NASA comentó que “un factor importante para la retención de una atmósfera es la actividad turbulenta de su estrella. Las enanas rojas tienden a ser magnéticamente activas, lo que resulta en frecuentes y potentes llamaradas de rayos X. Sin embargo, los análisis de ambos equipos concluyen que Gliese 12 no muestra signos de comportamiento extremo”.
El descubrimiento fue documentado en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, donde se destaca que este tipo de mundos son fundamentales para entender qué tan común podría ser la vida en la galaxia.
Aunque no es el más cercano —ese lugar lo ocupa Proxima Centauri b, a solo cuatro años luz—, este nuevo planeta se perfila como uno de los más prometedores para futuras investigaciones.
