La exploración espacial vuelve a centrar la atención en un posible planeta rocoso que recuerda a la Tierra, aunque con un detalle decisivo: su temperatura podría ser extremadamente baja.
La Nasa dio a conocer lo que describió como una “alerta de descubrimiento” tras identificar un candidato a exoplaneta que por sus características, abre nuevas preguntas sobre la existencia de mundos similares al nuestro fuera del Sistema Solar.
El objeto fue catalogado como HD 137010 b y aunque aún no ha sido confirmado oficialmente como planeta, los datos preliminares lo convierten en uno de los hallazgos más llamativos de los últimos años.
Un planeta parecido a la Tierra, pero mucho más frío
La información proviene del análisis de datos recopilados por el ya retirado Telescopio Espacial Kepler, cuya misión terminó en 2018. A pesar de ello, los registros siguen siendo examinados por la comunidad científica y continúan arrojando resultados relevantes.

HD 137010 b sería ligeramente más grande que la Tierra y orbita una estrella similar al Sol situada a unos 146 años luz. Su año, es decir, el tiempo que tarda en completar una vuelta alrededor de su estrella, sería comparable al terrestre.
Sin embargo, existe una diferencia clave: recibiría menos de un tercio de la energía que la Tierra obtiene del Sol. Aunque su estrella pertenece al mismo tipo que la nuestra, es menos luminosa y más fría.
“Esto podría significar una temperatura superficial planetaria no superior a -90 grados Fahrenheit (-68 grados Celsius). En comparación, la temperatura superficial promedio en Marte ronda los -85 grados Fahrenheit (-65 grados Celsius)”, comentó la Nasa.
Aun así, el planeta estaría ubicado cerca del borde externo de la llamada “zona habitable”, la franja alrededor de una estrella donde podrían darse condiciones para que exista agua líquida, siempre que haya una atmósfera adecuada.
Los investigadores no descartan que, con una atmósfera rica en dióxido de carbono, el mundo pudiera retener suficiente calor como para no estar completamente congelado.
La Nasa explico que: “el equipo científico, basándose en modelos de las posibles atmósferas del planeta, le da un 40 % de probabilidades de caer dentro de la zona habitable “conservadora” alrededor de la estrella y un 51 % de probabilidades de caer dentro de la zona habitable “optimista” más amplia. Por otro lado, los autores del estudio dicen que el planeta tiene una probabilidad del 50 % de caer completamente fuera de la zona habitable".

Un hallazgo que aún debe confirmarse
Por ahora, HD 137010 b es considerado un “candidato”. La señal que permitió detectarlo proviene de un único tránsito observado durante la fase K2 de Kepler. Este fenómeno ocurre cuando un planeta pasa frente a su estrella desde nuestra perspectiva, provocando una leve disminución en el brillo que puede ser medida por telescopios espaciales.
En este caso, el cruce duró cerca de diez horas. A partir de ese evento, los científicos pudieron estimar la posible órbita del objeto. Sin embargo, para validar que realmente se trata de un planeta y no de otra explicación astronómica, es necesario observar que el tránsito se repita de forma periódica.
🪐 Científicos de la NASA anunciaron el hallazgo de HD 137010 b, un exoplaneta rocoso, un poco más grande que la Tierra, ubicado a 146 años luz y orbitando una estrella similar al Sol. El descubrimiento surge del análisis de datos del telescopio espacial Kepler, clave en la… pic.twitter.com/DQK33dbDSU
— Cítrica (@somoscitrica) February 1, 2026
El reto es que, al tener un periodo orbital largo —similar al de la Tierra—, estos eventos no ocurren con frecuencia. Eso dificulta su confirmación.
La NASA espera que misiones actuales como el Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS) puedan aportar más información. También podría intervenir el Satélite de Caracterización de Exoplanetas (CHEOPS), de la Agencia Espacial Europea. Si no se obtienen nuevas observaciones pronto, será necesario esperar a telescopios espaciales de próxima generación.
