Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2016/09/14 00:30

La triste carta de despedida que se volvió viral, de un profesor uruguayo

"Me rindo, no puedo contra los celulares, contra Whatsapp o Facebook", escribió Leonardo Haberkorn para anunciar que no volvería a dictar clases a universitarios indiferentes.

La triste carta de despedida que se volvió viral, de un profesor uruguayo Foto: Gentileza Leo Carreño

Lo del profesor universitario y periodista Leonardo Haberkorn fue un desahogo. Uno de esos gritos desesperados que trascienden por el poder de su mensaje y por la crudeza del retrato que sus palabras pintaron. El grito de "me rindo" del profesor Haberkorn se volvió viral, paradójicamente, por mostrar de cuerpo entero lo que pasa con esta generación de jóvenes hiperconectados.

La historia ocurrió en Uruguay, pero se repite a lo largo y ancho del continente y de buena parte del planeta. Leonardo Haberkorn es, además de periodista y prolífico escritor, un apasionado profesor de comunicaciones. Por años, conoció generaciones de periodistas uruguayos y los ayudó en su formación. Hasta que dijo basta. Un grupo de alumnos que vive, literalmente, pegado al celular hizo que el docente tirara la toalla.

Como no podía ser de otra forma, Haberkorn contó lo ocurrido mediante un texto a modo de carta que publicó en su blog El Informante. En diciembre de 2015, cansado de la indiferencia de sus estudiantes, que básicamente pasaban buena parte de la jornada mirando el celular, decidió renunciar a la docencia, no sin antes dejar una reflexión escita.

"Me cansé de pelearle a los celulares, el Whatsapp y el Facebook”, escribió con resignación. Y remató con dos descarnados párrafos: "Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales".

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"Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos. Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo".

Las reflexiones del profesor Haberkorn (que paradójicamente tuvo que pelear en Twitter con un medio argentino por la transcripción completa de la carta) abrió dos debates igual de complejos: el uso de celulares en las aulas y las nuevas generaciones de periodistas.

Sobre el primer tema, la discusión ha sido larga y no tiene un mandamiento resuelto. El uso de smartphones es inevitable a estar alturas y más para los jóvenes que los convierten prácticamente en extensiones de su cuerpo. El reto para los docentes de esta generación es aprender a coexistir con ellos, en vez de competir o prohibirlos.

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Los expertos en educación señalan que sólo la creación de conocimiento conjunto, las actividades permanentes y la calidad de las explicaciones puede provocar un alejamiento al menos temporal entre el estudiante y el dispositivo.

Los analistas también coinciden en que crear reglas de uso en el aula aunque suene obsoleto puede funcionar, si es que se logra ganar la atención de los jóvenes con contenidos de calidad.

Y la tercera práctica es casi una regla velada: el profesor debe resignarse a que ningún joven tendrá su atención por más de 30 minutos en un mundo de redes sociales y citas instantáneas.

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