Ucrania ha comenzado a utilizar la estratosfera (capa de la atmósfera situada entre los 12 y 18 kilómetros de altura) como un nuevo campo de batalla. Desde esta altura extrema, se despliega su sistema DART, un misil que no despega desde tierra de forma convencional, sino que es transportado por globos especiales.

Esta estrategia permitiría que el arma descienda con una ventaja táctica sobre las defensas enemigas que suelen vigilar zonas más bajas.
El secreto de la “ceguera” voluntaria para evitar interferencias
La mayor fortaleza del DART radica en su capacidad para burlar la guerra electrónica que consiste en el uso de señales de radio para confundir o “cegar” los sistemas de navegación de los misiles. Para evitar esto, el DART realiza un movimiento sorprendente: cuando se encuentra a unos 6 kilómetros de su objetivo, apaga por completo todos sus sistemas electrónicos.

En ese momento, el proyectil enciende un motor de combustible sólido y sigue una ruta fija que ya no puede ser alterada por las interferencias rusas. Al no emitir ni recibir señales en su fase final, se vuelve un objeto “invisible” para los sistemas que intentan desviar armas mediante tecnología digital.
Un diseño ligero con potencia de penetración
A pesar de su avanzada estrategia, el DART es un dispositivo compacto. Mide menos de dos metros (1,84 m) y pesa apenas 13 kilogramos. Para asegurar que se mantenga estable durante su caída desde el espacio, cuenta con servoactuadores, que son pequeños mecanismos que mueven las aletas del misil para corregir su postura.
En su interior, puede llevar una carga de hasta 10 kilogramos fabricada con grafito, un material diseñado específicamente para perforar estructuras enemigas.
Engaños inteligentes para saturar al enemigo
Este avance no llega solo. Para que el DART sea aún más efectivo, se complementa con tecnologías como el sistema SPECTR. Estos son drones “señuelo” que actúan como si fueran amenazas reales para confundir a los radares enemigos (sensores que detectan objetos en el aire). Al llenar el cielo con estas señales falsas, las fuerzas ucranianas obligan al adversario a malgastar sus costosos recursos de defensa en objetivos que no existen, facilitando que el misil real cumpla su misión.

Los ingenieros ya planean adaptar la tecnología del DART para crear nuevos modelos que puedan atacar desde tierra o incluso interceptar otras amenazas en el aire. Actualmente, este sistema está en proceso de ser aceptado oficialmente por el Ministerio de Defensa para su uso a gran escala.
