Santander es uno de los destinos para visitar en Colombia y su gastronomía es uno de sus principales atractivos. Cada plato típico es imperdible porque refleja la identidad, la historia y las tradiciones de una de las regiones más auténticas del país.

Las preparaciones culinarias en esta región del país se caracterizan por sabores intensos, recetas transmitidas de generación en generación y el uso de ingredientes locales que dan lugar a una cocina única.
Entre sus preparaciones más representativas destacan las hormigas culonas, el cabro, la pepitoria, la carne oreada y el tradicional mute santandereano. Probar estos platos les permite a los visitantes conocer la riqueza cultural de la región y disfrutar de una experiencia culinaria diferente.
El mute es considerado uno de los emblemas gastronómicos y culturales más importantes del departamento. Es considerado un símbolo de identidad que une a las familias y que deleita a quienes llegan de visita.

¿Por qué comer mute en Curití?
En santander esta deliciosa sopa se consigue por todos lados; sin embargo, hay quienes dicen que Curití es un destino en el que es imperdible probarla, pues resulta única.
Este pueblo conserva una fuerte tradición de cocina campesina hecha en fogón de leña, lo que le otorga a la sopa ese ahumado y espesor característicos, propios de una preparación hecha a fuego lento y con todos los ingredientes tradicionales.
En este municipio, los restaurantes locales preparan esta sopa respetando la receta de los abuelos y mezclando un número importante de ingredientes, que incluyen diferentes carnes de res y cerdo, maíz pelado, frijoles, garbanzos y verduras.

Sitios de interés
En este municipio, ubicado a solo una hora de Barichara, además de comer este plato típico, los viajeros encuentran varios planes para hacer. Curití forma parte de de la iniciativa ‘Pueblos que enamoran’, liderada por Fontur para promover destinos con atributos únicos y gran potencial turístico.
Ubicado en el majestuoso Cañón del Chicamocha, este encantador pueblo destaca por su riqueza natural, su biodiversidad y la preservación de tradiciones y costumbres ancestrales. Sus habitantes lo conocen cariñosamente como “la tierra de las brumas y los atardeceres”, un apodo que refleja la belleza de sus paisajes, rodeados de montañas, ríos y quebradas.

Allí se pueden visitar sitios como la Cueva de la vaca, uno de los principales y particulares atractivos, que está ubicado a cinco minutos del casco urbano. Es un lugar subterráneo con un recorrido de dos kilómetros y descenso vertical de cuatro metros en lazo o escalera, ideal para la espeleología. A esta se suman la Caverna del Carmen y la Cueva del yeso.
Así mismo, un viajero que visite Curití no puede dejar de conocer el balneario Pescaderito, un sitio natural reconocido por sus aguas claras y tranquilas, ideal para el descanso. Está muy cerca del casco urbano.
En el centro del pueblo destaca su arquitectura colonial que adorna las calles y su emblemático templo parroquial. Esta iglesia, considerada la primera construida por las comunidades indígenas de la zona, fue remodelada en los años 1670 y 1945, conservando su fachada original y su altar.
