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| 3/8/2017 9:41:00 PM

“El ataque con ácido es el peor crimen”: cirujano plástico

Alan González opera de forma gratuita a mujeres víctimas de ataques con ácido gracias a las ganancias que tiene con cirugías plásticas.

Como todos los días, el cirujano Alan González, de 46 años, se levanta las 4:40 de la mañana. A las 6:00 ya está en el quirófano haciendo una cirugía plástica o una reconstrucción. Después de las dos de la tarde, atiende a sus pacientes en consulta médica. Un día a la semana va operar en Cali. Los fines de semana, está con su esposa y sus dos hijos. Y en medio de sus jornadas saca tiempo para atender su fundación para niños y para operar y revisar gratis a mujeres víctimas de ataques con ácido y hombres víctimas de la guerra.

Quería ser ginecobstetra, pero decidió especializarse en cirugía plástica en Cuba. Allá este tipo de intervenciones hace parte del plan de salud cuando se diagnostica alteración psicológica del individuo. Los cubanos acceden gratis a las cirugías plásticas. Por eso, cuando llegó a ese país practicó miles de intervenciones y desde muy joven se convirtió en uno de los médicos colombianos con más experiencia en cirugías reconstructivas.

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- ¿Qué quieres que te cuente?, dice el doctor al abrir la puerta de su consultorio, en un tono amable. Es delgado, no tiene bigote, no tiene canas ni gafas.

- ¿Qué quiere contarme?, es la respuesta que se escucha en consultorio. Hay un maniquí femenino blanco con rayas moradas verdes rojas y azules en los seños, y el abdomen. El escritorio es de vidrio. Al lado hay una mesa con dos fotos de él junto a su esposa y sus dos pequeños niños; también hay tres esculturas (Bart Simpson) de Nadín Opina. Además, hay un sofá verde y un armario en el que también reposa un Mikey del mismo artista.

- Que la cirugía plástica va más allá de la vanidad- contesta González- Los cirujanos plásticos hemos sido estigmatizados, al igual que las personas que se operan. Piensan que somos superficiales. Pero mentira, el que se opera es porque siente que no hay armonía o equilibrio en su cuerpo y que con una intervención puede corregirlo.

- ¿Por qué será que quienes no se han hecho una cirugía plástica se molestan con los que sí?

- Lo que no perdona la sociedad a las personas que se operan es que se note. La gracia de una cirugía es que la gente le diga a la persona que se operó ‘te veo más joven’, ‘te veo menos cansada’, ‘qué dieta estás haciendo’. La idea no es que se opere Claudia y salga Ana María. No. La idea es que si se opera Claudia salga Claudia, mejorada.

- ¿Y por qué entonces muchos cirujanos cuando operan quieren dejar a todo el mundo igual?

- Tengo que reconocer que la cirugía plástica se ha dejado influenciar por los estándares de belleza, por las modas y se genera un concepto de clonación de belleza. Es verdad lo que dices. Por ejemplo, en Colombia en un tiempo fue muy común que las chicas que se operaban debían tener pecho grande, cintura chiquita y cola grande. Pero eso es un error; los cirujanos deben buscar la naturalidad de cada persona.

- ¿Por qué las chicas se operan cada vez más jóvenes?

- Cuando una persona quiere operarse tan joven, es porque está un poco desorientada (…) Lo que debe hacer un médico es asesorar… una persona debería operarse solo cuando tenga claras las expectativas, los riesgos y los compromisos para recuperarse; cuando tenga la madurez intelectual para decidir sobre su cuerpo. Los menores de edad no tienen nada que operarse, a menos de que su forma corporal le genere afectaciones psicológicas. He tenido pacientes de 15 o 16 años con intento de suicidio porque son ‘narizones’ y en el colegio les hacen bullying, entonces en casos particulares habría que ver si es candidato para cirugía.

- ¿Y no sería mejor que se educara a las personas para que no hagan bullying?

- ¡Claro! Si en el colegio les enseñan a respetar al otro, a respetar la pluralidad de formas se acaba el matoneo, y si además se les enseñara a cuidar su cuerpo, a hidratarse, a cuidarse del sol y demás, no se harían tantas cirugías. Ahora, estamos en una sociedad en la que existe la posibilidad de que una persona que no se siente conforme con su cuerpo puede operarse, y esa decisión es respetable.

- De las cirugías estéticas, ¿qué casos puntuales le impactan?

- Es bastante difícil entender cómo los pacientes toman tan a la ligera una decisión que es de por vida. No puedo comprender que la gente decida operarse con una persona solo por economizar, sin importar si es o no profesional, si la experiencia es suficiente. Y después de que ven las consecuencias, de nuevo se vuelven a operar pensando en lo económico. Además, no puedo entender que un profesional de la medicina tome decisiones tan a la ligera con el futuro de las personas.

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- Cambiando de tema, usted ha operado y ha ayudado a personas víctimas de ataques con ácido o de la guerra. ¿Cómo llegan después del ataque a su consultorio?

- Con el rostro tapado, una depresión profunda, se sienten como perdedores y sus ilusiones están por el piso. Pero a medida que pasa el tiempo, empiezan a mirar qué posibilidades existen de poder seguir adelante.

- ¿Quiénes lo superan más rápido?

- Los que quedan ciegos son los que lo superan más rápido porque no se pueden imaginar lo mal que han quedado después de un ataque o un accidente. Ellos tienen un recuerdo de ellos como eran antes de ese suceso.

- ¿Qué representa la reconstrucción facial para las mujeres a quienes ayuda de forma gratuita?

- Debo decir que es solo una parte mínima, casi nada. Las víctimas de ácido que he atendido además tienen necesidades básicas de alimentación, educación y de vivienda. Muchas son madres cabeza de familia y como deben abandonar su trabajo, pues las personas que dependen de ellas también se ven afectadas. Son totalmente vulnerables, el Estado no les brinda la seguridad que necesitan.

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- ¿Cómo podría mejorar esta situación?

- Con compromiso de todos. Se puede empezar por campañas de educación para que las personas no miren de forma despectiva o diferente a quienes han sufrido estos accidentes.

Además, se deberían reforzar las penas de las personas que sean atacantes con ácido. Para mí es el peor crimen, ya se mejoró un poco gracias a la ley Natalia Ponce de León, pero falta más. Es que la gente no tiene temor de nada, antes tenían temor a la religión a la justicia, pero ahora a nada. Otra cosa importante es la regulación, es muy problemático que se pueda acceder a este tipo de químicos de una forma tan sencilla. Y también es necesario tener cuidado con el manejo de la información y que los medios de comunicación no les den ideas a los delincuentes.

- ¿Por qué decidió ayudar a mujeres que han sido quemadas con ácido de forma gratuita?

- Mi mamá era muy creyente, yo heredé su fe en Dios, soy católico. Con ejemplo ella me enseñó que debía colaborarle a los demás y que la ayuda no podía ser a medias. Si ayudas, es de principio a fin. Por eso, cuando ayudo a una mujer pago todo lo que implique la reconstrucción facial, la clínica, los posoperatorios, hasta el pasaje, porque no quiero que mi ayuda o mi solidaridad quede truncada por cosas como el hecho de que no tengan para el bus para venir a la consulta.

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- ¿De qué se trata el fondo para las víctimas?

- De las ganancias que tengo de las cirugías plásticas saco el 8 % y con eso operamos a las mujeres gratis. En seis años hemos ayudado a 13 personas con un proceso completo, con el mismo trato y la misma medicina que reciben las personas que pagan por una cirugía plástica. Quisiéramos ayudar a más, pero los procesos son largos y con estas chicas hemos hecho 198 procedimientos, porque no es una sola cirugía, son varias.

- ¿Cómo lo puede encontrar una chica que busque su ayuda?

- Las mujeres llegan a nosotros a través de la fundación Reconstruyendo Rostros de Gina Potes, que también fue víctima de ácido.

- ¿Se siente conforme con lo que hace?

- Uno siempre quisiera hacer más como cirujano, pero el ser humano es tan complejo, sus facciones, sus músculos, que nos impide llegar a la perfección en una reconstrucción.

- Además tiene un centro de educación para niños…

- Sí, es que la única forma de que alguien pueda lograr sus sueños es a través de la educación, o bueno por lo menos es el vehículo más seguro. Esa fundación es un lugar de oportunidades, donde le permitimos a estos niños entender que la vida puede ser diferente. Tenemos 16 niñas y 12 niños que pueden estudiar, recibir alimentación y cuidado hasta que terminan el colegio.

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- ¿Por qué hace todo lo que hace?

- Sería mucho más cómodo no ayudar a nadie, sería más cómodo no viajar a Cali, no tener esta fundación, no desarrollar el proyecto de Cartagena (un centro de salud y bienestar personalizado), no dedicarle tiempo a mi familia, pero me siento tan agradecido de poderme sentir útil, me da satisfacción de pensar que aporto un poco a la sociedad, el hacer algo por el cambio me hace pensar que las cosas pueden ser mejor.

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