Una vez se conoció la decisión de la junta directiva del Banco de la República, con las tasas de interés de referencia, fueron muchos los sorprendidos.
Los analistas de mercado que son criticados por el Gobierno apostaban porque se subirían las tasas de interés una vez más, aun con el remolino que se formó y que llevó a una disputa entre el Ejecutivo y el Emisor.
El país, en general, había mostrado su respaldo irrestricto a la junta, para que conservara su autonomía, el mayor baluarte institucional.
Por ello, no dejó de sorprender que, en definitiva, la decisión en la reunión del 30 de abril resultara ser unánime, después de que había una mayoría de 4 que se resistía a actuar bajo presión.
El debate en el país estaba álgido, subiendo de todo, y en las minutas reveladas esta semana se evidencia que los temores alrededor de un riesgo inflacionario no se han diluido. ¿Qué pasó?
Son varias las piezas del rompecabezas que utiliza el Banco de la República para tomar la decisión definitiva. “En marzo la inflación total se situó en un 5,6 %, superando en 46 puntos básicos el dato de diciembre. La inflación básica sin alimentos ni regulados aumentó y se ubicó en un 5,8 %, 77 puntos por encima del registro de diciembre”, dice en las Minutas.
Es decir, suena a que el chaparrón sobre los precios no ha pasado y el entorno internacional también sigue intacto, igual al momento en el que la junta subió 100 puntos básicos y se configuró la controversia.

¿Solo por enviar un mensaje de consenso?
La decisión adoptada, según las Minutas, fue por unanimidad, porque “envía un mensaje de consenso y respeto entre los miembros de la Junta Directiva para mostrar que, si bien existen opiniones diversas sobre el manejo de la tasa de interés, es posible lograr acuerdos en medio de las diferencias y evitar que las políticas del Banco sean interpretadas como elementos relacionados con el proceso electoral”.
En otras palabras, no es que hayan pasado los nubarrones, sino que había un huracán en medio de dos instituciones: el Ministerio de Hacienda y el Emisor.
En las minutas, que no son otra cosa que el acta detallada de la reunión, se evidencia también que se utilizó lo que llamaron “un espíritu práctico”, lo que significaba dar un margen de espera hasta la siguiente sesión decisoria de la Junta, para la cual el equipo espera contar con más información para evaluar el impacto de los ajustes ya realizados en la tasa de interés sobre el comportamiento de la inflación y sus perspectivas.
Mensajes para tener en el visor
En las Minutas se destacan los siguientes mensajes:
“La política monetaria debe reaccionar para evitar que la inflación se vuelva persistente a través de efectos de segunda ronda”.
“Hacia adelante los riesgos inflacionarios se han intensificado en vista de que el fenómeno de El Niño se proyecta con mayor fuerza hacia el segundo semestre de 2026, lo que podría presionar al alza los precios de alimentos y energía".

“A estas presiones (las internas) se suma la prolongación del conflicto en Irán que ha encarecido los precios internacionales de la energía y de los fertilizantes, lo que podría aumentar los costos de producción de alimentos”.
Costoso para la economía
“Dejar estables las tasas de interés, en lugar de ajustarlas al alza en la coyuntura actual, podría conllevar el riesgo de tener que mantenerlas más altas durante más tiempo en el futuro, lo cual resultaría costoso para la economía”.

Los dos votos que buscan reducir tasas
Frente a los dos votos que han estado a favor de reducir las tasas de interés, como lo quiere el Gobierno, su argumento fue el siguiente: “aumentos adicionales de la tasa de interés ampliaría el diferencial con respecto a la tasa de interés de los Estados Unidos, lo cual acentuaría la entrada de capitales especulativos y profundizaría la apreciación cambiaria, con efectos negativos sobre el sector exportador”.
