Aunque algunos analistas dicen que la bancarización en Colombia está alrededor del 80 %, el Banco de la República estima que los pagos en efectivo alcanzan ese mismo porcentaje, lo que representa una gran oportunidad para trabajar con diversos sectores de la economía y avanzar en inclusión financiera.

En este reto, el transporte se convierte en uno de los grandes aliados, en la medida en que se les permita a las personas pagar con medios digitales, a través del sistema bancario, como sucede en países como Londres, Brasil, Chile, Nueva York y Guatemala, entre otros.
Para ello, es necesario articular a los actores públicos y privados, romper paradigmas e invertir en nuevas tecnologías que permitan modernizar el transporte público e impulsar la movilidad inteligente de las ciudades.
Esta es una de las principales conclusiones del foro “Movilidad Inteligente para Colombia: innovar para mover ciudades”.
Durante el panel “Experiencia de usuario: pagos abiertos, el nuevo sistema de recaudo”, Andrés Polo, Head of Core Products y Urban Mobility de Visa para América Latina y el Caribe, explicó que la franquicia ha trabajado en la implementación de más de 1.000 proyectos de movilidad urbana alrededor del mundo, en los que los gobiernos han identificado la necesidad de renovar sus tecnologías y sistemas de pago para modernizar el transporte.
Londres es un ejemplo claro de ello. En 2012, la ciudad tocó la puerta de Visa con la visión de crear una mejor experiencia para los usuarios del transporte público que visitaron la ciudad con motivo de los Juegos Olímpicos. A partir de ese momento, se inició un proceso de renovación que hoy permite pagar con tarjetas débito y crédito, billeteras digitales e incluso con códigos QR.
En 2019 fue el turno de Río de Janeiro y, el año pasado, se implementó en Santiago de Chile, donde la experiencia permitió incrementar la bancarización y generar mejores experiencias para los turistas que llegan de diferentes partes del mundo.
De la mano de Visa y de UTRYT, Colombia dio los primeros pasos para avanzar por esta misma vía, renovando e implementando nuevas tecnologías en Cali, donde hoy el 6 % de las personas paga a través de la red bancaria, explica Felipe Acevedo, presidente de CCO Credibanco.
La cifra es importante; sin embargo, es pequeña comparada con otros países, donde hoy el 60 % de los usuarios paga con diferentes medios a través de sus cuentas bancarias, lo que evidencia el gran potencial que tiene el país para avanzar en bancarización y movilidad inteligente.
Desafíos
Para Arturo Villarreal Navarro, chairman de la Unión Temporal Recaudo y Tecnología (UTRIT), la experiencia de Cali ha sido positiva porque ha permitido agilizar el ingreso al sistema de transporte, mejorar la experiencia del usuario y descongestionar el sistema.
Citó el caso del concierto de Shakira, donde el sistema fue utilizado por cientos de personas que llegaron de diferentes ciudades y países, quienes pudieron elegir el método de pago más conveniente para ellos.
Esto ha sido posible en Cali gracias a la visión de la ciudad de tener una movilidad inteligente, para lo cual fue necesario articular a los actores públicos y privados bajo una misma visión y superar los cuellos de botella e inquietudes que surgen al implementar este tipo de proyectos.
Una de las preocupaciones de los usuarios frente al uso de sistemas abiertos es el costo adicional que pueda tener el uso de tarjetas débito y crédito. Frente a esto, los representantes del sector bancario que participaron en el foro “Movilidad Inteligente para Colombia: innovar para mover ciudades” aclararon que no existen costos incrementales para el usuario.
Por el contrario, aseguran que en los países donde se habilitan servicios de pago digital aumentan las transacciones en pequeños comercios y se generan oportunidades para todos los ciudadanos.
Otra preocupación gira en torno a los subsidios, si se tiene en cuenta que hoy tarjetas propias del sistema, como TuLlave en Bogotá, permiten tarifas diferenciales para estudiantes y adultos mayores. Adicionalmente, la tarjeta permite conectar con otros buses o cables del sistema con el pago de un solo pasaje.
Ante esta inquietud, Acevedo aseguró que el transporte público se convierte en un catalizador de la inclusión financiera y en un mecanismo para controlar que los subsidios se utilicen correctamente.
Por ejemplo, se pueden emitir credenciales prepagadas asociadas a las cuentas de las personas para otorgar los subsidios, reduciendo incluso los costos para el Gobierno. Esto ya se aplica en países como Argentina e incluso en Ucrania, donde se eliminaron los subsidios con tarjeta cerrada y se asociaron directamente a las cuentas.
De esta manera, el camino está listo para seguir avanzando en Colombia. La clave es mirar hacia el futuro y renovar la tecnología con la que se viene trabajando desde hace más de 20 años. Las generaciones cambian y, con ellas, las exigencias tecnológicas. Para responder a esa transformación, será necesario cambiar paradigmas y articular a todos los actores para hacer posibles estos proyectos