Emprender no solo exige una buena idea: requiere capacidad de ejecución, adaptación constante y, sobre todo, acceso oportuno a recursos. En ese escenario, la liquidez deja de ser un asunto operativo para convertirse en un factor estratégico. Poder retirar dinero, transferir o responder a una necesidad inmediata puede definir la diferencia entre concretar una oportunidad o dejarla pasar.
Con una red de más de 2.500 cajeros automáticos en cerca de 804 municipios, Servibanca ha logrado cerrar brechas de acceso financiero en regiones donde la banca tradicional no siempre llega. Su cobertura no solo facilita el acceso a efectivo, sino que integra soluciones que permiten a emprendedores y pequeñas empresas operar con mayor autonomía.
Entre sus servicios se destacan los retiros de efectivo desde múltiples entidades financieras, las consultas de saldo y movimientos, los avances de tarjeta de crédito, así como las transferencias y pagos inmediatos a través de Bre-B. A esto se suman los recaudos y pagos de servicios, una oferta que, junto con su presencia en ciudades intermedias y zonas rurales, amplía la capacidad de respuesta de los negocios en contextos donde la inmediatez es clave.
Para emprendimientos como Jadao, una empresa artesanal que nació en Valledupar en 2021, esta infraestructura ha sido determinante. Liderada por Jamer Ojeda, la marca ha evolucionado de un proyecto familiar a una empresa con impacto social, que ha capacitado a más de 180 mujeres en barrios vulnerables y vinculado directamente a varias de ellas en su operación productiva. Sus accesorios han logrado posicionarse en escenarios como Corferias, el Parque de la 93 y Plaza Mayor Medellín, donde han conectado con nuevos mercados y compradores mayoristas.
Ojeda enfatiza que, en escenarios comerciales exigentes, la capacidad de reacción es determinante: “Contar con acceso inmediato a efectivo en momentos clave nos permitió responder sin fricciones y aprovechar oportunidades comerciales que no se repiten”.
En ese proceso, el acceso a servicios de Servibanca ha sido clave. Durante su participación en una feria en Medellín, la posibilidad de retirar dinero desde una cuenta del Banco Agrario le permitió atender necesidades operativas en tiempo real. Esa liquidez inmediata no solo aseguró su presencia en el evento, sino que potenció su crecimiento comercial. “Gracias a esa capacidad de reacción, hoy estamos abriendo conversaciones con clientes interesados en llevar nuestros productos a mercados internacionales”, aseguró.
Una lógica similar se observa en modelos innovadores como Forge, una plataforma que conecta talento universitario con necesidades reales del mercado. Fundada por Nicolás Lemus, esta iniciativa ha consolidado una comunidad de más de 150 estudiantes entre ejecutivos y especialistas, logrando validar su modelo con clientes reales y posicionarse como una alternativa costo eficiente para empresas que buscan crecer sin asumir estructuras rígidas.
“La confianza del cliente también se construye desde la capacidad de responder a tiempo, y ahí la agilidad financiera juega un papel determinante”, destacó Lemus.
En un modelo que exige respuesta ágil y operación constante, el acceso a servicios financieros oportunos es clave para sostener el ritmo de crecimiento. “Hoy hemos demostrado que el talento joven, cuando tiene estructura y herramientas, puede generar valor económico real y sostener relaciones comerciales de largo plazo”, señaló Lemus.
Infraestructura que genera oportunidades
Más allá de los entornos urbanos, el impacto de Servibanca se amplifica en territorios donde el acceso financiero es limitado. Tenfe, una iniciativa liderada por Natalia Ovalle, articula economías locales, sostenibilidad y tecnología en un modelo de triple impacto. Nacida en Buenaventura y con una operación que se fortalece en Cali, la empresa ha logrado crecer 70 por ciento en sus ingresos, consolidar alianzas con el sector corporativo y participar en escenarios globales como la COP16, donde visibilizó su propuesta basada en productos sostenibles y economías locales.
“Cuando nuestros aliados en territorio pueden acceder fácilmente a servicios financieros, toda la cadena se vuelve más ágil, confiable y equitativa”, explicó Ovalle.
La red de Servibanca —con presencia en zonas donde otras entidades no llegan— se convierte en un eslabón esencial para garantizar la sostenibilidad de estos modelos, especialmente cuando dependen de proveedores rurales y comunidades apartadas. “Los servicios financieros no solo permiten operar; son el puente para que un emprendimiento local pueda escalar y conectarse con mercados nacionales e internacionales”, agrega.
Según cifras de Servibanca, más de 1,2 millones de mujeres en 250 municipios utilizan su red, y el 62 por ciento de ellas está fuera de las capitales, lo que confirma que la inclusión financiera es una condición necesaria para dinamizar economías locales y fortalecer el tejido empresarial del país.
Cada retiro, pago o transferencia deja de ser una operación aislada para convertirse en una herramienta de autonomía. Para los emprendedores, esto se traduce en mayor control sobre su flujo de caja, mejor planeación y capacidad de reacción frente a oportunidades o contingencias.
En un ecosistema donde el talento abunda, pero las condiciones no siempre acompañan, soluciones como las de Servibanca demuestran que la infraestructura financiera puede ser un catalizador de crecimiento. Porque, al final, emprender también es poder moverse a tiempo. Y en ese movimiento, la liquidez no es un detalle: es una ventaja competitiva.
