Bogotá, Cali, Medellín y Cartagena viajaron esta semana a Azerbaiyán con proyectos concretos de vivienda, renovación urbana y adaptación climática, y terminaron siendo referentes en el mayor encuentro global sobre ciudades: el Foro Urbano Mundial (WUF13), celebrado en Bakú con más de 57.000 participantes de 176 países, donde SEMANA estuvo presente.
“Colombia tuvo una participación significativa y con impacto”, dijo Elkin Velásquez, director regional para América Latina y el Caribe de ONU-Hábitat. “En las reuniones ministeriales hubo propuestas muy sólidas, especialmente alrededor de vivienda, urbanismo social y soluciones para población desplazada.

La ministra encargada de Vivienda de Colombia, Ayde Marsiglia, fue directa en uno de los debates sobre asentamientos informales: “La gente habita donde puede habitar. Y muchas veces donde puede habitar, técnicamente no debería existir”.
La frase resumió la tensión que atraviesa la política habitacional colombiana y que conectó con el diagnóstico global del foro: según Naciones Unidas, casi 3.000 millones de personas viven afectadas por una crisis de vivienda digna, y el cambio climático amenaza con destruir 167 millones de viviendas en apenas quince años.
Así fue el protagonismo de las ciudades colombianas durante el foro:

Bogotá
Uno de los momentos más visibles para Colombia en el foro fue la presentación de Bogotá en una sesión principal, luego de superar un filtro internacional de más de mil postulaciones. La capital presentó Mi Casa en Bogotá, un modelo que articula subsidios, generación de suelo, revitalización urbana y transporte masivo.

En los últimos cinco años, Bogotá redujo su déficit habitacional del 10,5% al 6,3% y asignó más de 30.000 soluciones de vivienda entre 2024 y 2026. “Estamos en una ciudad que ya sufre el cambio climático”, dijo Vanessa Alexandra Velasco Bernal ante delegaciones de todo el mundo. Y la frase que mejor resumió la postura bogotana fue otra: “La vivienda no son subsidios. La vivienda es el pilar de la formación de los barrios y de la vida de los bogotanos”.

Cali
La delegación caleña llegó a Bakú con una experiencia que resonó con fuerza en el foro: la de una ciudad que intenta reconstruirse después de una fractura social profunda. María Alexandra Pacheco Muñoz recordó que Cali fue el epicentro del estallido social de 2021 y que muchos de sus focos coincidían con zonas históricamente excluidas del oriente de la ciudad.

“La renovación urbana no puede empezar construyendo edificios; tiene que empezar reconstruyendo confianza”, explicó. La apuesta caleña se concentra en reactivar barrios existentes, intervenir asentamientos informales y evitar procesos agresivos de gentrificación. La ciudad actualmente interviene 41 asentamientos informales y desarrolla proyectos de reubicación en sectores altamente vulnerables. “Las ciudades ya están construidas”, resumió María del Mar Mozo. “La solución no siempre es mover a la gente, sino trabajar con las comunidades donde ya viven”.

Cartagena
Cartagena llegó al foro con el caso de Chambacú, un barrio ubicado junto al centro histórico que durante décadas fue invisible para la imagen turística de la ciudad. Allí vivían familias en asentamientos precarios rodeadas de inundaciones, violencia y microtráfico.
María Mercedes Abondano, secretaria del Hábitat de la ciudad, presentó el proceso de transformación: más de 120 familias fueron reubicadas en viviendas formales y el espacio empezó a convertirse en una zona pública con parques y equipamientos. “Era una zona invisible para la ciudad. Hoy estamos intentando convertirla en un lugar digno y seguro”, explicó.

La experiencia cartagenera abrió una de las discusiones más complejas del foro: cómo mejorar las ciudades sin expulsar a quienes históricamente las habitan, cómo reubicar comunidades sin destruir sus vínculos sociales y cómo intervenir territorios vulnerables sin convertirlos en espacios imposibles para sus propios habitantes.
El escenario en el que Colombia expuso sus experiencias no fue menor. El WUF13 reunió jefes de Estado, ministros, alcaldes, bancos multilaterales y organizaciones sociales en el estadio olímpico de Bakú, convertido durante una semana en una ciudad paralela de debates y negociaciones.
