SEMANA habló con un sobreviviente de la tragedia del avión Hércules, en Puerto Leguízamo (Putumayo). Según dijo, en el poco tiempo que transcurrió entre el despegue y la caída de la aeronave, él no notó que el piloto abriera la puerta para que los uniformados saltaran, como se ha dicho.
Se trata del soldado Mauricio Peñaranda quien iba en el avión y se salvó milagrosamente sin sufrir golpes ni laceraciones.
De igual manera, manifestó que si bien es cierto que sí se contempló movilizar una camioneta dentro del avión, al momento de volar decidieron bajarla.
El soldado Mauricio Peñaranda habló por primera vez del accidente y lo hizo desde el Hospital Militar de Bogotá, al que fue transportado tras el siniestro, ocurrido este lunes festivo 23 de marzo de 2026.

“Estoy aquí nuevamente. Yo sé que Dios me tiene grandes propósitos en esta vida. Mi salud está bien, gracias a Dios, estoy bien, gracias a Dios”, aseguró, inicialmente.
“No tengo ningún golpe, gracias a Dios. Solo en la cara, me quemó. Cuando iba cayendo, se escuchó un ruido, un ruido raro. Nos agarramos a las varillas que estaban ahí adentro y cuando cayó, unos cayeron por allá, otros por allá y así. Así fue que pasó”, agregó Peñaranda.

Ante la versión de que los pilotos abrieron la compuerta para que pudieran saltar, todo en cuestión de segundos, el uniformado respondió: “No, se partió todo el avión, los pilotos no avisaron nada”.
Respecto a la tesis según la cual dentro del avión había un carro, aparte de ellos mismos, dando cuenta de un supuesto sobrepeso, respondió: “No, esa camioneta la bajaron, no ingresamos; cuando la bajaron, todos ingresamos”.
De todas maneras, mencionó que sí sintió que la aeronave estaba pesada. “Yo sentía que eso venía pesado porque empezó a traquear. No sé ni cómo salí de ahí, la verdad, yo no sé ni cómo salí. Me pedían ayuda, pero yo también estaba mal; más de uno salió y, pues, la gente de la finca, que como tienen sus motos, pues ellos nos acercaron al hospital”.
“En el aire no duramos mucho”, dijo, al señalar que los pilotos intentaron “echarlo para arriba, pero nada, cayó”. El uniformado dijo que su vida está en la institución y por eso seguirá ahí.
Decesos confirmados
Al menos 69 militares y policías murieron en uno de los accidentes aéreos más letales de la historia reciente de Colombia, según un nuevo balance el martes del siniestro atribuido por el Gobierno a una aeronave “chatarra” donada por Estados Unidos.
El avión Hércules, adquirido en 2020, se precipitó a tierra el lunes a un kilómetro de la pista de la que despegó, en el municipio de Puerto Leguízamo (Putumayo).
La aeronave transportaba 128 ocupantes y municiones, según el balance más reciente, aunque las cifras todavía están siendo consolidadas.
El accidente, aún en investigación, deja más de medio centenar de heridos, además de pobladores que acudieron para intentar rescatar a los sobrevivientes y fueron lesionados por municiones militares que estallaron en medio de las llamas. Las autoridades también informaron sobre un militar desaparecido.

El presidente Gustavo Petro señaló a su antecesor Iván Duque (2018-2022) de haber recibido un avión “chatarra” fabricado en 1983 por Estados Unidos.
“¿Por qué compró usted un avión tan viejo? ¿Quién le aconsejó tamaña tontería?”, escribió en X y aseguró haber solicitado hace un año el reemplazo de los Hércules.
Duque tildó a Petro de “ruin y falto de inteligencia” y lo instó a hacer “una investigación que incluya el peso” que llevaba el avión al momento de su despegue y el estado de la pista del pequeño aeropuerto. Su gobierno asegura que en realidad se trató de una donación de Washington.
El Ministerio de Defensa descartó un ataque de las guerrillas que operan en el territorio plagado de cultivos ilícitos.
Jhon Molina, gobernador del departamento de Putumayo, donde ocurrió el accidente, denunció que el aeropuerto “tiene varias dificultades” y “requiere de mayor inversión”.
Al lugar del accidente solo se puede llegar en avión o en lancha luego de un trayecto de unas cinco horas desde la capital, Puerto Asís. El apoyo de los pobladores en el rescate fue clave para que la cifra de muertos no fuera aún mayor, según informó Molina.
Los cuerpos de los fallecidos serán trasladados a Bogotá para las investigaciones forenses, de acuerdo con el Instituto Nacional de Medicina Legal.
