Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2004/01/04 00:00

    Colombia es contagiosa

    Una cosa es la mala imagen de Colombia en el exterior y otra lo que se vive en el país. El español Valentín Dueñas, jefe de Gabinete del Secretario de Estado de Educación y Universidades de su país, un enamorado de Colombia, cuenta por qué ser colombiano es "contagioso" y cómo lo cogió bajo de defensas .

COMPARTIR

Debo reconocer que mi descubrimiento de Colombia se produjo tarde. Como dice mi padre, valiente lo que se dice valiente no soy y tardé 35 años hasta que reuní el valor de enfrentarme a un viaje en el que me iban a asesinar, secuestrar o, lo que es peor, colocarme unos kilos de cocaína en la maleta saliendo de El Dorado, igualito que al protagonista de Midnight Express.

Colombia era para mí lo que para la mayoría de los españoles, un país donde la gente es mala y la vida dura.

Imagínense con la de sitios lindos que hay en América, me tenía que tocar a mí el ir a lo que yo creía era el mayor moridero del mundo. Pero soy tan de malas, pero tan de malas en esta vida que mi jefe me tenía que mandar a Bogotá. Y. ¡guácala!.. desde ese viajecito no dejan de pasarme cosas raras. Fíjense que hasta me cambió la forma de hablar, yo que soy de Soria y en la catedral de mi pueblo se guarda el primer documento escrito en castellano.

Y la pobre mamá dice que vaya vaina conmigo: con lo que a ella le costó darme una educación decente para que ahora llame a su nieto "chino pelao" y le esté todo el tiempo mamando gallo.

Y no queda ahí la cosa. A mi hija le ha dado por pedirle a su madre arepas paisas los domingos para desayunar. Imagínense, con lo complicado que es encontrarlas acá. Así que estoy pensando en escribir una carta a Plácido Arango, ya saben, ese papacito bueno que tanto quiere a Colombia, para que meta en la carta de los Vips un desayuno colombiano con sus juguitos de frutas, su tintico bien cargado y las arepas con carne.

Pero lo peor de todo, lo peor, es lo de mi esposa. Dice que como todos en la familia estamos tan colombianos, pues que ella también, que ha decidido no volver a comprar en Zara, que a partir de ahora sólo va a vestir CH, que le fascina esa tiendecita de racamandaca de la Carolina Herrera en el Moraleja Green. Así que comprenderán que tenga una maluquera tremenda, porque aunque le he explicado que esa doña es venezolana, ella como que no me cree y, además, dice que es igual venezolana que colombiana ... Y eso no. Una cosa es no creerse el cuentico de que Bogotá es la Atenas de Latinoamérica y otra cosa bien distinta que lo confundan con Caracas. ¡Ah no, bobo tampoco!

Pero dejemos esos cuentos a un lado porque de lo que yo quería hablarles es de lo requetemal que se trata en Europa a los colombianos, tanto, que a los dos días de llegar ya se jartaron de que todo el mundo les saque el cuerpo, los rechace o los evite.

Así que le he dicho a esa maravillosa embajadora de Colombia en Madrid y a sus splendid flowers, que cuando venga Uribe por acá, me lo tienen que presentar, porque de la gente importante siempre hay que ser amigo. Y como dicen que ese man es queridísima gente y un bacán, me lo voy a llevar de paseo para que conozca a las especies en su hábitat y, aprovechando, le diré alguna que otra cosita, porque me parece que a Uribe me lo está maluqueando tanto asesor 'culipelao' que tiene alrededor, que no se atreve a decirle las cosas claras y a no quitarle de la cabeza ideas geniales como la de acudir a Gran Hermano a hacer política.

Y me lo llevaré de compras al Corte Inglés, que es como los almacenes Carulla, pero a lo grande, para que hable con la gente y vea que los españoles somos buena gente, muy open minded.

Eso sí, le contaré despacito pa'que no se me embolate y cuando me oiga todo lo que tengo que hablarle diga: ¡Ah, sencillo, conocí al que era¡ y se vuelva todo happy, happy al palacio de Nariño.

Y le aconsejaré que cuando vea a Aznar y Zapatero les diga que para cuándo la Unión Europea va a diseñar un Plan Colombia en condiciones, para cuándo una mesa de donantes como Dios manda, para cuándo va a llegar el apoyo decidido y sin fisuras al gobierno colombiano en la lucha contra la guerrilla y los grupos terroristas. Porque no está bien que en Colombia la lucha contra el terrorismo sea como pelea entre tigre y burro 'amarrao' y que ese país se sienta tan solo en su lucha contra una lacra que mata, secuestra y desplaza cada año a miles de personas inocentes. Definitivamente eso no está bien.

Dicen que ser colombiano es contagioso y a mí me debió coger bajo de defensas, porque me dio pero que bien fuerte, y se me metió en el pecho hasta el florero Llorente.

Ven, y todo esto porque mi jefe me mandó a Bogotá ahora hará dos años.

*Jefe de Gabinete del Secretario de Estado de Educación y Universidades de España.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1850

PORTADA

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.