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Opinión

  • | 2017/06/17 22:15

    Proclama por la independencia de Antioquia

    Ha llegado el momento de que la tierra antioqueña cumpla con los legados de grandeza y prosperidá de sus ancestros, y recupere la senda del bien que trazaron los abuelos.

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En junio de 2017, una vez el gobernador de Antioquia se enteró de que el municipio de Belén de Bajirá hacía parte del departamento del Chocó, hizo dos cosas fundamentales:

1. Exigir, entre ofendidos pucheros, que no retiraran dicho municipio de su jurisdicción;

2. Averiguar dónde diablos quedaba y para qué servía: si tenía oro, plata, gente, casinos o qué…

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Con el sentido regionalista a flor de piel, el gobernador clamó entonces por la conformación de una Antioquia Federal y autónoma, semilla que caló en las mentes más conservadoras de la región, quienes vieron en la propuesta la oportunidad ideal para luchar por una Paisalandia Soberana: una nación independiente, pujante y católica; libre de las melifluas y soslayadas traiciones rolas, de sangre pura, y dirigida, de una vez y para siempre, por el prócer máximo de la región antioqueña.

No fue sino hasta finales del año siguiente que la idea se concretó. Aquella vez el Libertador Uribe GFARCorganizó una cabalgata con los suyos, para analizar cuál discurso adoptarían después de que la entrega de armas de las Farc los había dejado sin discurso político.

Para lucirse ante los invitados, quiso la esposa del Libertador, doña Lina, decorar la finca con un florero de amapolas, flor que por aquella época estaba muy de moda, incluso para bautizar bebés.

Pidióle entonces, a modo de préstamo, un jarrón a doña María Clemencia de Santos, de quien era vecina en la guarnición militar en que las dos familias vivían por motivos de seguridad. Pero esta se negó con el pretexto de que tenía todos los floreros ocupados en su casa de Anapoima.

Furioso ante el desplante, don Uribe armó de nuevo a los exlíderes de las Convivir y proclamó la independencia de Antioquia en acto oficial en el restaurante Mondongo’s, en donde leyó, trepado en una mesa y con un megáfono en la mano, la siguiente proclama independentista:

Compatriotas,

Con la ayuda másima de dios y el impulso de ultramundo de Cosiaca, home, qué verraquera, pues, papá, ha llegado el momento de que la tierra antioqueña cumpla con los legados de grandeza y prosperidá de sus ancestros, y recupere la senda del bien que trazaron los abuelos.

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Es por esta razón, y como consecuencia del alevoso raponazo con que el castrochavista gobierno del traidor Santos-Far nos despojó de Belén de Bajirá, que los abajo firmantes de la presente proclama se permiten:

–Declarar tierra soberana al departamento de Antioquia y bautizarla con el nombre de Nuevo Virreinato de la Gran Antioquia.

–Ordenar el nombramiento inmediato de don Álvaro Uribe como VP (Virrey Perenne) del mismo.

–Reelaborar escudo de la nueva patria con caballo de paso en lugar de cóndor andino; calzado Crocs, en lugar de cuernos de la abundancia; sombrero aguadeño en vez de gorro frigio; mapa de Panamá, pero con rutas de escape marcadas; banderas verdiblancas del Atlético Nacional a cambio de las tricolores, y el lema ‘Le doy en la cara, marica’, en vez de ‘Libertad y orden’.

–Convocar comisión conformada por dotor Maluma y dotor Luis Pérez para definir himno del nuevo Virreinato. (El monto de dicha comisión de discutirá más adelante).

– Reinstaurar el sistema feudal.

–Consagrar el Virreinato al padre Marianito.

–Denominar la bandeja paisa como plato único nacional y servirla obligatoriamente con tres huevitos y en vajilla de 100 millones de pesos de la EPM.

–Establecer el delito de “mamertismo” e imputarlo a todo aquel que demuestre su malquerencia por el Virreinato con actitudes de duda o incredulidad.

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–Expulsar de tierras paisas, por delito de “mamertismo”, a Héctor Abad; Juanes; Víctor, Pascual, Alejandro y demás personajes de apellido Gaviria –excepción hecha al nuevo comendador, José Obdulio-; y lapidar a los otros supuestos intelectuales que aparezcan en la tabla de Excel que don Rito Alejo Del Río, el nuevo pacificador, publicará periódicamente con los nombres de quienes ofendan la idiosincrasia antioqueña y blasfemen de sus creencias.

–Conferir el título de Humorista Único al genial Vargas Vil, autor de un sano humorismo patriótico, que no maltrata bebés.

–Otorgar ciudadanía antioqueña al doctor Alejandro Ordóñez y coronarlo con la orden máxima de Collar de Arepas, en categoría de Arepa con Quesito, por su lazo de amistad paraco: para-con las tierras de estos lares.

–Declarar zona franca todo el territorio nacional.

–Nombrar al exdiputado Rodrigo Mesa como comendador de Bollos Perfumados para que maneje las relaciones con el Chocó; a Liliana Rendón como regidora de Muendas Merecidas Para La Mujer; a don Alias Popeye como verdugo oficial del Migrante Interno o PNU (Paisa-No-Uribista o SubPaisa); a doña María Fernanda Cabal como rectora de la Universidad Católica de Antioquia, y otorgar el título de escribano al bachiller Ernesto Macías. Y, posteriormente, enseñarle a escribir.

–Como primer acto de gobierno, declarar la guerra a la Antigua Colombia, como para no perder la costumbre.

Ordénese y cúmplase, pues, papá.

Y así nació el Nuevo Virreinato entre todo tipo de Vítores (menos Vítor Gaviria).

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