Abelardo de la Espriella tomó la delantera en la primera vuelta presidencial, al superar a Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, con más de 10.500.000 votos. Mientras tanto, Paloma Valencia, aspirante del Centro Democrático, no pudo superar la votación que logró en la consulta interpartidista del pasado 8 de marzo, quedando por fuera de la segunda vuelta.
Esto ocurre luego de varias semanas de confrontación entre De la Espriella y Valencia, en la que hubo ataques y críticas entre ambas campañas. Además, surgieron cuestionamientos contra la candidata del uribismo por los apoyos de personajes cuestionables que anunciaron su respaldo.
Pese a la tensión por los ataques, De la Espriella siempre expresó respeto y admiración por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, mostrando afinidad con sus bases uribistas, pero tomando distancia de la estructura partidista y de algunas figuras que los acompañaban.
Incluso, en entrevista con SEMANA, aseguró que la doctrina uribista no le pertenece al expresidente Uribe ni a Paloma Valencia, sino que es un legado que acogió y actualizó en su discurso.
“La doctrina uribista ya no es de Uribe, ni de Paloma, ni del Centro Democrático. Es un legado a la democracia colombiana. Es una doctrina que no tiene dueño y lo que hice yo fue acogerla y actualizarla porque en realidad le sirvió mucho a Colombia en un momento muy complejo. A nosotros no se nos va a olvidar eso nunca”, manifestó De la Espriella a pocos días de la primera vuelta.

De esta forma, se abriría el paso al posuribismo, que apunta a ser una corriente que no rompe con Uribe, pero sí con la idea de que su doctrina dependa del Centro Democrático o de sus herederos naturales. De la Espriella toma las banderas, las actualiza en un discurso más frontal y las representa sin pasar por la estructura partidista que durante años administró ese legado.
Igualmente, la estampida de apoyos de las bases del uribismo desde la campaña de Paloma Valencia hacia la de De la Espriella da a entender, como lo advirtió el candidato independiente, que las bases del Centro Democrático terminaron sintiéndose identificadas con él.
“Las bases del Centro Democrático están acá hace rato. Las bases están acá hace rato y se los agradezco, y están porque la verdadera doctrina uribista. La doctrina uribista ya no es de Uribe, ni de Paloma, ni del Centro Democrático”, dijo De la Espriella en SEMANA.
El expresidente ahora llega a una nueva etapa de su legado. Por segunda vez, el candidato que apoya pierde en una elección presidencial y, sin duda, podría tratarse de la derrota más estruendosa de quien ha sido considerado uno de los grandes electores en Colombia.
