El excandidato presidencial Iván Cepeda, declarado opositor de Abelardo De La Espriella, lanzó una advertencia este martes 30 de junio: si el presidente electo no renuncia a su doble nacionalidad (colombiana y estadounidense), no debería posesionarse en su cargo. Y, si lo hace, él se declararía en desobediencia civil pacífica. Como si fuera poco, llamó a sus más de 11 millones de electores a seguir sus pasos.
Sus palabras generaron polémica. Una cosa es que Cepeda se declare opositor de De La Espriella, lo cual ocurre en todas las democracias; otra diferente es que convoque a una desobediencia civil, así le ponga el apellido de pacífica.
El presidente del Senado, Lidio García, fue uno de los primeros en pronunciarse al respecto.

“Rechazo de manera categórica cualquier llamado a la desobediencia civil para condicionar o desconocer la autoridad de un presidente legítimamente elegido por los colombianos. En una democracia constitucional, el mandato que otorgan las urnas no está sujeto a condiciones que pretenda imponer por fuera de la Constitución y la ley. Quien resulta elegido merece respeto institucional, exactamente el mismo que mereció el presidente Gustavo Petro cuando fue elegido por los ciudadanos. Quienes fuimos oposición durante ese Gobierno ejercimos nuestro derecho con firmeza, pero siempre dentro de la Constitución y sin promover la desestabilización del país. No aceptaremos que en Colombia se pretenda reemplazar la voluntad popular por la presión política o la amenaza de alterar el orden público”, expresó.
Recordó que la legitimidad de un presidente proviene exclusivamente de las urnas y de la Constitución, “nunca de la aprobación de sus adversarios”.
Por su parte, Juan Manuel Galán, exprecandidato presidencial, calificó el anuncio de Cepeda como “gravísimo” e “irresponsable”.
“Convocar a la desobediencia civil para desconocer la autoridad de las instituciones es un llamado a erosionar el Estado de derecho. La democracia exige aceptar los resultados y respetar la voluntad de millones de colombianos. Colombia conoce demasiado bien el costo de las guerras civiles y de los discursos que enfrentan a unos ciudadanos contra otros”, afirmó.

Sondra Macollins, también exprecandidata presidencial, reaccionó: “Senador Iván Cepeda, llamar a la desobediencia civil y poner condiciones para reconocer un gobierno es darle la espalda a la democracia; el mandato popular se debe respetar. Asimismo, el presidente electo Abelardo De La Espriella está obligado a darle absoluta claridad al país sobre estos cuestionamientos. ¡Ya basta de pisotear las instituciones! Exigimos que respeten, de una vez por todas, la voz, la dignidad y la soberanía del pueblo colombiano”.
Asimismo, el exfiscal Francisco Barbosa dijo que lo ocurrido es “inadmisible” e “irresponsable”.

“En medio de la polarización y la crispación social que vive Colombia, uno como candidato opositor no puede desconocer el resultado electoral, tampoco pretender decirle a un Estado extranjero cómo debe aplicar su propia ley ni convocar a la desobediencia civil pacífica. La democracia no se defiende saboteando las instituciones. Debe decirse con claridad que en un país como Colombia ese tipo de llamados puede generar violencia. De la desobediencia civil pacífica a la instigación a delinquir o la asonada (art. 469 C.P.) hay un camino muy corto. Mala decisión del perdedor de las elecciones presidenciales”, afirmó Barbosa.
Por su parte, el académico Rodrigo Uprimny, distante de De La Espriella, discrepó del llamado a la desobediencia civil que, según él, tensiona aún más un contexto político muy difícil. “Cepeda debería plantear estos cuatro puntos (que tiendo a compartir) para iniciar una conversación con el presidente electo para avanzar al acuerdo nacional que necesitamos”, destacó.
