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Científicos de la Nasa anunciaron nuevos detalles sobre la misión espacial: una nave nuclear sin precedentes rumbo a Marte

La carrera espacial del siglo XXI tiene nueva hoja de ruta: una base en la Luna para 2029, entre ellas.

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25 de marzo de 2026 a las 10:27 a. m.
Mientras el Lunar Gateway queda atrás, una base permanente cerca del polo sur lunar empieza a tomar forma en los planos.
Mientras el Lunar Gateway queda atrás, una base permanente cerca del polo sur lunar empieza a tomar forma en los planos. Foto: DW

La Nasa planea enviar una nave de propulsión nuclear a Marte en 2028, un tipo de misión que no tiene precedentes en la historia de la exploración espacial.

El anuncio forma parte de una reorientación profunda de la agencia: cancelar la estación espacial en órbita lunar y destinar esos recursos a construir una base permanente en la superficie de la Luna con un presupuesto de 20.000 millones de dólares.

La agencia prevé ejecutar el proyecto en siete años mediante decenas de misiones con socios comerciales e internacionales.

El anuncio lo hizo este martes, 24 de marzo Jared Isaacman, director de la Nasa desde diciembre y designado por el presidente Donald Trump.

Isaacman presentó los cambios como una transformación radical del programa lunar Artemis, en un contexto de competencia directa con China, que aspira a enviar astronautas a la Luna en torno a 2030.

El objetivo de Washington es establecer una presencia humana sostenible en el satélite que también sirva como trampolín para futuras misiones a Marte.

Una base lunar permanente en el polo sur

La base lunar estaría situada cerca del polo sur, una región estratégica por sus reservas de agua en forma de hielo bajo la superficie.

Entre los planes inmediatos figuran el envío de módulos de aterrizaje robóticos, el despliegue de una flota de drones y la implementación de sistemas de energía nuclear en la superficie.

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“Este enfoque revisado, paso a paso, para aprender, desarrollar músculo, reducir riesgos y ganar confianza es exactamente como la Nasa logró lo casi imposible en la década de 1960”, afirmó Isaacman, en referencia al programa Apolo.

Según explicó, la base se construirá gradualmente a lo largo de múltiples misiones.

La nave que iría a Marte, denominada Space Reactor 1 Freedom, demostrará la propulsión eléctrica nuclear en el espacio profundo y, una vez en órbita marciana, desplegará helicópteros para explorar el planeta.

La Nasa calificó el proyecto como un paso clave para llevar la energía y la propulsión nuclear del laboratorio al espacio.

El fin del Lunar Gateway y sus consecuencias para socios

El anuncio implica, en cambio, el fin del Lunar Gateway en su forma actual: una estación orbital lunar que ya estaba en gran medida construida junto a los contratistas Northrop Grumman y Lanteus Space Systems.

El polo sur de la Luna fue elegido como sede de la futura base permanente por sus reservas de agua helada.
El polo sur de la Luna fue elegido como sede de la futura base permanente por sus reservas de agua helada. Foto: DW

“No debería sorprender a nadie que estemos pausando el Gateway y centrando los esfuerzos en infraestructura que respalde operaciones sostenidas en la superficie lunar”, declaró Isaacman ante delegados extranjeros, empresas y miembros del Congreso reunidos en la sede central de la Nasa en Washington.

La cancelación no llegó por sorpresa: varios críticos llevaban tiempo cuestionando el coste del proyecto frente a otras prioridades del programa lunar. Aunque el Gateway estaba concebido como plataforma científica y punto de escala hacia Marte, la Nasa concluye ahora que no es imprescindible para los objetivos principales de Artemis.

La decisión abre, sin embargo, una zona de incertidumbre para los socios internacionales. Japón, Canadá y la Agencia Espacial Europea (ESA) habían acordado aportar componentes para la estación orbital y deberán renegociar su papel en el programa. Isaacman intentó tender un puente: “Podemos reutilizar el equipo y los compromisos de los socios internacionales para apoyar los objetivos en superficie y otros del programa”.

La NASA se prepara para Artemis II mientras estudia cómo cultivar comida en la Luna.
La Nasa se prepara para Artemis II mientras estudia cómo cultivar comida en la Luna. Foto: Getty Images

El director de la ESA, Josef Aschbacher, presente en el evento, declaró a Reuters que estudiará los nuevos planes y continuará el diálogo con la Nasa. La agencia europea indicó además que mantiene consultas con sus Estados miembros, socios y la industria para evaluar las implicaciones del anuncio.

El Lunar Gateway estaba concebido como plataforma de investigación y estación de transferencia desde la que los astronautas abordarían los módulos de aterrizaje antes de descender a la superficie. Ese rol lo asumirá ahora un campamento base directamente en la Luna.

Según el calendario actual, los astronautas alunizarían en 2028, la construcción de la base comenzaría en 2029 y las primeras misiones humanas de carácter semipermanente podrían realizarse desde 2032.

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SpaceX y Blue Origin: retrasos en los módulos de aterrizaje lunar

Los cambios impulsados por Isaacman están reconfigurando contratos por valor de miles de millones de dólares bajo el paraguas de Artemis, con empresas obligadas a adaptarse.

La presión tiene dos motores: los retrasos y sobrecostos acumulados en años anteriores, y la carrera con China.

En el centro del programa Artemis compiten SpaceX y Blue Origin por desarrollar los módulos de aterrizaje lunar tripulados. Ambas empresas apuntan a un primer alunizaje en 2028, pero acumulan retrasos.

El inspector general de la Nasa señaló este mes que SpaceX, seleccionada en 2021 para el primer módulo tripulado, lleva dos años de retraso, y que tanto ella como Blue Origin enfrentan una larga lista de desafíos de ingeniería pendientes.

Un ensayo exitoso permitió avanzar hacia el esperado despegue.
Más de 50 años después, astronautas volverían a orbitar la Luna. Foto: NurPhoto via Getty Images

Isaacman y otros altos funcionarios apenas abordaron el martes cómo ambas empresas piensan acelerar sus cronogramas.

La administradora asociada en funciones, Lori Glaze, apuntó que los módulos podrían atracar con la cápsula Orion en una órbita intermedia entre la Tierra y la Luna antes de trasladar a los astronautas a la superficie, un cambio respecto al plan original.

Glaze añadió que SpaceX estudia alternativas a su diseño actual de Starship para simplificar el proceso y ganar tiempo.

Como parte de la reestructuración, la Nasa ha decidido además prescindir del orden predeterminado de misiones: utilizará el módulo que esté listo primero.

El programa Artemis, iniciado en 2017 durante el primer mandato de Trump, es el sucesor del histórico programa Apolo, que llevó humanos a la Luna por última vez en 1972. Su próxima gran etapa será la misión Artemis 2, prevista no antes del 1 de abril, que llevará astronautas alrededor de la Luna por primera vez en más de medio siglo.

*Con información de DW.