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Científicos encuentran algo inesperado en la niebla: el hallazgo que podría cambiar la forma de verla

La niebla siempre pareció inocente. Solo agua, solo frío, solo silencio. Pero ¿y si entre sus diminutas gotas existiera un mundo entero invisible a nuestros ojos?

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5 de junio de 2026 a las 2:02 p. m.
Científicos han descubierto que se oculta bajo la capa blanquecina que borra el paisaje pulsa, respira y actúa.
Científicos han descubierto que se oculta bajo la capa blanquecina que borra el paisaje pulsa, respira y actúa. Foto: DW

Cualquier buena película de terror suele apoyarse en los mismos ingredientes: una casa aislada, ruidos inexplicables, sombras que se mueven donde no deberían. Y, por supuesto, niebla. Mucha niebla. Quienes hayan visto la reciente serie de Apple Widow’s Bay lo saben bien: cuando una cortina gris lo cubre todo, es casi seguro que algo inquietante se esconde detrás.

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La realidad, resulta, tampoco deja a la niebla completamente libre de sospecha.

Bacterias vivas en la niebla: un hábitat inesperado

Desde hace años, los científicos saben que el aire está lleno de microorganismos y que algunos de ellos terminan atrapados en las nubes y la niebla. Lo que no estaba tan claro era qué ocurría después: ¿permanecían inactivos o seguían desarrollando actividad biológica dentro de esas diminutas gotas de agua?

Para responder a esa pregunta, un equipo liderado por Thi Thuong Cao, entonces doctoranda de la Universidad Estatal de Arizona (ASU), en Estados Unidos, analizó durante más de dos años muestras de aire recogidas antes, durante y después de episodios de niebla.

Heladas, niebla, frío.
La realidad, resulta, tampoco deja a la niebla completamente libre de sospecha.  Foto: Getty Images/iStockphoto

Los resultados, publicados en la revista mBio, revelan que esa capa de humedad que se extiende sobre campos, carreteras y bosques no es tan inerte como parece. Puede albergar millones de bacterias vivas que aprovechan estas diminutas gotas de agua como un hábitat temporal.

Para evitar que el viento mezclara las muestras y complicara las comparaciones, los investigadores se centraron en un tipo muy concreto de niebla, la llamada “niebla de radiación”. Según explica la ASU, esta se forma durante noches tranquilas, cuando el suelo pierde calor y el vapor de agua se condensa cerca de la superficie. Es una niebla predecible, estable y, para los científicos, casi ideal para hacer trabajo de campo.

Un hábitat microscópico en la niebla

Los resultados mostraron que menos del 1 % de las gotitas contenía bacterias. Sin embargo, la enorme cantidad de gotas presentes en un banco de niebla hace que, en conjunto, la concentración de microorganismos sea extraordinaria. Según los investigadores, una muestra de agua de niebla del tamaño de un dedal puede albergar alrededor de diez millones de bacterias.

El equipo de muestreo de niebla, instalado en un campo de Pensilvania junto al río Susquehanna.
El equipo de muestreo de niebla, instalado en un campo de Pensilvania junto al río Susquehanna. Foto: DW

“Si se suman todas las gotitas, la concentración de bacterias es la misma que en el océano”, explicó Ferran García-Pichel, director del Centro de Biodiseño para la Microbiología de la ASU y coautor del estudio. Dicho de otra forma, esa nube blanquecina que parece poco más que humedad suspendida en el aire es, en realidad, una gigantesca sopa microbiana flotante.

Y no son microbios a la deriva. Al observarlos bajo el microscopio, Cao comprobó que las bacterias se agrandaban y se dividían activamente.

“Las observamos al microscopio y vimos que, efectivamente, las bacterias se hacen más grandes y se dividen, por lo que hay crecimiento”, dijo. Un dato que llevó a García-Pichel a formular lo que él mismo llamó un “cambio de mentalidad”: si las bacterias crecen, las gotitas de niebla no son un medio de transporte, sino un hábitat.

Entre todas las bacterias identificadas, una destacó con fuerza: las metilobacterias, un género especializado en consumir compuestos de carbono simples, incluido el formaldehído.

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Los experimentos mostraron que este compuesto, un contaminante atmosférico común, se reducía rápidamente en presencia de estas bacterias. Los investigadores creen que las metilobacterias lo utilizan como fuente de energía y que podrían transformarlo en dióxido de carbono para evitar que alcance concentraciones perjudiciales.

El proceso podría tener un efecto adicional: contribuir a reducir la presencia de este contaminante en el aire.

Captura de niebla: ¿solución hídrica con efectos secundarios?

El descubrimiento tiene implicaciones que van mucho más allá de la calidad del aire. En varias regiones áridas del mundo se estudia la posibilidad de capturar niebla para obtener agua potable, una idea que suele presentarse como una solución limpia y sostenible frente a la escasez hídrica.

La niebla de radiación, estable y predecible, fue el escenario elegido para estudiar bacterias atmosféricas en acción.
La niebla de radiación, estable y predecible, fue el escenario elegido para estudiar bacterias atmosféricas en acción. Foto: DW

Ahora, sin embargo, los investigadores creen que quizá convenga mirar esa idea con algo más de detenimiento.

“Si capturamos la niebla, estamos eliminando a nuestros pequeños amigos del aire”, advirtió García-Pichel. “No sabemos si eso va a tener un gran impacto o no, pero deberíamos tenerlo en cuenta”, agregó.

Un posible factor para entender mejor la atmósfera

Las implicaciones climáticas también son relevantes. Cao trabaja en paralelo en cómo estas bacterias pueden influir en las reacciones químicas dentro de las nubes, incluso de noche, cuando la química atmosférica impulsada por la luz solar se detiene.

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“Si las bacterias siguen haciendo lo suyo incluso durante la noche, pueden ser importantes”, señaló, por su parte, el coautor Pierre Herckes. Se trata de un aspecto que podría resultar relevante para futuros modelos atmosféricos y climáticos.

Y, como suele ocurrir, cada respuesta abre más preguntas. El comunicado de la Universidad Estatal de Arizona apunta varios interrogantes pendientes: ¿qué otras bacterias habitan los distintos tipos de niebla?, ¿de qué se alimentan?, ¿cómo cambian estas comunidades microbianas de una región a otra?

“Es relativamente nuevo que la gente empiece a fijarse en las actividades biológicas en las nubes, así que todavía hay mucho que no entendemos”, reconoció Herckes.

La próxima vez que la niebla lo envuelva todo, ya lo sabe. No es solo su imaginación entrenada por el cine de terror. Hay algo ahí dentro. Y está vivo.

*Con información de DW.