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Científicos quedan sorprendidos tras descubrir algo inusual en una momia de más de 5.000 años

La momia más antigua hallada en hielo guarda un secreto que intriga a la ciencia.

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3 de junio de 2026 a las 2:37 p. m.
¿Qué ocurre dentro de una momia de 5.300 años cuando nadie la observa?
¿Qué ocurre dentro de una momia de 5.300 años cuando nadie la observa? Foto: DW

Ötzi, el hombre del hielo con más de 5.300 años de antigüedad, “no es una reliquia estática”, sino un ecosistema dinámico que “constituye un archivo vivo” en el que conviven microorganismos antiguos de los glaciares y contaminantes modernos, según un nuevo estudio sobre la momia.

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Ötzi fue descubierto en los Alpes italianos en 1991 por unos turistas alemanes y es la momia más antigua preservada en hielo de la que se tiene conocimiento. Sobre sus restos se han hecho numerosos estudios que han desvelado desde su posible aspecto físico, hasta lo que comió por última vez.

El microbioma de Ötzi, de la Edad del Cobre al presente

Una nueva investigación que publica Microbiome, del grupo Nature, se centra en su microbioma, que abarca desde la flora intestinal de un ser humano de la Edad del Cobre a levaduras adaptadas al frío, que podrían haber acompañado a la momia durante milenios y que siguen formando parte de un “ecosistema activo” hasta el día de hoy.

El equipo de investigadores, encabezado por el Instituto de Investigación Eurac (Italia), distinguió qué microorganismos ya estaban presentes en el cuerpo en vida y cuáles lo colonizaron después, tanto durante el tiempo que permaneció en el glaciar como a lo largo de las tres décadas de conservación.

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Sobre sus restos se han hecho numerosos estudios que han desvelado desde su posible aspecto físico, hasta lo que comió por última vez. Foto: Getty Images

Los hallazgos sugieren que, si bien el método actual utilizado para conservar los restos frena el crecimiento de la mayoría de los microbios, también podría mantener vivos algunos organismos capaces de prosperar en condiciones de conservación.

Bacterias intestinales y levaduras del glaciar

Los investigadores analizaron las bacterias y los hongos encontrados en frotis cutáneos, fragmentos de tejido y muestras de agua interna descongelada procedentes de los restos momificados, que compararon con muestras de tierra y hielo recogidas en el lugar del hallazgo y conservadas en 1991, para determinar las influencias ambientales.

En las muestras de tejido interno se detectó material genético de bacterias pertenecientes a su flora intestinal original, un tipo de bacterias que rara vez se encuentran en los intestinos de los humanos que viven en sociedades industrializadas, por lo que Ötzi ofrece, según el Eurac, “una visión excepcional del pasado microbiano de la humanidad”.

Reconstrucción del calzado de Ötzi, expuesta en el Landesmuseum de Oldenburg en 2023.
Reconstrucción del calzado de Ötzi, expuesta en el Landesmuseum de Oldenburg en 2023. Foto: DW

Además, se detectó la presencia de especies de levadura adaptadas la frío, probablemente originarias del entorno glacial, y que han persistido en la momia hasta nuestros días.

Microbios activos incluso a temperaturas bajo cero

“El hombre del hielo no es una reliquia estática, sino una interfaz biológica dinámica” y la coexistencia de microbios intestinales endógenos antiguos y colonizadores modernos “pone de relieve la posibilidad de que exista actividad microbiana incluso a temperaturas bajo cero”, apunta la investigación.

Los investigadores encontraron ADN tanto muy degradado (antiguo) como bien conservado (moderno), lo que revela que esos microorganismos no son meros vestigios del pasado, sino que siguen existiendo en las condiciones de conservación actuales, a seis grados bajo cero y con alta humedad, posiblemente en estado latente.

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El estudio indica asimismo que medidas de conservación anteriores pueden haber favorecido involuntariamente a ciertos microorganismos, pues tres de las cuatro levaduras identificadas poseen la capacidad genética de descomponer el fenol.

Ese compuesto fue utilizado tras el hallazgo de Ötzi para eliminar el crecimiento fúngico de la superficie de la momia y que las levaduras podrían haber utilizado como fuente de alimento.

El reto de preservar la momia para el futuro

El microbioma de una momia “es único porque nos enfrentamos a microbios con más de 5.000 años de antigüedad y, al mismo tiempo, a microbios modernos que se han introducido desde el descubrimiento, manifestó el autor principal de artículo, Mohamed Sarhan.

Ötzi, la momia más antigua preservada en hielo, fue descubierta en los Alpes italianos en 1991.
Ötzi, la momia más antigua preservada en hielo, fue descubierta en los Alpes italianos en 1991. Foto: DW

Estos hallazgos –dice el estudio– “subrayan que es esencial mantener unos parámetros ambientales estrictos para evitar que estas comunidades microbianas especializadas pasen de un estado de persistencia latente a convertirse en microorganismos activos”, aunque, hasta ahora no se ha observado ningún indicio de daño.

Las condiciones de conservación de la momia son, en la actualidad “muy estables”, en palabras de la directora del Museo Arqueológico del Tirol del Sur, Elisabeth Vallazza, que supervisa la conservación de la momia, pero se necesitan “más investigaciones y un esfuerzo de conservación integral para preservarla para muchas generaciones más”.

*Con información de DW.