Utilizando observaciones del Telescopio Espacial James Webb (JWST), investigadores de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, identificaron mañanas nubladas y tardes despejadas en un distante exoplaneta gigante gaseoso.

Los hallazgos, publicados en la revista Science, sugieren que los aerosoles atmosféricos del planeta están dominados por nubes impulsadas por condensación, las cuales se forman, circulan y evaporan a medida que atraviesan contrastes extremos de temperatura en todo el planeta.
Los aerosoles desempeñan un papel clave en la apariencia, la química y la temperatura de las atmósferas de los exoplanetas. Sin embargo, todavía existe poca información sobre la naturaleza de estas partículas, incluida su distribución atmosférica y los procesos físicos que determinan sus propiedades.
En los llamados “Júpiter calientes” —una clase de exoplanetas gigantes gaseosos similares físicamente a Júpiter— se ha debatido durante años si los aerosoles atmosféricos están compuestos principalmente por nubes minerales formadas por condensación o por brumas fotoquímicas generadas por la intensa radiación estelar.
Además, estas partículas pueden ocultar o distorsionar las señales espectrales, lo que dificulta determinar la composición química de estos mundos distantes.

En este caso, el investigador Sagnick Mukherjee y su equipo, de la Universidad Johns Hopkins, utilizaron el instrumento NIRISS (Near Infrared Imager and Slitless Spectrograph) del JWST para observar el exoplaneta WASP-94A b, un Júpiter caliente con rotación sincrónica. Los científicos analizaron por separado la luz que atraviesa los horizontes atmosféricos matutinos y vespertinos del planeta.
Los resultados mostraron diferencias marcadas entre ambos hemisferios. El lado matutino, más frío, aparecía densamente cubierto por nubes ricas en minerales que ocultaban las señales gaseosas.
En contraste, el lado vespertino, más caliente, se mostraba mucho más despejado y con una fuerte absorción de vapor de agua. Según los investigadores, este comportamiento indica que los aerosoles del planeta están dominados por nubes formadas por condensación y no por procesos fotoquímicos.

Además, un análisis posterior basado en un modelo de circulación general en 3D reveló un dinámico ciclo de nubes impulsado por diferencias extremas de temperatura, cercanas a los 450 grados Kelvin entre ambos hemisferios del planeta. Las nubes parecerían formarse en el lado nocturno, más frío, desplazarse hacia el lado diurno y evaporarse al entrar en las regiones intensamente calentadas.
Finalmente, los investigadores advirtieron que considerar la atmósfera de un exoplaneta como uniforme —una simplificación común en este tipo de estudios— podría distorsionar o sesgar significativamente las estimaciones sobre su composición química y propiedades físicas. Por ello, señalaron que algunas mediciones previas de atmósferas de exoplanetas podrían necesitar una reevaluación que tenga en cuenta sistemas meteorológicos más complejos y asimétricos.
*Con información de Europa Press
