Santander se ha consolidado como un destino de interés para muchos viajeros. Sus encantos naturales, culturales e históricos lo hacen un territorio llamativo para quienes buscan vivir una experiencia diferente.

Allí, como en otras regiones del país, uno de los atractivos es su gastronomía y uno de los platos típicos es el cabro, que se consolidó como símbolo gastronómico gracias a la tradición culinaria de esta región del país.
Preparaciones como el cabro asado o sudado se han transmitido de generación en generación, acompañadas de otros elementos típicos como la pepitoria. Con el tiempo, este plato se volvió representativo de la identidad regional, destacando por su sabor fuerte y su conexión con las costumbres campesinas de Santander.
En tierras santandereanas este alimento es determinante en la carta y cada destino tiene su propia oferta, pero se dice que uno de los municipios en donde el mismo es muy apetecido y demandado es Cepitá, un lugar ubicado en pleno corazón del Cañón del Chicamocha.

Los secretos de la preparación de este alimento se transmiten de generación en generación y una de las formas de cocinarlo es asado, de manera lenta, luego de usar condimentos sencillos y naturales que resaltan el sabor natural de la carne. Suele acompañarse con pepitoria y otros elementos típicos que completan la experiencia del viajero.
Otros encantos de Cepitá
Este destino santandereno es un lugar imperdible en un viaje por esta región no solo para probar el cabrito con pepitoria, sino para disfrutar de sus encantos naturales. Dada su ubicación en el Cañón, es una buena opción para que los viajeros que disfrutan de las caminatas. Los senderos de este municipio ofrecen lindas vistas del lugar, en medio de un ambiente tranquilo en el que se disfruta de un rico clima.

Allí los turitas tienen la posibilidad de observar el río Chicamocha que recorre el Cañón y los aventureros pueden disfrutar de actividades como el rafting o simplemente darse un baño en sus aguas, en épocas de corrientes tranquilas y aguas cristalinas.

En la cabecera municipal, Cepitá también tiene varios encantos que vale la pena conocer. Por ejemplo, destacan sus calles empedradas y casas en tapia pisada, según indica el sitio web Weekend Santander.
El parque principal es un buen escenario para disfrutar de la sombra de los árboles, mientras se interactúa con sus habitantes y se conoce de sus costrumbres y tradiciones. Allí se encuentran la Iglesia Inmaculada Concepción y la capilla Divina Misericordia, dos atractivos imperdibles.
