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| 8/5/2017 10:15:00 PM

La estrecha relación entre estrés y cáncer

Un experto español asegura que la distancia entre un trauma emocional no resuelto y la aparición de un tumor es más corta de lo que parece.

Casos se ven. Mujeres que enviudan y al año reciben un diagnóstico de cáncer; hombres que quedan desempleados y corren con la misma suerte; esposos que desarrollan la enfermedad con una diferencia de apenas meses. Esas aparentes coincidencias han llevado a muchos científicos a investigar la relación entre estrés psicológico y cáncer. El Instituto Nacional de Cáncer en Estados Unidos (NIC, por su sigla en inglés) establece que aunque el estrés puede ocasionar problemas digestivos, urinarios, de fertilidad y debilitar el sistema inmune, su vínculo con el cáncer es débil. Esto quiere decir que algunos estudios han encontrado una relación entre ciertos factores psicológicos y la aparición de tumores, pero otros no.

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Sin embargo, Pere Gascón, director de Clinic, un laboratorio de oncología molecular y traslacional en Barcelona, considera que sí existe una comunicación entre el sistema nervioso y esa enfermedad. Hace 20 años, Gascón descubrió en su laboratorio receptores de neuropéptidos en las células de cáncer de mama humano. “Si la célula cancerosa presenta en su membrana receptores para sustancias liberadas en el sistema nervioso, es que existe una comunicación entre este y el cáncer”, dijo a SEMANA. Luego, un colega suyo en Sevilla demostró que esa conexión existía en las células cancerosas de tumores de próstata, colon, pulmón, cerebro y las leucemias. Hace unos años se identificaron receptores de adrenalina en varios tipos de cáncer, entre ellos el de mama. “Y sabemos que estrés y liberación de adrenalina andan de la mano”, agrega.

Por lo tanto, el sistema nervioso haría parte de la tumorogénesis, es decir, de la formación y el crecimiento de un tumor. En este último aspecto el NIC sugiere que el estrés psicológico, según estudios experimentales, puede afectar la habilidad de un tumor para crecer y expandirse. Uno de esos trabajos ha mostrado que cuando ratones de laboratorios con cáncer se ponen en situaciones de estrés como el aislamiento, sus tumores crecen y se multiplican. Según el NIC, el estrés psicológico podría interferir de varias maneras. “La gente podría desarrollar comportamientos que incrementan el riesgo de cáncer como fumar, comer de más o tomar alcohol en exceso”.

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Pero según Gascón, cada vez hay más evidencia de que el estrés crónico podría también propiciar un tumor gracias a la conexión entre inflamación, cáncer y sistema nervioso. El estrés que dura meses, aquel que rompe la vida, hace que el cuerpo libere citoquinas, sustancias que propician un ambiente proinflamatorio que no da síntomas. Pero esa inflamación provoca que las células del propio tejido se multipliquen para repararlo y cuando es crónica este proceso es permanente. Hasta que se produce un error en la copia del ADN.

Un ejemplo es el tabaco, que causa inflamación crónica en los pulmones. “No todos los fumadores lo sufrirán pero una célula cancerosa anida ahí”, dice Gascón. La evidencia muestra que 42 por ciento de los cánceres se deben a cuestiones prevenibles como no fumar, mantener el peso ideal ni exponerse a sustancias cancerígenas. El resto, según un estudio publicado en la revista Science en marzo pasado, se debe a mala suerte, es decir, a errores que se producen al azar cuando una célula se divide y hace copias de ADN.

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Gascón asegura que lo que causa el cáncer no es la emoción, sino el proceso que conduce a un ambiente celular inflamatorio. “El cáncer es un proceso lento. El estrés emocional crónico está asociado a la liberación por parte del cerebro de sustancias proinflamatorias y a una deficiencia en la función de los linfocitos encargados de atacarlo. El cáncer en un medio inflamatorio prolifera, pues se encuentra en su ambiente”, dice. Es el estrés negativo, que dura meses, que va ligado a depresión e impide dormir y que tiene su origen en traumas muy fuertes o una vida familiar o laboral deterioradas. Por el contrario, cuando el sistema nervioso está equilibrado, las defensas son buenas. “Un sistema nervioso que permite dormir bien y hacer ejercicio físico potencia el sistema de defensas”. Gascón recomienda adoptar comportamientos diarios que reduzcan el estrés emocional con técnicas como yoga, tai chí, mindfulness y relajación.

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