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| 6/3/2017 10:15:00 PM

El profesor YouTube

Esta plataforma de videos no solo proporciona entretenimiento, sino también aprendizaje. Los tutoriales y las clases sobre diversos temas son vistos por millones de personas que han encontrado en este un medio idóneo para nutrir su curiosidad y conocimiento.

Julio Alberto Ríos, profesor de matemáticas y física, difícilmente se imaginó que su vida como docente cambiaría de la noche a la mañana ni que se convertiría en una celebridad de internet. Sin embargo, en el año 2009, cuando dictaba clases en un colegio privado durante el día y en una institución universitaria en las noches en Cali, se le ocurrió tomar una cámara para grabarse a sí mismo dando una lección de álgebra y subir el video a YouTube.
“Lo hice con la idea de ofrecerles una solución a aquellos estudiantes que, por algún motivo, no habían podido asistir a mi clase o que no habían entendido algo. Comencé a hacerlo periódicamente y muy pronto recibí comentarios de agradecimiento de personas de varias partes del país y América Latina”, le contó Ríos a SEMANA. Fue así como nació el canal JulioProfe, que se convirtió en un fenómeno en redes y que a la fecha cuenta con cerca de 1.700.000 suscriptores, seguidores atentos de cada una de sus lecciones.

JulioProfe es un ejemplo de una tendencia que cada vez toma más fuerza en internet: los vloggers (videobloguero) o los llamados youtubers, personas que realizan videos sobre temas de interés común y que los suben a YouTube para que la gente aprenda cosas, que van desde algo tan simple como aprender a hacerse el nudo de una corbata hasta recibir clases magistrales de una universidad prestigiosa.

Esta plataforma de videos fue creada en 2005 por Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim, tres antiguos empleados de PayPal que la vendieron un año después a Google por 1.600 millones de dólares. Hoy en día, este es uno de los tres sitios web más visitados del mundo, está avaluado en unos 80.000 millones de dólares y, cada día se suben cerca de 10.000 horas de contenidos, entre ellos muchos tutoriales que sirven como una especie de guía práctica para aprender cualquier tema de interés: clases de piano, baile, idiomas y cocina, entre otros. Ante tanta oferta, resulta casi imposible hacer un listado de los canales más populares que hay en la página, pues todo depende del tema. Sin embargo, por lo general los conocimientos de nicho son los que reciben mayor número de visitas diarias.

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Según un estudio realizado por la consultora TNS, en España, la edad promedio de los youtubers está entre 25 y 49 años, gente de edad mediana que tiene mucha sed de conocimiento, pero que también desea transmitirlo a los demás. Lo que demuestra que no se trata exclusivamente de un fenómeno de adolescentes y jóvenes entre los 18 y 24 años, como la mayoría piensa. Las nuevas generaciones no solo observan y aprenden, sino que participan, comparten e interactúan, lo que enriquece la educación y la vuelve más democrática y globalizada. “Es una nueva forma de educar y aprender que se ajusta a los tiempos modernos y no tiene barreras. La mayoría de los estudiantes de hoy en día no son ratones de biblioteca, sino que buscan todo por internet”, dice Ríos.

Aunque muchas personas consultan metabuscadores como Google para resolver cualquier duda o aprender sobre cualquier tema, muchos acuden a YouTube porque es una herramienta audiovisual que les permite a los vloggers enseñar de forma amena y didáctica cualquier cosa de una forma práctica que va más allá de la teoría. “Es una maravilla porque se puede pausar, devolver, adelantar y repetir cuantas veces uno quiera. De tal forma que si alguien no entiende una lección y necesita escucharla de nuevo, puede hacerlo libremente sin depender de nada más”, afirma Ríos. Además, cualquiera está habilitado para ello porque todos los celulares tienen una cámara para tomar fotos y grabar videos en alta definición, sin necesidad de comprar una filmadora.ggoo

Pero el fenómeno de YouTube como herramienta de aprendizaje va más allá de los vloggers. También es una competencia para la televisión, pues ofrece contenidos especializados como documentales históricos que algunos usuarios suben y le permiten a un público culto encontrar cosas a las cuales hubiera sido casi imposible acceder en el pasado. Hay personas que consultan este tipo de contenidos y se vuelven autodidactas. Tal es el caso de Roberto Segura, un hombre pensionado de 65 años amante de la arqueología que devora a diario hasta seis horas de series y documentales sobre diferentes periodos históricos. “La oferta es infinita en cuanto a producciones internacionales que nunca llegaron a Colombia. Esto supera incluso lo que le ofrecen a uno canales por cable como History Channel. Para mí es una fuente inagotable de conocimiento sobre lo que más me apasiona”, señaló a SEMANA.

Como predijo en su momento Isaac Asimov, célebre escritor de ciencia ficción del siglo XX y profesor de bioquímica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, “llegará el momento en que las personas puedan aprender sobre lo que les guste e interese en un computador y no sobre lo que les impongan en un salón de clases”. Una de las grandes ventajas de YouTube es que una persona puede enviar comentarios y preguntas sobre determinado tema y mirar las dudas de los otros usuarios para resolver las suyas. De esa forma nadie necesita esperar a desplazarse a un centro educativo a una hora determinada para recibir una clase sobre un tema específico. Basta con tener una conexión a internet y el acceso a estos contenidos es permanente. Incluso hay programas que permiten descargar los videos de YouTube para guardarlos en el celular.

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Desde luego, las universidades no son ajenas a esta tendencia que domina las redes. De hecho, han sabido aprovechar el potencial que esto ofrece y muchas han creado sus propios canales en YouTube, donde suben videos de clases magistrales o conferencias que transmiten en directo y quedan guardados como material de consulta. En varios casos, está disponible la herramienta de subtítulos para los que no son bilingües. Es una especie de aula global donde se encuentran profesores, alumnos y estudiantes autodidactas que buscan compartir conocimiento.

Aunque es innegable el valor agregado de adquirir conocimiento vía online por plataformas como YouTube, también tiene sus riesgos. Hay muchos casos de personas que no son profesores titulados, sino entusiastas que suben videos sobre un tema que les apasiona. Si bien hay casos de talentos innatos que no habían tenido la oportunidad de estar en la academia impartiendo cátedra, no siempre ocurre lo mismo y resulta fundamental aprender a hacer un filtro de las fuentes que generan los contenidos para evitar adquirir información falsa o poco fiable. Según Sergio Llano, experto en comunicación y medios digitales de la Universidad de La Sabana, el mayor desafío es desarrollar un criterio para seleccionar los mejores contenidos, pues “no todos tienen la capacidad de avanzar de forma autodidacta y resolver las inquietudes propias del vacío de un conocimiento al que quieren acercarse”, explicó a esta revista.

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Los expertos coinciden en que YouTube es una herramienta de enseñanza y aprendizaje valiosísima e incluso una gran oportunidad de negocio, pero debe verse como un muy buen complemento y no un sustituto de la educación formal. “Muchas veces los estudiantes se aburren de la clase tradicional en un salón. Por eso hacer un video sirve para enseñar de una manera más amena las mismas cosas. El futuro de la educación va más hacia un modelo híbrido en el cual todos deben participar”, concluye Ríos.

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