Durante años, la Casa Ecológica de los Animales fue una obra que existía en planos, contratos y debates, pero no en la vida de los perros y gatos para los que fue pensada.
Ahora, el Distrito busca que ese escenario cambie y prepara el camino para que el proyecto comience a funcionar de manera gradual durante el primer semestre de 2027.

La iniciativa pretende convertirse en uno de los principales espacios de atención especializada para animales en condición de vulnerabilidad en Bogotá.
La apuesta es que los perros y gatos que lleguen allí no permanezcan simplemente bajo techo, sino que puedan recibir atención médica, recuperarse, superar procesos de rehabilitación y avanzar hacia una posible adopción.
El complejo contará con espacios destinados a diferentes etapas de atención. Entre ellos se encuentran zonas de aislamiento, áreas para el cuidado veterinario, espacios de rehabilitación comportamental y lugares diseñados específicamente para perros y gatos. De esta manera, la Casa Ecológica busca atender tanto las necesidades físicas como las conductuales de los animales que ingresen.

La magnitud del reto es considerable. En Bogotá se estima que decenas de miles de perros y gatos viven en las calles o no cuentan con un hogar, una problemática que se relaciona con el abandono, la reproducción no controlada y la falta de atención oportuna. La nueva infraestructura busca convertirse en una herramienta para enfrentar parte de esa situación.
Sin embargo, la apertura del lugar todavía depende de una decisión fundamental: definir cómo será administrado. El Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal analiza si asumirá directamente el manejo de la Casa Ecológica o si recurrirá a un operador externo.
La elección determinará cómo se organizarán aspectos esenciales como la atención diaria, el suministro de alimentos, la entrega de medicamentos y el mantenimiento de las instalacione
El proyecto llega a esta etapa después de una larga historia de dificultades. La iniciativa comenzó a gestarse hace aproximadamente 13 años y, durante ese tiempo, acumuló retrasos, cambios, obras pendientes y cuestionamientos por el manejo de los recursos públicos.
En diferentes debates, el Concejo de Bogotá ha advertido que la infraestructura permaneció durante años sin cumplir el objetivo para el que fue construida.


Las alertas también han estado relacionadas con el estado de algunas áreas del complejo y con trabajos que aún deben completarse. Entre las obras señaladas se encuentran intervenciones en vías internas, andenes, redes, sistemas de aguas lluvias, zonas de alojamiento y otros espacios necesarios para que el lugar pueda operar de manera adecuada.
Por eso, el nuevo impulso al proyecto no representa únicamente la construcción de un centro para animales. También supone el intento de recuperar una obra que durante años estuvo marcada por los retrasos y de garantizar que la inversión realizada finalmente se traduzca en un servicio para la ciudad.
La Casa Ecológica tendrá una inversión superior a los $52.000 millones para avanzar en las obras y poner en marcha su funcionamiento. El desafío será lograr que, después de tantos años de espera, la infraestructura no se convierta nuevamente en una promesa aplazada y se abra el primer semestre de 2027.
