Las mascotas, al igual que sus humanos, suelen tener episodios de miedo y estrés después de un terremoto porque se enfrentan a una situación repentina, intensa y difícil de comprender.

En el caso de los animales, los movimientos del suelo, los ruidos fuertes, la caída de objetos, las vibraciones y los cambios en el entorno pueden activar sus mecanismos de alerta. Además, perros y gatos tienen una audición y una sensibilidad sensorial muy desarrolladas, por lo que algunos estímulos del sismo pueden resultar especialmente perturbadores para ellos.
Muchos de los peluditos pueden presentar comportamientos diferentes después de que se enfrentan a este tipo de fenómenos naturales. Por ejemplo, es posible que se muestren inquietos, se escondan, tiemblen, ladren o maúllen más de lo habitual e incluso algunos pueden perder el apetito, dormir de manera diferente o reaccionar con miedo o agresividad.
Ante esta realidad, es importante tener algunos cuidados especiales para ayudarles a retornar a la normalidad o permitir que se sientan más tranquilos.

Consejos a tener en cuenta
De acuerdo con información de la Universidad de Chile, una de las principales recomendaciones es procurar que regresen cuanto antes a sus rutinas habituales. Mantener sus horarios de alimentación, continuar con los paseos y los momentos de juego y ofrecerles juguetes puede ayudar a disminuir la tensión y mantenerlos entretenidos, especialmente cuando deben permanecer durante varias horas en jaulas o espacios pequeños.
También es clave mantener una buena higiene tanto de los animales como de los lugares donde permanecen.

Los perros deben salir siempre con correa y, cuando se trate de animales agresivos, también con bozal. Los ruidos fuertes, las réplicas, los ladridos de otros perros o situaciones desconocidas pueden aumentar su temor y provocar que huyan, se lastimen o reaccionen de manera inesperada frente a otras personas o animales.
¿Cómo transmitirles tranquilidad?
El estado emocional de los dueños puede influir en el comportamiento de sus mascotas. Mantener la calma y actuar con tranquilidad ayuda a que los animales se sientan más seguros durante el proceso de recuperación.
El contacto físico, las caricias y permanecer cerca de ellos son formas sencillas de brindarles confianza y favorecer que tanto los animales como sus dueños recuperen poco a poco la sensación de tranquilidad.

Los expertos coinciden en que, aunque es una situación difícil para todos, los dueños deben tratar de estar tranquilos y regular sus emociones porque los animales son muy sensibles a estos estados. Además, los comportamientos inusuales en estos animales pueden generar enfermedades y complicaciones mayores.
¿Qué pasa si están en un lugar diferente al habitual?
Cuando las mascotas son trasladadas a refugios o espacios de acogida, aumenta el riesgo de propagación de algunas enfermedades debido a la concentración de animales. Por esta razón, siempre es importante mantener al día su esquema de vacunación y prestar atención a cualquier señal de enfermedad.

Asimismo, es necesario revisar si presentan pulgas o garrapatas y utilizar productos específicos para cada especie, pues los tratamientos destinados a perros no necesariamente son seguros para los gatos, que pueden ser especialmente sensibles a determinadas sustancias.
