La adopción de mascotas es una de las mejores formas de brindarles una segunda oportunidad a animales que han sido abandonados, rescatados o que permanecen en refugios a la espera de una familia que les brinde amor y cariño por el resto de sus vidas.

Esto es precisamente lo que espera Rufito, un perro de ocho años que necesita encontrar un nuevo hogar, debido a la delicada situación de salud que atraviesa su tutora.
Según se dio a conocer, gran parte de su vida este peludito tuvo una familia estable y recibió los cuidados necesarios, pero las condiciones actuales de su dueña le impiden continuar garantizándole aspectos básicos como alimentación, paseos y atención veterinaria.
Ante este panorama, existe el riesgo de que Rufito sea sometido a eutanasia si no aparece un adoptante o un hogar de paso dentro del tiempo establecido, por lo que el llamado a su ayuda es urgente.
La familia busca una alternativa que le permita al animal pasar sus próximos años en un lugar seguro, acompañado y con los cuidados que necesita para tener una vida saludable.
Así las cosas, se invita a la comunidad a ayudar a encontrar una persona que pueda adoptarlo, recibirlo temporalmente o compartir su caso, con el objetivo de ampliar las posibilidades de encontrarle un hogar. Los interesados pueden comunicarse a este número: 320 486 6430.
Si bien muchas personas prefieren no adoptar animales adultos, este acto también puede convertirse en una experiencia enriquecedora. Por ejemplo, las mascotas mayores suelen tener un temperamento más tranquilo y definido, además de adaptarse a rutinas familiares con mayor facilidad que muchos cachorros.
Para Rufito, encontrar una familia significaría tener la oportunidad de vivir esta etapa rodeado de cuidado, compañía y afecto por el resto de sus días.

Es importante tener presente que, más que ofrecerle un lugar donde quedarse, la adopción de un perro de edad avanzada representa darle una oportunidad de vivir sus últimos años con dignidad, tranquilidad y amor.
Adoptar es un acto de responsabilidad que se asume por los días de vida que le queden al animal, pues sus tutores son su única familia.
