Tamara Silva Bernaschina; Larvas; Editorial Páginas de Espuma; 101 páginas; 2025
¡Qué delicia es encontrarse con una voz que no pide permiso para incomodar! Mi escritorio hoy no huele a tinta seca, sino a tierra mojada, a pelaje animal y a esa humedad persistente que solo la gran literatura rioplatense sabe destilar. Les hablo de Larvas, el segundo libro de relatos de la uruguaya Tamara Silva Bernaschina, publicado por la exquisita editorial Páginas de Espuma. Es autora de Desastres naturales (2023), su primer libro de cuentos, galardonado en 2023 con dos Premios Bartolomé Hidalgo: el de Narrativa y el Revelación. Al año siguiente, recibió el Premio Nacional de Literatura en la categoría Ópera Prima.

Tamara, nacida en Minas (Uruguay) en el año 2000, es una criatura literaria fascinante. Con apenas 25 años, ya carga en su haber el prestigioso Premio Bartolomé Hidalgo y el Premio Nacional de Literatura de Uruguay. Pero no se dejen engañar por su juventud; su pluma posee la madurez de quien ha observado el mundo desde el envés de las hojas, allí donde los insectos depositan su descendencia y la vida se gesta en un silencio orgánico y, a veces, cruel.
En Larvas, Silva Bernaschina nos propone ocho relatos que funcionan como un ecosistema interconectado. Aquí lo fantástico no irrumpe como un trueno, sino que supura de la realidad misma. Hay una obsesión por lo corporal, por lo que crece “por fuera o por el costado”, y una mirada a la infancia que se aleja de la nostalgia edulcorada para abrazar lo siniestro.
Solo me referiré a tres de ellos para no hacer spoiler, pero con ellos se podrán dar una idea de la calidad de lo que escribe Silva. ‘Mi piojito lindo’: Un inicio magistral. Un niño, cuyo padre y hermana han desaparecido, mantiene un criadero de piojos bajo su cama, cuidándolos con una ternura que eriza la piel. Mientras la madre intenta exterminarlos del pelo largo del niño –que es una promesa desconocida por quién sabe qué y a quién sabe quién–, el niño protege a los animalitos como a un tesoro sagrado. Es una oda a la lealtad hacia lo repulsivo.

‘No acampar ni abordar’: Una mujer viaja a Iruya en busca de algo innombrable. El encuentro con Ignacia y un ritual de paso de agua de boca a boca transforma el deseo en algo mineral. El final, con la transmutación en roca, es de una belleza plástica sobrecogedora.
‘Larvas’, el relato que da origen al nombre del libro, es una perturbadora historia de unas amigas que se van de pesca al río y una de ellas sufre una verdadera invasión biológica de larvas de mojarra. La literatura de Tamara bebe de fuentes profundas. Se siente el pulso de la norteamericana Carson McCullers en esa búsqueda de lo “agridulce”, y la estela de la singular escritora uruguaya Marosa di Giorgio en su forma de animar la flora y fauna. Sin embargo, Silva Bernaschina se aleja del terror efectista para abrazar un psicorealismo donde lo fantástico es la única luz capaz de iluminar lo que el lenguaje cotidiano no alcanza a nombrar.

Influenciada por contemporáneas como la argentina Marina Closs o la escritora y música uruguaya Gabriela Escobar, Tamara se sitúa en ese “nuevo boom” de escritoras latinoamericanas –categorización que a ellas no les gusta, pero que ayuda bastante a entenderlas–, mujeres que han decidido que el cuerpo, el asco y la tierra son los nuevos campos de batalla literarios.
Larvas es un libro que se siente en los dedos. Es húmedo, inquietante y de una honestidad brutal. Tamara Silva Bernaschina no es una promesa; es una realidad que ha llegado para recordarnos que todos somos seres en estado de gestación, esperando nuestra propia y necesaria mutación. No se lo pierdan. La literatura uruguaya está más viva –y más salvaje– que nunca.
