Quizá lo ha visto en series, en apariciones largas o cortas, y probablemente no lo haya olvidado. Aun así, en Colombia vale la pena enfatizar su nombre, Tim Olyphant, explicando que es un actor de rango, sí, pero también que sus roles vienen atados al espíritu inevitablemente cool que proyecta. Quienes lo contratan se aprovechan de ese detalle, y nadie puede culparlos. En esa sinergia de doble vía, los proyectos que Olyphant escoge (tiene la suerte de hacerlo) cargan filo, ingenio, inteligencia, intriga.


No es distinto con Lucky. Escrita por Jonathan Tropper y Cassie Pappas, basada en la novela de Marissa Stapley, la serie sigue en sus siete capítulos a una joven interpretada por Anya Taylor-Joy (quien entrega un rol de alto sacrificio físico y sensibilidad, y también produce el proyecto). Lucky es hija de un ladrón sesudo (John Armstrong, a quien Olyphant da vida), del que aprendió la mayoría de sus métodos, y se ve obligada a desenredar un tremendo lío para tratar de vivir sin que la muerte la persiga.
El frenético statu quo aflora cuando su novio la deja botada luego de que, juntos, dan un gran golpe. Robaron a la madre de ese novio (Annette Bening, cinco veces nominada al Óscar, en un rol de malandra que le sienta bien), que quiere su dinero de vuelta. Es un cuento de familias y métodos criminales, tanto como una paradoja de legados que se abrazan y se deben dejar atrás. La serie estrena sus dos primeros capítulos este 15 de julio en Apple TV.

En roles pasados, nada menos que icónicos, Olyphant nos dio personajes del lado “correcto” de la ley: al alguacil Seth Bullock en el lejano Oeste, en la serie Deadwood (quizá el mejor wéstern en la era de oro de la televisión); al talentoso y rebelde mariscal Raylan Givens en Justified. Ahora cruza la acera para entregarnos a un estafador profesional, John Armstrong, al que vemos, sobre todo, detrás de las rejas y en flashbacks.


Para empezar, Arcadia le preguntó a Olyphant si alguno de estos lados de la ley le parece más disfrutable. “Lo que es tan atractivo de este papel y de los otros que mencionó (Bullock, Givens) tiene que ver con la contradicción. Él está detrás de las rejas, pero parece comportarse como si fuera uno de los buenos. Creo que genuinamente ama a su hija y con desespero trata de hacer lo correcto, pero es incapaz de lograrlo”, explica.
Sobre qué caracteriza su personaje, el actor se sabe consciente de que, desde los ojos del espectador, es un individuo muy defectuoso, una especie de monstruo. “Pero, cuando lo interpretas, es muy divertido, encantador incluso”, expresa. “Cassie me dio un material excelente. Había humor, había una vulnerabilidad genuina, y creo que la parte de él que podría considerarse despreciable es una de la que es completamente inconsciente”.
En esta historia de un padre y la huella sobre su hija (de la que ella trata de desprenderse, si bien ama a su padre), Olyphant destaca que la disposición de mostrar a este padre defectuoso fue un atractivo. “El problema en el que se encuentra el personaje de Anya no surge de la nada; sucede por lo que vivió como niña. Tropper y Cassie hicieron un trabajo increíble profundizando en eso sin contenerse, y me habría decepcionado si hubiera sido de otra manera”. Y sobre el estudio de su personaje, añade que “si hiciéramos una precuela, descubriríamos que su padre era peor. Qué gran papel; estoy muy agradecido por vivirlo”.


Para despedirlo, entendiendo que la paternidad cambia todo en la vida, le preguntamos cómo impactó esta en su profesión. “Para empezar, cambió la forma en que pensaba sobre cuánto quería trabajar y dónde quería hacerlo, porque no quería perderme su infancia. Así que empecé a ser muy selectivo con los trabajos que aceptaba. Ser padre me dio perspectiva; puso todo en orden. Y, cuando eso sucede, creo que también hace que el trabajo sea mucho más agradable porque se vuelve menos importante. Es muy fácil dejarse consumir por este trabajo, y es encantador cuando hay personas –en este caso tres niños, más mi esposa, mis amigos y mis hermanos– que te dicen: ‘Tómalo con calma. No es para tanto’. Me siento muy afortunado de haberlos escuchado”.
