La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología asociada únicamente con el futuro y ya hace parte de las actividades cotidianas de millones de colombianos. Sin embargo, mientras su uso se extiende entre las personas y las grandes compañías, las pequeñas y medianas empresas todavía enfrentan una importante brecha para incorporarla de manera formal y productiva.

Así lo explica Mario Castaño, director técnico del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Cintel), quien señala que cerca del 70 % de los usuarios de internet en Colombia utiliza herramientas de IA y que alrededor de la mitad de los comerciantes también las emplea cotidianamente. “Hay una capacidad que se debe seguir trabajando”.
En las grandes empresas, el avance es considerable. Castaño estima que entre un 60 % y un 70 % ya cuenta con procesos que incorporan inteligencia artificial, mientras que sectores como el bancario llevan años utilizando esta tecnología en diferentes aplicaciones. En contraste, solo el 18 % de las pymes tendría algún programa formal de utilización de IA.
Para Castaño, la principal dificultad de las pequeñas y medianas compañías no está necesariamente en comprar licencias o equipos, sino en la brecha de preparación. “La implementación de IA requiere una preparación, no solo de los datos, sino de la estructura organizacional, pero sobre todo de los gerentes; hay que preparar la organización empezando por el talento”, explica.
El avance también plantea desafíos relacionados con la regulación; Castañeda advierte que Colombia todavía no cuenta con una ley específica, aunque hay varias propuestas en curso, y menciona como referencia la normativa europea, que desde agosto exige una marca de agua en los contenidos generados con IA como parte de la gestión de riesgos en usos sensibles, por ejemplo, en salud.
Por otro lado, también plantea la posibilidad de crear una agencia que integre tanto la vigilancia de la ciberseguridad como la de la inteligencia artificial, aprovechando la estructura institucional ya existente, de forma que el país pueda avanzar en la adopción de estas tecnologías sin caer en restricciones que frenen su desarrollo.

En materia de empleo, Castaño se muestra más cercano al optimismo que al temor: considera que la IA no eliminará profesiones completas, sino las tareas repetitivas dentro de ellas, mientras la responsabilidad final de médicos, abogados o analistas financieros seguirá recayendo en las personas. El verdadero riesgo, dice, es para quienes se resistan a cualificarse y sigan haciendo lo mismo sin evolucionar. “Los médicos van a tener que seguir firmando la nota, la decisión de un abogado va a tener que seguir siendo la decisión de un abogado”, ejemplifica.
Esto, sin embargo, exigirá nuevas capacidades. “Claramente sí exige un esfuerzo importante de las competencias, de las cualificaciones de las personas”, sostiene Castaño.

Pese a estos desafíos, su visión sobre Colombia es optimista. “En Colombia somos, en la mayoría de los indicadores en Latinoamérica, top 3, top 5”, asegura, destacando el avance del país en el ecosistema tecnológico.
Estas discusiones estarán presentes en Andicom 2026, que se realizará del 1 al 4 de septiembre en Cartagena y reunirá a empresarios, autoridades y representantes del sector tecnológico. El encuentro tendrá entre sus principales temas la adopción de IA, la ciberseguridad y la transformación digital.
