La adopción de inteligencia artificial (IA) no solo está transformando la productividad de las empresas, sino también la forma en que gestionan el bienestar de sus colaboradores. Así lo revela el informe Human Capital Trends 2026 de Aon, que identifica una relación entre el despliegue de esta tecnología y un mayor compromiso de las organizaciones con la salud y la experiencia de sus trabajadores.

Según el estudio, las organizaciones que ya han implementado completamente la IA tienen más del doble de probabilidades de describir el compromiso de sus líderes con el bienestar laboral como “fuerte y visible” frente a aquellas que apenas discuten el uso de esta tecnología sin haber tomado medidas concretas. Para Aon, esto demuestra que la transformación digital requiere mantener el foco en las personas para generar resultados sostenibles.
Sin embargo, el informe también evidencia una brecha entre la percepción de los empleadores y la experiencia de los trabajadores. Mientras el 84 % de las organizaciones considera que su estrategia de bienestar responde a las necesidades de la fuerza laboral, el 72 % de los empleados afirma experimentar altos niveles de estrés y solo el 21 % dice recibir apoyo para su bienestar emocional.
Aon advierte que el desafío consiste en utilizar la IA no únicamente para mejorar la eficiencia, sino para rediseñar el trabajo eliminando tareas repetitivas y de bajo valor. De esta manera, las organizaciones pueden ofrecer mayor flexibilidad, fortalecer las habilidades de sus equipos y convertir las ganancias de productividad en inversiones para el aprendizaje, el bienestar y mejores experiencias laborales.

El estudio también señala que el 80 % de los empleadores considera la automatización de tareas rutinarias como uno de los principales objetivos de la IA y que el 57 % ya ha automatizado este tipo de actividades, una cifra que podría seguir aumentando a medida que avance la adopción tecnológica.
Otro hallazgo apunta a la importancia de construir una propuesta de valor para el empleado (EVP) clara y bien comunicada. Las empresas que cuentan con una EVP definida registran mejores resultados: el 49 % reporta un liderazgo con un compromiso fuerte y visible hacia el bienestar, frente al 15 % de las organizaciones que no la tienen. Además, son más propensas a personalizar beneficios y a implementar iniciativas para reducir la brecha de ahorro pensional entre hombres y mujeres.

Aun así, solo el 19 % de las organizaciones afirma contar con una EVP claramente definida y comprendida por sus empleados, lo que, según Aon, limita la capacidad de convertir la inversión en talento en resultados concretos.
Como conclusión, el informe sostiene que las empresas que obtendrán mayores beneficios de la IA serán aquellas que avancen al mismo ritmo en el desarrollo de capacidades de sus trabajadores, fortalezcan una cultura basada en el bienestar, la equidad y la transparencia, y alineen sus inversiones en talento con las expectativas cambiantes de sus empleados.
