Las stablecoins dejaron de ser un experimento cripto de nicho para convertirse en una herramienta financiera cotidiana en el mundo empresarial. Así lo revela el Informe Estado de las Stablecoins 2026 de Rapyd, una de las principales fintech a nivel global, que encontró que el 64 % de las empresas encuestadas ya utiliza estos activos digitales o planea hacerlo en los próximos tres años.

El estudio, aplicado a líderes empresariales de APAC, América y EMEA, confirma que el interés ya no es solo curiosidad: casi una de cada cinco compañías considera hoy las stablecoins una herramienta financiera convencional, y el 76 % cree que se volverán parte habitual de las operaciones en los próximos cinco años.
Entre las razones que explican este giro sobresalen la velocidad de los pagos y las liquidaciones transfronterizas, mencionada por el 72 %, así como el ahorro en costos, señalado por el 60 %. Este último dato es relevante: las stablecoins ya no se perciben únicamente como una apuesta especulativa, sino como una herramienta para mejorar la rentabilidad.
Las empresas medianas, de entre 51 y 100 empleados, son las que lideran la adopción, con un 50 % de uso actual, mientras que las grandes corporaciones son más cautelosas.

Sobre el caso colombiano, William Nejo, VP Transformation de Rapyd, afirmó que: “En Latam estamos viendo que la adopción ya no es solo criptonativa; está entrando a la economía empresarial por la vía de la eficiencia. Un ejemplo claro es Colombia, donde el 99 % de los pesos que entran a exchanges se convierte de inmediato en USDT/USDC, y las stablecoins representan cerca del 48 % de las operaciones de algunos jugadores del sector”.
Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos. El informe señala que el principal freno para las medianas empresas colombianas no es tecnológico, sino regulatorio: la falta de claridad normativa, los retos de cumplimiento y la integración con los sistemas contables existentes encabezan la lista de preocupaciones, por encima incluso del temor a una pérdida de valor de la moneda.

Para Rapyd, la recomendación es trabajar con proveedores que cumplan altos estándares de custodia, definir un tratamiento contable alineado con la normativa vigente y establecer políticas internas de tesorería digital que garanticen transparencia.
El CEO y cofundador de Rapyd, Arik Shtilman, resumió el momento que atraviesa la industria al explicar que “las stablecoins han cruzado un umbral en el que la conversación ya no gira en torno al potencial, sino a la ejecución”.
