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Cumbre Donald Trump-Xi Jinping: ¿cómo impacta a Colombia? Luis Guillermo Plata explica en tres preguntas

El exministro de Comercio, uno de los mayores conocedores de la relación del país con China, analiza qué está en juego para Colombia en la puja de las dos superpotencias del mundo.

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17 de mayo de 2026 a las 6:20 a. m.
Donald Trump y Xi Jinping.
Donald Trump y Xi Jinping. Foto: Fotomontaje SEMANA/ Getty

La cumbre Trump-Xi del 14 y 15 de mayo de 2026 en Beijing —la primera visita de un presidente estadounidense a China desde 2017— se caracterizó por un tono inicial muy cordial: apretones de manos, sonrisas, guardias de honor y declaraciones públicas como “socios y no rivales”. Trump elogió el recibimiento y destacó la posibilidad de una “asociación” en lugar de rivalidad, mientras que Xi enfatizó la cooperación. Esto marca un cambio notable respecto a las tensiones de 2025, cuando China respondió con aranceles retaliatorios del 84 % a las “tarifas de Liberación” de Trump.

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Los temas más gruesos de la cumbre poco o nada tienen que ver directamente con Colombia. No obstante, tanto para Colombia como para el mundo tendría un gran impacto que ese trato cordial abra el camino para un mejor entendimiento entre China y Estados Unidos. Desafortunadamente, dados los antecedentes de esa relación y el errático comportamiento de Trump, debe primar la cautela. Hay temas muy complejos por abordar y no es claro si habrá humo blanco.

El exministro de Comercio, Luis Guillermo Plata, explica lo que sucedió la semana pasada y el impacto que tendrá en Colombia.

SEMANA: ⁠¿Qué puede significar para Colombia esta reunión entre Trump y Xi Jinping donde se vio un trato más cordial?

Luis Guillermo Plata: Para Colombia, los posibles impactos concretos son los siguientes:

  • Estabilización del comercio global y precios de commodities: Colombia exporta principalmente petróleo crudo, carbón, oro, ferroníquel y café o los llamados productos commodities. Un alivio en la guerra comercial EE. UU. y China reduce la volatilidad en los mercados de energía y minerales. Un entorno más predecible favorece a nuestros exportadores.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump viajó a China, se esperan  acuerdos que beneficien a ambos países.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump viajó a China, se esperan acuerdos que beneficien a ambos países. Foto: AFP
  • Menos presión para “elegir bando”: Colombia es aliado estratégico de EE. UU. (TLC vigente, cooperación en seguridad y antinarcóticos), pero bajo el gobierno Petro se acercó a China, anunciando el deseo de entrar a la Iniciativa de la Ruta de la Seda (BRI) en 2025 y firmó acceso al Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS y al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura. Un tono más cordial en la cumbre reduce el riesgo de que Washington condicione su apoyo (comercio, inversión o ayuda militar) por la creciente presencia china en Colombia.
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En síntesis, para Colombia esta reunión es positiva en el corto plazo, pues reduce riesgos de disrupción comercial y geopolítica, pero no resuelve el dilema estructural de equilibrar su alianza histórica con EE. UU. y su creciente dependencia económica de China.

SEMANA: ⁠¿Hay algún punto de tensión entre estas dos potencias que pueda afectar a Colombia?

Luis Guillermo Plata: Sí, varios puntos de fricción persisten y podrían impactar a Colombia:

  • Taiwán: Es el punto más álgido de la agenda. Xi advirtió explícitamente a Trump que un mal manejo del tema podría llevar a “colisiones ”y poner la relación bilateral en una “situación altamente peligrosa”. Aunque parece tener poco que ver con Colombia, una escalada militar en el Mar de China afectaría el comercio global (Colombia importa ~27,5 % de sus bienes de China), elevando costos de fletes y seguros.
  • Comercio, tecnología y minerales críticos: aunque la cumbre busca una desescalada de la guerra comercial y acceso de mercado para empresas estadounidenses —Tesla, Apple y Nvidia acompañaron a Trump— persisten disputas sobre aranceles recíprocos, semiconductores y minerales críticos (tierras raras y litio). Colombia, aunque no es gran productor de estos minerales, sí exporta petróleo y carbón a China. Cualquier disrupción en cadenas de suministro globales o nuevas restricciones a exportaciones chinas de bienes intermedios elevaría costos para la industria colombiana. China ya superó a EE. UU. como principal origen de importaciones colombianas (27,5 % en 2025).
Donald Trump en su llegada oficial a Pekín, China.
Donald Trump en su llegada oficial a Pekín, China. Foto: AFP
  • Influencia en América Latina e infraestructura crítica: EE. UU. ve la expansión china en la región como una amenaza a su “patio trasero”. Una escalada entre EE. UU. y China podría traducirse en mayor presión diplomática o condicionamiento de la ayuda estadounidense, en un momento en que esta será crítica para Colombia.

SEMANA: ⁠¿Qué hay en juego para Colombia en la relación entre Estados Unidos y China?

Luis Guillermo Plata: Tres puntos en esencia:

1. Comercio: EE. UU. sigue siendo el principal destino de exportaciones (~US$15.000 millones en 2025), mientras que China es el principal proveedor de importaciones (US$19.300 millones en 2025). El déficit comercial con China es muy alto (casi 10 veces mayor que con EE. UU.). Una guerra comercial afectaría más las importaciones chinas que las exportaciones a EE. UU.

2. Inversión e infraestructura: China financia proyectos de gran escala (Proyectos de Interés Nacional Estratégico) y ofrece tecnología y capacidad industrial. EE. UU. prioriza cooperación en seguridad, lucha antidrogas, migración y Venezuela. Necesitamos de ambas.

3. Geopolítica y seguridad: Colombia es socio global de la OTAN y aliado clave de EE. UU. en la región. Un endurecimiento de la rivalidad EE. UU.-China podría forzar decisiones incómodas (ej., restricción a Huawei en 5G, revisión de contratos chinos en infraestructura). Por el contrario, una distensión permitiría a Colombia prosperar en su relación con China sin sacrificar su relación con EE. UU.

Si la relación EE. UU.-China se estabiliza, Colombia gana margen para diversificar. Si se deteriora, podría enfrentar presiones para alinearse más claramente con Washington, lo que complicaría los proyectos con China ya en marcha.

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En conclusión, la cordialidad de la cumbre es una buena noticia para Colombia en el corto plazo, pero las tensiones estructurales —Taiwán, tecnología e influencia geopolítica— siguen latentes. Colombia debe seguir una estrategia pragmática: recomponer su relación con EE. UU. —que recientemente se ha visto muy deteriorada— mientras aprovecha las oportunidades de inversión china, sin poner en riesgo su alianza de seguridad histórica.

El objetivo de Colombia no es tomar partido. Es maximizar las oportunidades mientras protegemos nuestros intereses nacionales, y esto se hace más fácil en la medida en que haya una relación cordial entre las dos superpotencias.