Geopolítica

El Día de la Marmota de Trump y Xi Jinping en Pekín: los mismos protagonistas, nueve años después

Donald Trump viajó esta semana hacia territorio chino para reunirse con Xi Jinping, el líder de la potencia asiática, siendo la primera visita de un mandatario estadounidense a Pekín en casi una década. Estas fueron las claves del encuentro.

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16 de mayo de 2026 a las 1:47 a. m.
Donald Trump y Xi Jinping.
Donald Trump y Xi Jinping. Foto: Getty Images

En noviembre de 2017 fue la última vez que un presidente de los Estados Unidos visitó China para reunirse con su homólogo en medio de una guerra comercial y tensiones geopolíticas. Como si fuera el Día de la Marmota, casi nueve años después, nuevamente se da ese encuentro con los mismos protagonistas, Donald Trump y Xi Jinping, que se encontraron en Pekín para discutir varios temas cruciales para el mundo.

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Cuando Trump llegó a Pekín por primera vez, el escenario era muy diferente y el Gobierno chino temía incluso pequeños aumentos en los aranceles estadounidenses. Esta vez, Xi llegó a la mesa habiendo respondido en especie a los aranceles del Día de la Liberación de 2025, con la carta de las tierras raras como palanca de negociación. La economía china creció un 5 por ciento el año pasado, superando las expectativas, mientras sus exportadores lograban redirigirse hacia mercados fuera de Estados Unidos.

Así mismo, Trump y Xi ya se habían reunido el 30 de octubre de 2025 en la cumbre de Busan, al margen del foro Apec, en lo que fue su primer encuentro durante la segunda presidencia de Trump. Fue allí donde Trump anunció sus planes de visitar China, convirtiendo la Cumbre de Pekín en el desenlace de un proceso diplomático que venía construyéndose desde el otoño pasado.

La cumbre bilateral venía cargada de una antesala de tensiones geopolíticas. Pero la planificación fue tormentosa, ya que Donald Trump tuvo que aplazar la reunión pactada inicialmente para marzo por cuenta de la guerra de Irán, un conflicto que China ha rechazado directamente. Pero después de un reagendamiento y un largo vuelo, el mandatario estadounidense llegó a Pekín, donde fue recibido con honores en horas de la noche del miércoles.

Donald Trump y Xi Jinping mantuvieron un encuentro formal en Pekín.
Donald Trump y Xi Jinping mantuvieron un encuentro formal en Pekín. Foto: AFP

Al día siguiente se reunió con su homólogo al pie del monumental Gran Salón del Pueblo de la plaza Tiananmén, la representación del centro del poder del Partido Comunista Chino en la capital del gigante asiático. Allí mismo se dio el encuentro entre los dos líderes más importantes del mundo, con los famosos apretones de manos de Donald Trump. Pero el mandatario chino mostró fortaleza y no se dejó dominar por los constantes jalones del estadounidense. A partir de allí, todo fue cordial.

El buen tono entre los dos mandatarios tuvo su momento cumbre cuando, tras su reunión donde hablaron de geopolítica, se hizo un brindis con champaña. Es conocido que Donald Trump no bebe alcohol y, cuando tiene que brindar, usualmente lo hace con Coca-Cola Light; sin embargo, en esta ocasión brindó y bebió un sorbo de champaña en medio de su acercamiento con el líder chino.

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Además, el tono cordial de la reunión no fue una sorpresa para quienes siguieron la antesala diplomática. Un día antes de la cita en Pekín, los enviados comerciales de ambas potencias ya habían alcanzado acuerdos preliminares en una cumbre preparatoria celebrada en Corea del Sur, encabezada por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino He Lifeng. El mandatario chino describió esos resultados como “generalmente equilibrados y positivos”, y pidió a ambos lados preservar ese “impulso positivo ganado con esfuerzo”.

Sobre la reunión, el presidente estadounidense no escatimó en elogios. “Hay quienes dicen que esta es la cumbre más importante de la historia”, le dijo Trump a Xi durante la parte pública de su reunión bilateral. “Nunca recuerdan nada igual. Puedo asegurar que en Estados Unidos no se habla de otra cosa. Es un honor estar con ustedes, es un honor ser su amigo, y la relación entre China y Estados Unidos va a ser mejor que nunca”, añadió el mandatario.

Donald Trump y Xi Jinping se estrechan la mano tras encontrarse luego de unos meses sin reunirse.
Donald Trump y Xi Jinping se estrechan la mano tras encontrarse luego de unos meses sin reunirse. Foto: AFP

Según el grupo de prensa de la Casa Blanca, Trump y Xi se reunieron durante dos horas y 15 minutos este jueves en las instalaciones del Gobierno chino en Pekín. El Gobierno estadounidense aseguró en un comunicado sobre la reunión que los dos líderes hablaron de negocios y comercio, así como de la guerra con Irán y el futuro del estrecho de Ormuz en medio de las tensiones en Oriente Medio y las consecuencias que están teniendo.

Uno de los temas más complejos entre ambas potencias es el futuro de la isla de Taiwán, donde Estados Unidos aboga por la independencia de la isla, mientras que China la reclama como parte de su territorio. Según un funcionario chino, el mandatario asiático le “subrayó” a Trump que la cuestión de dicho territorio es el “asunto más importante” en las relaciones entre ambos países, advirtiendo que si no se maneja adecuadamente, toda la relación estaría en peligro.

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Por otra parte, Trump no llegó solo a Pekín. El mandatario estadounidense viajó acompañado de un grupo de los ejecutivos más poderosos de Estados Unidos, entre ellos Tim Cook, de Apple; Elon Musk, de Tesla, y Jensen Huang, de Nvidia. Su presencia fue una señal inequívoca de las prioridades reales de Washington en la cumbre: tecnología, aviación comercial y agricultura.

Los CEO se reunieron también con Li Qiang, el número dos del Gobierno chino, quien les pidió que sirvieran como “puentes de comunicación y diálogo” entre ambos países.

Xi Jiping y Donald Trump.
Xi Jinping y Donald Trump. Foto: Evan Vucci/Pool Reuters via AP

Más allá del protocolo, la reunión dejó resultados concretos. Ambos mandatarios acordaron que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto y libre de peajes, en referencia directa a las tensiones que genera la guerra con Irán en las rutas energéticas globales. Xi, además, expresó interés en incrementar las compras chinas de petróleo estadounidense para reducir la dependencia de Pekín del crudo de Oriente Medio. En materia agrícola, Trump pidió a China aumentar sus compras de productos del campo norteamericano.

Trump también resolvió uno de sus temas más importantes para él, como lo es Irán y la guerra en Oriente Medio. Antes de la reunión, el presidente estadounidense afirmó que esperaba mantener una “larga conversación” sobre el régimen islámico, que vende la mayor parte de su petróleo a China pese a la amenaza de sanciones de Washington. Los dos países acordaron también que Irán nunca podrá tener un arma nuclear.

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Uno de los temas menos anticipados, pero que terminó ocupando un lugar en la agenda, fue la inteligencia artificial. Más allá del comercio y la geopolítica, Trump y Xi acordaron establecer juntas bilaterales de supervisión en materia económica y de IA, un reconocimiento tácito de que la carrera tecnológica entre ambas potencias necesita, al menos, canales de comunicación para evitar una escalada sin control.

La Cumbre de Pekín, finalmente, sigue dejando algunas preguntas. Si bien Trump regresó con acuerdos de principios, gestos de buena voluntad y una foto en el Templo del Cielo, no resolvió ninguna de las tensiones estructurales que definen la relación entre las dos potencias, ya que Taiwán sigue siendo una línea roja para China, la guerra en Irán continúa sin solución a la vista y la carrera tecnológica no se detiene con una junta bilateral entre presidentes. Como en 2017, la cordialidad del encuentro contrastó con la complejidad de los problemas que lo motivaron, a los que no se llegó a una resolución duradera.