Una mujer embarazada de 38 años y su hijo de cuatro, ambos originarios de Ghana, permanecen detenidos desde hace más de una semana en el Aeropuerto Internacional Washington Dulles, en Estados Unidos, según reportaron varios medios estadounidenses a partir de una petición judicial presentada por sus abogados.

De acuerdo con el documento, la mujer, identificada como Gyasi, permanece encerrada junto a su hijo en una habitación sin ventanas, equipada únicamente con una cama y un baño, mientras las autoridades migratorias deciden su futuro.
Gyasi viajó a Estados Unidos para asistir a una cita médica programada para su hijo en el Hospital Infantil de Akron, donde especialistas debían evaluar una posible cirugía destinada a corregir graves anomalías físicas que afectan los dedos de ambas manos del menor.
La mujer ya había visitado el país dos años antes por el mismo motivo. En aquel momento, los médicos consideraron que el niño todavía era demasiado pequeño para someterse a la operación. Según la petición judicial, tanto ella como su hijo cuentan con visas de turista vigentes hasta 2028.

Sin embargo, sus abogados aseguran que las autoridades la mantienen retenida de forma ilegal.
“La Sra. Gyasi obtuvo las visas necesarias para la cita médica de su hijo, y al retenerlos en condiciones peligrosas, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) está violando la ley y anteponiendo la cruel agenda antiinmigrante de la administración Trump a la dignidad humana básica y la Constitución”, declaró la abogada Dorna Maryam Movasseghi, de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles de Virginia, organización que presentó la solicitud judicial para exigir su liberación.

Por su parte, la administración Trump afirmó en un documento judicial presentado el jueves que Gyasi “admitió bajo juramento… que su intención no era abandonar Estados Unidos para regresar a Ghana” y que, por esa razón, no podía ingresar al país utilizando una visa de turista.
Según el expediente, la mujer y su hijo fueron retenidos después de que Gyasi expresara durante un interrogatorio con agentes migratorios que temía regresar a Ghana debido a la persecución que ambos sufrían.

El miércoles, un juez de inmigración rechazó su solicitud de asilo, una decisión que prácticamente elimina sus posibilidades de permanecer legalmente en Estados Unidos. A raíz de ello, el equipo legal de la mujer aseguró que su principal preocupación ahora es el estado físico y emocional de la madre y el menor mientras continúan detenidos de manera indefinida.
La petición judicial también señala que Gyasi fue hospitalizada en dos ocasiones durante la última semana. Primero acudió por mareos y posteriormente por sangrado vaginal. Según los médicos, ambas complicaciones estarían relacionadas con el estrés y la hipertensión.
Los abogados sostienen además que la mujer apenas ha podido alimentarse adecuadamente. De acuerdo con la transcripción de los documentos judiciales, Gyasi explicó a las autoridades que ni ella ni su hijo estaban acostumbrados a la comida estadounidense y que esta les provocaba malestar físico.

Cuatro días después de su llegada, y tras insistir repetidamente en recibir más alimentos, Gyasi aceptó ser deportada “por temor a perder a su hijo por nacer”. “Como estoy embarazada, me siento cada día más débil”, le dijo a un agente de la CBP, según la transcripción oficial.
No obstante, sus abogados afirman que esa decisión fue tomada en medio de la desesperación y recalcan que la mujer “no deseaba renunciar a sus solicitudes de asilo”.
Un juez federal tiene previsto escuchar este viernes los argumentos sobre el futuro migratorio de la mujer embarazada y su hijo.

