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| 7/1/2017 10:15:00 PM

“El desarme es más importante que la firma de un acuerdo”: Santos

El presidente habla sobre el desarme de las Farc, la falta de entusiasmo con el proceso, las estrategias de la oposición, las posibilidades del cese al fuego con el ELN y los desafíos que vienen ahora para consolidar la paz.

SEMANA: ¿Se puede decir que se acabó la guerra en Colombia?

JUAN MANUEL SANTOS: Con la dejación de las armas de los integrantes de las Farc, se puede decir con certeza que se acabó el conflicto con las Farc. Las Farc dejaron de existir como grupo armado.

SEMANA: Entonces, ¿por qué cree que el país fue tan apático?

J.M.S.: Yo no veo tanta apatía como ustedes. Por el contario, he visto mucha emoción y mucha alegría por este momento. Tal vez lo que sucede es que muchos de los opinadores escépticos viven en ciudades donde la guerra nunca se sintió o dejó de ser una realidad en la vida cotidiana hace muchos años. Pero como presidente he tenido que recorrer todo el territorio nacional y hay una realidad alterna y les aseguro que no es de apatía.

En Portada: Proceso de Paz, Por qué la apatía

SEMANA: Pero la más reciente encuesta de Invamer Gallup dice que el 65 por ciento de los colombianos cree que la paz va por mal camino…

J.M.S.: Es que la paz no es un concepto estático, sino un proceso que evoluciona día a día. La firma del acuerdo fue importante, pero mucho más importante es ver las armas de las Farc en un contenedor. Y en las próximas etapas veremos el regreso de los campesinos a sus tierras, la creación de empleos a través de nuevas inversiones en esas regiones, el desarrollo del turismo a nivel nacional y muchos otros beneficios.

SEMANA: ¿Usted ve esos objetivos a corto plazo?

J.M.S.: Para que se conviertan en realidad se requieren dos cosas: que las Farc se hayan desarmado, lo cual ya sucedió, y que el Estado haga presencia en esas regiones, cosa que estamos haciendo.

SEMANA: Hablando del desarme, aún queda la mayoría de las famosas caletas con armamento de las Farc, ¿se puede hablar de un desarme total?

J.M.S.: El desarme de los integrantes de las Farc registrados en las zonas veredales es completo. La recuperación de las armas en las caletas está en marcha. Esperamos que el primero de septiembre las Naciones Unidas, apoyadas por la fuerza pública, tengan el inventario de esas armas.

SEMANA: La oposición dice que el propio gobierno había afirmado que había 14.000 armas y solo se entregaron 7.000…

J.M.S.: Todos los miembros de las Farc entregaron sus armas una a una. En ningún proceso de paz anterior se había tenido una proporción tan alta de armas por miembro de la organización. Le recuerdo que en el caso de los paramilitares hubo dos veces más desmovilizados que armas entregadas, con el M-19, tres. Y a esto hay que añadir que desde 2013 hasta el año pasado, entre armas incautadas y entregadas por desmovilizados hay 50.142 en poder del Estado.

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SEMANA: La otra preocupación es que después del desarme de las Farc hay otros desafíos graves en materia de seguridad. Por ejemplo, los cultivos de coca se dispararon a 180.000 hectáreas, ¿cómo evitar que ese negocio multimillonario no financie nuevas formas de violencia?

J.M.S.: No son 180.000 sino 96.000, según el último reporte de Simci, que es el que siempre usamos., y es posible que el próximo reporte muestre un incremento importante. Sin embargo, también es un hecho que el acuerdo de paz es una oportunidad única para resolver de manera definitiva y sostenible ese problema. En un país en guerra eso no era posible.

SEMANA: Pero Estados Unidos dice que son 180.000, que no hay que descartar la aspersión con glifosato y con la llegada de Trump esas posiciones se han endurecido…

J.M.S.: En mi última visita a Washington me reuní con el presidente Trump, su gobierno y el Congreso. Les presentamos un plan creíble, medible, que combina la sustitución voluntaria y erradicación forzosa. Por primera vez en nuestra historia el Estado va a llegar con asistencia técnica y apoyo financiero para las familias cultivadoras. Al mismo tiempo, al no existir el conflicto con las Farc, podemos concentrar la capacidad de las Fuerzas Armadas en combatir el narcotráfico. Es una solución integral sin riesgos para el medioambiente.

SEMANA: Otra inquietud es que las nuevas violencias de las bacrim, grupos como el que puso la bomba en el Andino o el ELN, reemplacen a las Farc en el ejercicio de la violencia…

J.M.S.: No vamos a permitir que la tranquilidad y la disminución de la violencia logradas con el acuerdo de paz se pongan en riesgo. Sin guerra con las Farc toda la capacidad del Estado está concentrada en combatir a esos grupos. Les puede suceder algo parecido a lo que le pasó al Cartel de Cali después de la desaparición de Pablo Escobar. El poder del Estado les cayó con toda su fuerza y en poco tiempo los neutralizó.

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SEMANA: Otro pendiente que es complejo es el de los bienes de las Farc. ¿Qué garantía hay de que serán entregados?

J.M.S.: El acuerdo tiene unos plazos para que las Farc entreguen sus bienes. Si no lo hacen operarán los mecanismos judiciales de extinción de dominio y las normas contra el lavado de activos. Eso implicaría la pérdida de los beneficios jurídicos para las personas que ocultaron esos bienes.

SEMANA: En varios sectores hay dudas de que el Estado pueda cumplir lo pactado. Las implicaciones presupuestales parecen enormes en un momento de vacas flacas…

J.M.S.: Como parte de las normas legales aprobadas por el Congreso está la garantía para que se cumplan las inversiones necesarias para llevar la presencia del Estado a las zonas más afectadas por el conflicto, para titular las tierras a los campesinos y para desarrollar todo el potencial de nuestros campos.

SEMANA: Pero, ¿tiene alguna razón Timochenko en sus quejas sobre la ineficiencia del gobierno para cumplir lo pactado?

J.M.S.: Hemos tenido dificultades logísticas y operacionales. Tiene razón al quejarse sobre la aplicación de la amnistía y salida de la cárcel de miembros de las Farc, les estamos solicitando a los jueces que agilicen el proceso. Pero estamos avanzando y vamos a cumplir con todo lo acordado.

SEMANA: ¿Cómo cree que les va a ir a las Farc en la política?

J.M.S.: Serán los colombianos quienes democráticamente, como lo han hecho siempre, escojan a sus representantes y líderes. Como lo he dicho varias veces, no estoy de acuerdo y seguramente nunca voy a estar de acuerdo con la visión política de las Farc, pero defiendo el derecho que tienen a expresarlas en democracia, con la palabra y dentro de la ley.

SEMANA: ¿Qué recomendación les da a las Farc?

J.M.S.: Que cumplan todo lo acordado.

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SEMANA: ¿Cree que la historia lo reivindicará como presidente?

J.M.S.: Uno debe gobernar y tomar decisiones sobre lo que considera correcto y bueno para la sociedad. No para las encuestas. Ese ha sido mi compromiso. Espero que los colombianos, a medida que los frutos de la paz se hagan más visibles, en la medida que la enorme transformación que hemos logrado en materia de educación, vivienda, infraestructura y tantas otras cosas que se están haciendo se sientan, van a valorar más positivamente mi gobierno.

SEMANA: ¿Por qué cree que el país se ha polarizado tanto?

J.M.S.: Nunca antes en la historia un gobierno había sido objeto de una oposición tan ácida, radical y extrema. Eso ha aumentado la polarización. No es bueno para Colombia. Espero –y es el llamado que hago a todos los colombianos– que podamos unirnos en torno a fines comunes de progreso, equidad y desarrollo para aprovechar las oportunidades que nos trae el fin del conflicto.

SEMANA: Hablando de polarización, ¿cómo ve la alianza entre Uribe y Pastrana, que antes se odiaban tanto?

J.M.S.: Es un ejemplo de que a veces los polos opuestos se pueden unir por imposible que parezca y que los sentimientos negativos son muy poderosos.

SEMANA: ¿Cree que algún día hará las paces con Uribe?

J.M.S.: Mucho me gustaría. Yo no guardo rencores. Sería muy bueno para el país... y para la vejez de los dos.

SEMANA: ¿Por qué cree que el 53 por ciento del país considera que vamos hacia el castrochavismo?

J.M.S.: Producto de jugar con el miedo y los odios. Esa es una idea sin sustento que ha sido alimentada por la oposición. Mi convicción profunda, mi norte, ha sido la tercera vía: mercado hasta donde sea posible, Estado tanto como sea necesario, pero un Estado eficaz, eficiente y transparente, concentrado en resolver los problemas de los más vulnerables. Es ridículo hablar de castrochavismo en un país que es presentado como un ejemplo por el Fondo Monetario y que está ingresando a la Ocde.

SEMANA: A usted le han criticado su estilo de delegar demasiado y que hay enfrentamientos en su gobierno… ¿Está empoderado el vicepresidente Naranjo para liderar en su equipo de gobierno la implementación de la paz?

J.M.S.: No es inusual ni inconveniente que haya diferentes puntos de vista dentro de los gobiernos. Lo importante es que se llegue a una decisión sobre los temas y eso siempre ha sucedido. Mi deber como presidente es tomar esas decisiones. El vicepresidente Naranjo juega un papel central en la coordinación del posconflicto y en los temas de seguridad. Esa es la tarea que le encargué.

SEMANA: ¿Cómo será la segunda misión de la ONU?

J.M.S.: Como la solicitamos. Enfocada en el acompañamiento al cumplimiento del acuerdo y a la puesta en marcha de las inversiones para el desarrollo económico y social del posconflicto.

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SEMANA: ¿Por qué se necesita una segunda misión?

J.M.S.: Así se pactó en el acuerdo para apoyar la construcción de confianza y el cumplimiento de los acuerdos.

SEMANA: ¿Qué les dice a los colombianos que no les creen a las Farc y que todavía sienten rabia por las atrocidades cometidas?

J.M.S.: Entiendo su dolor. Lo respeto. Quisiera decirles solamente que estoy convencido de que poner fin al conflicto es la mejor manera de honrar a las víctimas. Que no haya más víctimas.

SEMANA: Todo el mundo dice que el gobierno no sabe comunicar, ¿cuáles son los errores que ha cometido en el manejo del proceso de paz?

J.M.S.: Creo que no hemos transmitido plenamente el significado de lo que se logró y las oportunidades que trae la paz, así como el inmenso valor de parar una guerra y salvar vidas. Además, en el tema de paz sí que se han hecho campañas de rumores y mentiras. Todavía, por ejemplo, hoy sigue circulando la absurda historia de que vamos a poner impuestos a los pensionados para pagar a los miembros de las farc. ¡Absurdo y falso!

SEMANA: Muchos dicen que usted se concentró solo en la paz y dejó de lado los demás temas. ¿Qué tiene que decir frente a esto?

J.M.S.: Déjeme decirle cinco temas fundamentales para este país en los que hemos trabajado sin descanso y en los que hay avances claros: reducción de la pobreza y la pobreza extrema, educación, infraestructura, vivienda y relaciones internacionales. Y podría seguir.

SEMANA: Con el sol a las espaldas y una gobernabilidad difícil, ¿aún cuenta con las mayorías en el Congreso para terminar de tramitar los proyectos relacionados con la paz?

J.M.S.: El Congreso de la República ha demostrado su compromiso con la paz y con la reconciliación. Agradezco su decisión y valoro su trabajo. Espero que así continúe en esta última legislatura que –como es tradicional– se ve afectada por las elecciones.

SEMANA: ¿Está dispuesto a llegar a un cese del fuego bilateral con el ELN en la fecha de la visita del papa?

J.M.S.: Sí. Incluso antes. Pero solo si las condiciones están dadas y si es un cese del fuego y de hostilidades que proteja a la sociedad.

SEMANA: ¿No le parece irreal ante la ofensiva militar del ELN y de declaraciones desafiantes en las que siguen reivindicando la lucha armada?

J.M.S.: No se le olvide que eso mismo decían las Farc al principio del proceso y también buscaron intensificar sus acciones violentas.

SEMANA: ¿Qué siente cuando ve a dos exfuncionarios de primera línea de su gobierno, como Germán Vargas y Juan Carlos Pinzón, expresando críticas sobre el proceso de paz?

J.M.S.: Ambos se desempeñaron muy bien como funcionarios de mi gobierno en las altas responsabilidades que les encomendé a lo largo de estos siete años. Entiendo que ahora ellos tienen intereses electorales que sin duda están jugando un papel en las posturas públicas que asumen. Espero que defiendan lo mucho que construimos juntos.

SEMANA: ¿Se imaginaba que gobernar a Colombia sería tan difícil?

J.M.S.: Le respondo con una frase del presidente Jefferson: “La Presidencia es una espléndida miseria donde se pierden amigos todos los días y se sufren traiciones cada día de por medio”. Pero esa miseria de que hablaba Jefferson se compensa con creces con momentos como los que vivimos esta semana con la dejación de las armas de las Farc. n

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