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Artemis II: los problemas inesperados e insólitos que han enfrentado los astronautas durante la misión de la Nasa

El primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de medio siglo también ha traído problemas sorprendentemente mundanos.

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8 de abril de 2026 a las 10:30 a. m.
Esta imagen, tomada de un video proporcionado por la NASA, muestra a la tripulación de Artemis II.
Esta imagen, tomada de un video proporcionado por la NASA, muestra a la tripulación de Artemis II. Foto: AP

El 1 de abril de 2026, cuatro astronautas despegaron desde el Centro Espacial Kennedy a bordo de la cápsula Orión en la misión Artemis II de la Nasa. Cinco días más tarde, el 6 de abril, la nave completó una trayectoria alrededor de la Luna, algo que ninguna misión tripulada había vuelto a hacer desde la era Apolo en 1972. Un logro histórico, sin duda.

Pero detrás de las imágenes épicas y los discursos sobre el futuro de la exploración espacial, la misión fue también el escenario de una serie de contratiempos domésticos a casi 400.000 kilómetros de casa: un inodoro averiado, orina congelada en las tuberías y, como si fuera poco, Microsoft Outlook fallando en plena misión lunar.

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El retrete de 23 millones que empezó a fallar

Pocas horas después del despegue, la tripulación reportó una falla en el sistema de recolección de orina. El aparato en cuestión —el llamado Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS)— le costó a la Nasa 23 millones de dólares y usa un ventilador para extraer los fluidos corporales en ausencia de gravedad. Ese ventilador, según el portavoz de la Nasa Gary Jordan, citado por la revista BBC Sky at Night, “se reportó como atascado” apenas comenzada la misión.

La solución llegó pronto: desde Houston guiaron a la astronauta Christina Koch —quien durante la misión se convirtió en la primera mujer en llegar a la órbita lunar— a través de una serie de pasos para liberar el sistema. La reparación funcionó. Pero el respiro fue breve.

Un baño en una nave espacial: se trata de la primera vez que los astronautas cuentan con un inodoro.
Un baño en una nave espacial: se trata de la primera vez que los astronautas cuentan con un inodoro. Foto: DW

Orina congelada y la maniobra para resolverlo

Durante el fin de semana, el director de vuelo Judd Frieling reconoció ante los periodistas que el inodoro volvía a presentar problemas. La causa, esta vez, era más pintoresca: “parece que probablemente tenemos orina congelada en la línea de ventilación”, explicó Frieling, citado por CNN.

Para desbloquearla, los ingenieros de tierra idearon una maniobra que consistió en girar la cápsula Orión de modo que el conducto quedara orientado hacia la luz solar, con la esperanza de que el calor ayudara a liberar la obstrucción. El plan funcionó, aunque solo a medias, ya que el baño quedó habilitado, pero exclusivamente para residuos sólidos.

Mientras tanto, la tripulación debió recurrir al llamado Urinario Plegable de Emergencia, un dispositivo largo y delgado —documentado públicamente por el astronauta Donald Pettit— diseñado específicamente para estas contingencias y capaz de sustituir, según Pettit, “la necesidad de unos 11 kilogramos de pañales”.

Horas más tarde, el control de misión autorizó finalmente el uso del baño “para cualquier tipo de necesidad”. “¡Y la tripulación se alegra!”, respondió Koch.

Sin embargo, el alivio volvió a ser breve. En comunicaciones más recientes, el control de misión pidió de nuevo a los astronautas que no utilizaran el retrete y que recurrieran otra vez a los urinarios de contingencia, según informó la agencia EFE citando a la comunicadora Jenny Gibbons desde el centro de control en Houston.

This handout picture provided by NASA shows the Orion spacecraft captured by a camera mounted on one of its solar array wings during a routine external inspection of the spacecraft on the second day into the Artemis II mission, on April 3, 2026. As Artemis II astronauts forged ahead on their lunar mission, NASA released initial images taken from the Orion spacecraft, including a full portrait of Earth featuring its deep blue oceans and billowing clouds. After a flurry of high-stakes activity including a dramatic blast-off and an engine firing that catapulted them on their historic trajectory to circle the Moon, the four astronauts aboard were able to catch their breath, even as they continued to perform a variety of equipment checks and tests. (Photo by NASA / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / NASA" - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS
Nave Orión de la Nasa para la misión Artemis II. Foto: AFP

El misterioso olor en la cabina

A las averías mecánicas se sumó un episodio incómodo dentro del reducido espacio de la nave: un olor raro que, según la tripulación, parecía originarse en el área del baño. El astronauta canadiense Jeremy Hansen fue el primero en describirlo. Según citó Space.com, el olor era como “cuando enciendes un calefactor que ha estado apagado durante un tiempo y hueles ese olor a quemado”.

Koch también lo reportó a tierra en varias ocasiones. Los técnicos revisaron los datos de potencia y los sistemas de calefacción sin encontrar anomalías, y el incidente quedó registrado oficialmente como “un olor desconocido”.

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Por su parte, la portavoz Debbie Korth fue categórica al decir que no representaba ningún riesgo para la tripulación. Y añadió, con cierta resignación: “Los retretes y baños espaciales son algo que todo el mundo puede entender, siempre son un desafío”.

En perspectiva, el baño de Artemis II sigue siendo una mejora sustancial respecto a las misiones Apolo, donde los astronautas hacían sus necesidades directamente en bolsas sin asistencia mecánica alguna y, en más de una ocasión, fragmentos de materia fecal llegaron a flotar libremente dentro de la cápsula.

Un tarro de Nutella flota sin gravedad en la cápsula Orión minutos antes de que Artemis II batiera el récord de distancia de la Tierra, el 6 de abril de 2026.
Un tarro de Nutella flota sin gravedad en la cápsula Orión minutos antes de que Artemis II batiera el récord de distancia de la Tierra, el 6 de abril de 2026. Foto: DW

Hasta en el espacio, Outlook falla

Si los problemas con el baño generaron titulares, el episodio tecnológico fue quizás el más surrealista. En una transmisión en vivo, se escuchó a un astronauta informar a tierra con toda la naturalidad del mundo: “Veo que tengo dos Microsoft Outlook, y ninguno de los dos funciona”.

No es tan extraño como parece. Según citó IFL Science, remitiendo a un artículo de Forbes de 2016, el instructor y controlador de vuelo de la Nasa Robert Frost explicó que los astronautas utilizan laptops con Windows “por las mismas razones por las que la mayoría de las personas usan Windows”: es un sistema familiar.

This handout picture by an Artemis II crew member provided by NASA shows NASA astronaut Christina Koch illuminated by a screen inside the darkened Orion spacecraft on April 3, 2026 as Canadian Space Agency (CSA) astronaut Jeremy Hansen (R) peers out of one of Orion's windows. Lights are turned off to avoid glare on the windows. The four Artemis astronauts have passed the halfway point between Earth and the Moon on the way to their planned lunar flyby, NASA said on April 3. "You are now closer to the moon than you are to us on Earth," mission control told the astronauts at around 11 pm (0400 GMT), according to the space agency's official live broadcast. (Photo by Handout / NASA / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / NASA" - HANDOUT - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS
El instructor y controlador de vuelo de la NASA Robert Frost explicó que los astronautas utilizan laptops con Windows. Foto: AFP

“Me atrevería a decir que, aparte de la interfaz de la EEI, el 80% de los astronautas nunca ha usado UNIX/Linux”, agregó. “¿Por qué hacerles aprender un nuevo sistema operativo?”.

En el caso actual, el equipo de tierra accedió de forma remota al sistema informático de la nave para intentar resolver el problema, sospechando que el software Optimus podría estar detrás del fallo.

Microsoft, como bien saben muchos de sus usuarios, recomienda abrir Outlook en modo seguro cuando falla, para descartar conflictos con complementos.

Parece que, incluso a cientos de miles de kilómetros de la Tierra, se termina siguiendo el mismo manual de soporte técnico que en la oficina. Y enfrentando también problemas tan mundanos como un retrete que no coopera. Todo indica que algunas cosas siguen siendo universales.

*Con información de DW.