El Tolima se caracteriza por ser un territorio que combina montañas, naturaleza, cultura, historia y gastronomía. Sus paisajes van desde el valle del río Magdalena hasta zonas de alta montaña, con lugares como el Parque Nacional Natural Los Nevados, el Cañón del Combeima y diferentes escenarios ideales para la práctica de senderismo, avistamiento de aves y turismo de naturaleza.

La gastronomía es otro de sus grandes atractivos, con preparaciones tradicionales como la lechona tolimense, el tamal, el viudo de pescado y el caldo de costilla, que hacen parte de la identidad culinaria de la región. A esto se suman sus festividades, especialmente el Festival Folclórico Colombiano, sus tradiciones musicales y la riqueza cultural que le ha dado a Tolima un lugar destacado dentro del patrimonio del país.
Es un departamento con 47 municipios y uno de ellos se le conoce no solo porque tiene nombre de ciudad española, sino porque les ofrece diversidad de atractivos a los viajeros.

Se trata de Lérida, cuyo nombre inicial fue “Distrito de Peladeros”, el cual se conservó hasta 1851, cuando un cura español de origen catalán llamado fray Maldonado, decidió pedir ante la cámara provincial de Mariquita el cambio del mismo para ponerle Lérida, aduciendo el gran parecido del paisaje de estas tierras con la ciudad española homónima, en Cataluña.
Destino de balnearios
Pero más allá de la historia del nombre, este destino también es una buena opción para visitar, a menos de dos horas de Ibagué, capital del departamento.

Allí abundan los balnearios naturales. Por ejemplo está el Villa Amparo, una piscina de agua corriente natural, en donde los viajeros encuentran servicio de comidas, bebidas y licores. Es un sitio que está a unos dos kilómetros del casco urbano, de acuerdo con información de la Gobernación del Tolima.
También, el balneario Las Palmas, un espacio para disfrutar en familia y al aire libre de un buen baño con aguas corrientes y limpias. Está a unos 15 minutos por la vía Lérida – Ambalema y ofrece los servicios de piscina natural, bebidas, comidas y discoteca.

Una opción más es Los Pijaos, un sitio concurrido que se encuentra ubicado a solo cinco minutos del centro del pueblo y ofrece el servicio de piscina natural para niños y adultos. Allí los viajeros tienen la posibilidad de preparar su propio almuerzo campestre.

A los anteriores se suma el charco Echa Humo, distante unos cinco kilómetros sobre el río Bledo. Es un lugar paradisiaco en el que contrastan las peñas con una caída libre del agua, de donde sale el rocío del agua, observándose una lluvia de encanto y frescura. Allí también hay un tobogán de piedra que se ha formado con el paso del tiempo.
En el pueblo se puede visitar la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, la casa de la cultura y el parque principal, entre otros sitios de interés.
