Visitar Santander es adentrarse en la capital del turismo de aventura y de naturaleza en Colombia. Su geografía en la que destaca el majestuoso Cañón del Chicamocha y una extensa red de ríos y cuevas, convierten a este territorio en el escenario perfecto para practicar deportes extremos como rafting, parapente, espeleología y senderismo.

A sus atractivos naturales se suma un invaluable patrimonio cultural e histórico que se refleja en sus pueblos patrimonio. Municipios como Barichara, con sus calles empedradas y arquitectura colonial en tapia pisada, o Girón y Socorro, transportan a los visitantes al pasado, permitiéndoles vivir experiencias únicas.
En esa lista de posibilidades también hay pueblos muy tranquilos y alejados de la demanda turística que tienen mucho que ofrecer y que permiten descansar en medio de ambientes tranquilos.

Uno de ellos se encuentra a menos de dos horas de Bucaramanga, un destino perfecto para quienes disfrutan de la naturaleza, el senderismo y el avistamiento de especies, entre otras actividades al aire libre.
Se trata de Santa Bárbara, que destaca por sus paisajes, fuentes hídricas y riqueza de flora y fauna, convirtiéndose en una alternativa de interés para quienes buscan tranquilidad, caminatas y espacios alejados del ritmo de las grandes ciudades.

Su territorio presenta una marcada variedad de pisos térmicos, debido a que sus alturas oscilan entre los 1.000 y los 4.000 metros sobre el nivel del mar, lo que favorece la presencia de distintos ecosistemas y una amplia diversidad de especies.
Gran riqueza hídrica
La riqueza hídrica es otro de sus principales atractivos. El municipio es atravesado por numerosas quebradas, entre ellas La Salina, El Azogue, Tasajo, Borbón, La Rayada, El Canelo, La Ceba, El Apure y La Mora, que hacen parte de los recursos naturales que caracterizan esta zona de Santander.

Entre los sitios que vale la pena conocer se encuentra el balneario Arcoíris, un espacio que combina naturaleza y recreación. Allí los visitantes pueden disfrutar de piscinas naturales, zonas destinadas para acampar y preparar alimentos, además de practicar pesca y degustar truchas arcoíris cultivadas en el lugar.
Otro punto de interés es el Manantial Bendito, ubicado en el corregimiento La Ceba. Se trata de un nacimiento de agua cristalina al que se le atribuye un carácter especial y que llama la atención por el particular sabor de sus aguas, descrito por visitantes como parecido al de una soda sin gas.
Con estos encantos, este pequeño poblado ofrece un entorno tranquilo que les permite a los viajeros disfrutar de actividades en contacto con la naturaleza, mientras se deleitan con su rica gastronomía.
